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Así es el protocolo sanitario aprobado por la Comisión de Salud Pública para el seguimiento del brote de hantavirus

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Monica Garcia Ministerio de Sanidad

El documento contempla aislamiento estricto sin visitas en el Gómez Ulla, vigilancia durante 42 días, PCR seriadas, habitaciones de presión negativa y posibles traslados a unidades de alto aislamiento

 

 

 

España ha aprobado un protocolo específico para el manejo de las personas que serán seguidas en el país tras su estancia en el buque MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus. El documento, fechado el 8 de mayo de 2026, fue «acordado por el Comité Técnico del Sistema de Alerta Precoz y Respuesta Rápida» y «aprobado por la Comisión de Salud Pública».

El propio texto advierte de que se trata de un protocolo vivo: «Está sujeto a revisión y actualización continua en función del conocimiento que se genere durante la evolución del brote en curso».

Qué considera Sanidad un contacto, un caso probable y un caso confirmado

La primera clave es la clasificación de las personas afectadas. El protocolo define como contacto a la «persona asintomática con estancia en el barco afectado entre el 1 de abril y el 10 de mayo» o que haya tenido contacto con un caso confirmado durante su periodo de transmisibilidad.

Un caso probable será aquel contacto que desarrolle «fiebre, tos, disnea, mialgias, vómitos, diarrea y lumbalgia». En cambio, un caso confirmado será la persona con «una prueba de laboratorio positiva para virus Andes (ANDV) confirmada en el Centro Nacional de Microbiología del ISCIII».

El documento fija además dos referencias epidemiológicas esenciales: «El periodo máximo de incubación se considera de 42 días» y el periodo de transmisibilidad se sitúa «2 días antes hasta 5 días después de la fecha de inicio de síntomas de un caso confirmado».

Cuarentena sin visitas en el Gómez Ulla

La medida central será la cuarentena. Sanidad establece que los contactos deberán permanecer en «habitaciones individuales con aislamiento estricto (sin visitas)» en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, de Madrid.

A esas personas se les hará «una prueba de PCR a la llegada al hospital y otra prueba 7 días después». Las PCR se realizarán «en suero y sangre» y las muestras se enviarán al Centro Nacional de Microbiología. Si la segunda PCR es negativa, el Comité Técnico del SIAPR reevaluará las condiciones de la cuarentena. Sin embargo, cualquier PCR positiva convertirá automáticamente al contacto en caso confirmado, incluso aunque no presente síntomas.

Vigilancia dos veces al día y seguimiento emocional

El protocolo también contempla una vigilancia activa: habrá que «registrar dos veces al día la temperatura» e investigar la aparición de cualquier síntoma compatible. Si aparece fiebre o algún síntoma, esas personas «serán considerados y tratados como casos probables».

El documento incluye incluso una previsión sobre el impacto emocional del aislamiento: «Se fomentará el bienestar emocional de los contactos, garantizando la comunicación por vía telemática con sus personas allegadas».

Habitaciones de presión negativa y unidades de alto aislamiento

Cuando un contacto desarrolle síntomas, el protocolo ordena su traslado a «una habitación de aislamiento con presión negativa». Allí se realizarán PCR en sangre y suero y, si hay síntomas respiratorios, también «frotis nasofaríngeo».

Si la prueba es negativa pero los síntomas continúan, se repetirá a las 24 horas. Si vuelve a ser negativa y no hay otro diagnóstico, el paciente seguirá aislado y se repetirá la prueba diagnóstica 2cada 48 horas».

Además, ante un caso probable se dará «preaviso a la red de Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN)» por si fuera necesario su manejo en una de estas unidades. Si el caso se confirma, el protocolo indica que será ingresado y tratado en una UATAN «hasta la recuperación clínica» o, si está asintomático, «hasta la obtención de una prueba negativa».

Laboratorios BSL-3 y bioseguridad reforzada

La parte de laboratorio también es especialmente estricta. Para contactos, el protocolo señala que los hantavirus se asocian a «niveles de bioseguridad altos», aunque para pruebas diagnósticas sin cultivo viral la práctica habitual es trabajar en BSL-2 reforzado, con «cabinas de seguridad biológica» y procedimientos que reduzcan aerosoles.

En cambio, para casos probables o confirmados, el documento eleva el nivel de contención. Recuerda que la variante de los Andes del hantavirus «se clasifica como agente del grupo de riesgo 3» y que se asocia a enfermedad «grave y potencialmente mortal». Las muestras deberán manipularse inicialmente en «condiciones de alta contención», con cabinas de seguridad biológica de clase II en laboratorios BSL-3.

El personal de laboratorio deberá usar «equipos de protección individual completos, incluyendo protección respiratoria», y aplicar procedimientos que minimicen la generación de aerosoles.

Transporte de muestras bajo normativa internacional

El transporte de muestras también cambia según el riesgo. Para contactos, las muestras se clasifican de forma general como “sustancia biológica, categoría B (UN3373)” y deben enviarse en triple embalaje.

Pero las muestras de pacientes con sospecha o confirmación de síndrome cardiopulmonar por hantavirus deberán clasificarse como «sustancias infecciosas de categoría A». El documento exige entonces la instrucción de embalaje P620 y un triple embalaje certificado que garantice la contención del material «en caso de incidente durante el transporte».

El protocolo detalla que los embalajes de categoría A deben cumplir las especificaciones de la clase 6.2 de Naciones Unidas y superar pruebas de resistencia, incluidas «pruebas de caída libre desde una altura de nueve metros, de perforación, de resistencia a la presión y de apilamiento».

Las imágenes del documento muestran los sistemas de empaquetado y etiquetado: en la página 5 aparece el embalaje triple para especímenes diagnósticos; en la página 8, un ejemplo de embalaje para sustancias infecciosas de categoría A; y en la página 9, la marca de Naciones Unidas para sustancias infecciosas UN 2814 y UN 2900.

FFP2, residuos clase III y limpieza reforzada

El anexo final regula las medidas para el personal del hospital. Los sanitarios deberán llevar «bata impermeable», «mascarilla FFP2», «guantes desechables» y protección ocular cuando realicen procedimientos. También se exige higiene de manos antes y después de atender a la persona en cuarentena y tras retirar los guantes.

El material usado deberá depositarse en contenedores de residuos Clase III, y el protocolo recuerda que es preceptiva la higiene de manos después de desechar el EPI.

Para el personal de limpieza, el documento exige higiene de manos al entrar y salir de la habitación, guantes, bata impermeable, mascarilla FFP2 y protección ocular. Los guantes deberán cambiarse «cada 20 minutos».

La limpieza se hará una vez al día en habitaciones y dos veces al día en zonas comunes. El protocolo ordena limpieza húmeda, uso de soluciones desinfectantes, barrido siempre húmedo y técnica de doble cubo, cambiando el agua «en cada habitación». Al alta o traslado, se realizará una «limpieza terminal de las habitaciones».

Un protocolo basado en el «principio de precaución»

El texto concluye subrayando que las actuaciones están guiadas por el «principio de precaución» y podrán modificarse «a la luz de los datos disponibles durante el seguimiento del evento y las características de riesgo que se vayan estableciendo».

En conjunto, el protocolo revela una respuesta sanitaria de alta contención: aislamiento hospitalario sin visitas, vigilancia durante el periodo máximo de incubación, preparación de unidades de alto aislamiento, bioseguridad reforzada y transporte de muestras bajo estándares internacionales para material infeccioso de alto riesgo.

 

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