MADRID, ESP. Las desigualdades de género en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson en España son manifiestas: las mujeres acceden menos y más tarde a las terapias avanzadas, si bien la eficacia resulta similar para ambos sexos tanto en mejoras del tiempo off, en la síntomatología motora y no motora, y en la calidad de vida.
Un trabajo impulsado por el Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología (SEN), en colaboración con la Fundación Degen, ha identificado importantes diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al acceso y manejo de las terapias avanzadas en pacientes con enfermedad de Parkinson en España, de acuerdo con el artículo publicado en la revista Medical Sciences.1]
El Dr. Diego Santos, miembro del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología y autor principal del estudio, comentó para Medscape en Español las principales conclusiones: “En primer lugar, se observan diferencias en cuanto a que los varones son más frecuentemente tratados con terapias con dispositivo frente a las mujeres, principalmente en el caso de la estimulación cerebral profunda, donde 73 % de los pacientes son hombres”. Una segunda conclusión importante es que “cuando las mujeres son tratadas con estas terapias, lo hacen en una etapa más avanzada de la enfermedad o se encuentran peor y son también más mayores”. Suelen tener un mayor grado de deterioro cognitivo, así como una peor calidad de vida con menor autonomía para las actividades de la vida diaria, “por tanto cuando son tratadas, su afectación es mayor”. El tercera resultado que consideró importante mencionar “es que estas terapias son efectivas y funcionan bien en ambos géneros, a pesar de las desigualdades comentadas”.
Entre las terapias avanzadas se encuentran la estimulación cerebral profunda, la infusión subcutánea continua de apomorfina o de foslevodopa/foscarbidopa, la infusión continua de gel intestinal de levodopa–carbidopa y la de gel de levodopa–entacapona–carbidopa.
Registro español de terapias avanzadas
Se trata de un estudio prospectivo en condiciones reales, cuyo objetivo fue determinar diferencias de género en el tratamiento de personas con enfermedad de Parkinson con una terapia asistida por dispositivo, hecho que hasta ahora ha sido muy poco investigado.
Las indicaciones de estas terapias con dispositivo en pacientes con Parkinson son para “aquellos que tienen fluctuaciones motoras y no motoras con episodios off, es decir, momentos en que la medicación les deja de hacer efecto y empeoran, generalmente con un aumento de la sintomatología motora con temblor, rigidez y bradicinesia, pero también con síntomas no motores como peor ánimo, ansiedad, fatiga o dolor”, explicó el Dr. Santos.
Hay momentos a lo largo del día en que las y los pacientes se encuentran peor y no conseguimos controlarlo ni optimizarlo con el tratamiento convencional; “para quienes tienen al menos cinco episodios off al día, está indicada bien la cirugía; para pacientes más seleccionados menores de 70 años, con un buen estado cognitivo y conductual sin psicosis ni depresión grave, o bien los tratamientos con bomba por infusión vía subcutánea con apomorfina o foscarbidopa, o bien por la vía enteral con levodopa-carbidopa o con levodopa-entacapona-carbidopa”, añadió el neurólogo.
Mayor acceso y más precoz en varones
Los principales resultados del estudio sobre un total de 618 pacientes con enfermedad de Parkinson (66,9 ± 9,5 años; 57,6 % hombres), que fueron tratados con una terapia asistida por dispositivo, hablan de una diferencia significativa según el sexo (p = 0,006), donde 73,1 % de los hombres fueron tratados con estimulación cerebral profunda. Además, cuando las mujeres finalmente reciben estos tratamientos, lo hacen en una fase más avanzada de la enfermedad: al momento de iniciar el tratamiento presentan mayor edad (69,2 años frente a 65,2 en hombres), pero también una peor calidad de vida y menor autonomía para las actividades de la vida diaria.
El Dr. Santos incidió: “En general, tanto para varones como para mujeres se reducen de forma significativa los episodios off a unas tres horas, y la carga global de síntomas motores y no motores también mejora de forma significativa para ambos géneros, con una notable mejoría en su calidad de vida”. Otro aspecto que resulta relevante comentar es que las mujeres tienen con más frecuencia discinesias provocadas por la medicación, “pero se evidencia que la mejora es algo menor en estas que en los varones”.
A propósito de esto, el Dr. Santos quiso matizar que “no se diseñó el estudio para ver cuáles eran los motivos de esas diferencias entre ambos sexos”, pero en general y con base en la literatura, aunque centrados solamente en la estimulación cerebral profunda, a diferencia del estudio que incluye las terapias con dispositivo en su conjunto, “puede influir el comportamiento del propio neurólogo a la hora de decidir la terapia y ser más conservador con las mujeres; en cuanto a la decisión del propio paciente, las mujeres muestran más temor a complicaciones como en el caso de la estimulación cerebral profunda, lo cual llega a ser extensible a otras terapias”. Otras veces, “el tener que llevar un perfusor o una bomba puede suponer una cierta estigmatización y por tanto un problema a la hora de decidir, situación más atribuida a las mujeres”.
De acuerdo con el experto, lo que sí apreciaron en su estudio es “que el cuidador de los pacientes varones con párkinson es en 80 % de los casos su cónyuge, por lo que se sienten más arropados que las mujeres, para quienes este porcentaje es ostensiblemente inferior (53 %)”, ya que suelen tener que atender a otros familiares y por lo general llevan el peso de las tareas del hogar, “desatendiendo en cierta medida sus propios cuidados, lo que indudablemente influye a la hora de decidir sus opciones de tratamiento”.
“Es importante evolucionar hacia estos tratamientos más dirigidos ─destacó el Dr. Santos─. [Por ejemplo], al iniciar con la medicación es importante tener en cuenta el peso del paciente, ya que las mujeres generalmente pesan menos y, por tanto, pueden necesitar menos cantidad de medicación, principalmente levodopa. No se ha hecho durante muchos años y cada vez se hace más hincapié en ello porque desarrollan con una mayor frecuencia discinesias”.
También sabemos que algunos síntomas no motores, “como la depresión, ansiedad y la fatiga, son más frecuentes en las mujeres, por eso el neurólogo tiene que estar pendiente de su detección y tratamiento, ya que son condiciones muy disruptivas que impactan en gran medida en la calidad de vida de las pacientes”.
En un futuro próximo, según el neurólogo, tendrán más en cuenta los temas relacionados con los factores hormonales que pueden condicionar notablemente la evolución de la enfermedad. También, “habrá que tomar más medidas en cuanto a la atención sociosanitaria de estos pacientes y reforzar el cuidado de las mujeres con esta enfermedad”. De igual manera, es cada vez más importante tener en cuenta factores farmacogenéticos y farmacodinámicos en cuanto al comportamiento de la medicación, “las mujeres suelen tener más problemas de absorción gastrointestinal que los varones, lo que influye en la respuesta y tolerabilidad de los fármacos”, concluyó.
El Dr. Diego Santos declaró haber recibido honorarios por ponencias formativas y asesoramiento de AbbVie, KRKA, Zambón, Bial, Italfarmaco, Teva, Archímedes, Brittania, Merz, Esteve, Stada y Orion Pharma; compensación económica y subvenciones de INIBIC/Fundación Profesor Novoa Santos como investigador en ensayos clínicos; compensación de la Fundación Degen por diferentes proyectos.
Este contenido fue publicado originalmente en Medscape en español.


