No existe evidencia científica suficiente que demuestre que estas técnicas sean eficaces o seguras en personas sanas
Los especialistas recuerdan que el recambio plasmático es un procedimiento médico indicado para enfermedades concretas y no una terapia de rejuvenecimiento
La SEHH y el GEA alertan sobre mensajes que atribuyen a la aféresis efectos de desintoxicación, eliminación de microplásticos o antienvejecimiento sin respaldo científico
“En estos momentos, disponemos de evidencia científica sólida de los beneficios que tiene este procedimiento terapéutico en pacientes con enfermedades concretas, pero no existe evidencia suficiente que demuestre que estas técnicas sean eficaces o seguras en personas sanas”, explica Silvia Monsalvo, secretaria del GEA y hematóloga del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda (Madrid).
Según explica esta experta, “muchas de las informaciones difundidas recientemente confunden conceptos médicos diferentes y generan expectativas alejadas de la realidad clínica. Por ejemplo, el término correcto para referirse a este tratamiento no es plasmaféresis, que se asocia a la donación de plasma, sino recambio plasmático”, aclara.
¿En qué consiste el recambio plasmático?
El recambio plasmático consiste en separar el plasma de la sangre del paciente y sustituirlo por otros fluidos, como albúmina o plasma sano, con el objetivo de eliminar sustancias perjudiciales presentes en la circulación sanguínea, como determinados anticuerpos.
“El recambio plasmático se utiliza, fundamentalmente, en enfermedades autoinmunes y neurológicas en las que existen anticuerpos circulantes que están causando daño al organismo”, señala Silvia Monsalvo.
Entre las patologías donde esta técnica ha demostrado beneficios clínicos destacan la miastenia gravis, el síndrome de Guillain-Barré y la púrpura trombocitopénica trombótica (PTT), además de algunos casos relacionados con el rechazo en trasplantes de órganos.
El caso de las técnicas “antiaging”: diferencias importantes
La especialista explica, además, que algunos tratamientos difundidos recientemente por celebridades internacionales no corresponden exactamente a un recambio plasmático convencional.
“Lo que se ha descrito en algunos casos mediáticos no es plasmaféresis, sino aféresis mediante columnas”, apunta. En este procedimiento, el plasma se hace pasar por filtros o columnas capaces de retener determinadas sustancias antes de devolverlo nuevamente al paciente.
Estas técnicas sí se utilizan en hospitales para pacientes graves, especialmente en determinadas enfermedades autoinmunes o en situaciones de rechazo de trasplantes. Sin embargo, Monsalvo insiste en que “la evidencia científica disponible actualmente corresponde a pacientes que realmente necesitan estos procedimientos, no a personas sanas”.
Además, subraya que no existe demostración científica de que estos sistemas eliminen de forma eficaz sustancias como los microplásticos, ni sobre qué cantidad podría llegar a retirarse realmente. “Tampoco sabemos con qué frecuencia habría que realizar estos procedimientos, porque la exposición a estas sustancias continúa existiendo”, añade.
Riesgos y uso responsable de recursos sanitarios
Desde el GEA también se recuerda que el recambio plasmático es un procedimiento médico complejo, que requiere un tratamiento de anticoagulación y una supervisión especializada.
“El anticoagulante utilizado puede producir alteraciones del calcio y el magnesio, provocando calambres, parestesias o sensación de frío”, explica Silvia Monsalvo. Aunque la mayoría de las complicaciones suelen ser leves, también pueden aparecer hematomas y otras incidencias relacionadas con la técnica.
La hematóloga añade además otro elemento de preocupación: el uso de recursos limitados con finalidades no médicas. “En el recambio plasmático convencional se utiliza albúmina, que procede de donaciones de sangre y es un recurso escaso destinado a pacientes que realmente lo necesitan”, recuerda.
Un mensaje claro frente a la desinformación
Desde la SEHH y el GEA se hace un llamamiento a la población para desconfiar de mensajes pseudocientíficos o comerciales que prometen beneficios no demostrados.
“El mensaje es claro: son técnicas médicas útiles y eficaces cuando están correctamente indicadas, pero actualmente no existe evidencia científica suficiente para justificar su utilización con fines estéticos, antienvejecimiento o de supuesto bienestar en personas sanas”, concluye Silvia Monsalvo.
Actualización científica en la Reunión anual del GEA
El Grupo Español de Aféresis (GEA) ha reunido en Madrid a especialistas en aféresis terapéutica para abordar las principales novedades científicas y clínicas relacionadas con este campo de la Hematología.
Entre los temas incluidos en el programa destacan las indicaciones en enfermedades autoinmunes y neurológicas, los avances en inmunoadsorción, la seguridad de los procedimientos, el manejo de las complicaciones y las nuevas aplicaciones clínicas de la aféresis terapéutica.


