ASCO advierte a las enfermeras oncológicas de los riesgos de la ivermectina y el fenbendazol, instando a la comunicación proactiva con los pacientes y al monitoreo de terapias alternativas.
La Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) ha publicado un aviso clínico formal que advierte firmemente contra el uso de ivermectina y fenbendazol para el tratamiento del cáncer fuera de los ensayos clínicos regulados.
Esta advertencia viene en respuesta a un aumento de pacientes que se automedican con estos agentes, a menudo impulsado por la desinformación de las redes sociales y los informes anecdóticos de curas. Para las enfermeras oncológicas, que con frecuencia sirven como el principal punto de contacto para la educación del paciente y el monitoreo de seguridad, este aviso subraya una necesidad crítica de investigación proactiva sobre el uso de terapias alternativas para prevenir la toxicidad y la interferencia del tratamiento.
Los riesgos: Toxicidad e interacciones farmacológicas
Las enfermeras onológicas deben estar atentas a los riesgos clínicos específicos asociados con estos agentes. La ivermectina está actualmente aprobada por la FDA solo para infecciones parasitarias específicas en humanos, mientras que el fenbendazol sigue siendo un medicamento veterinario sin aprobación humana. Los pacientes a menudo evitan la supervisión médica para comprar formulaciones veterinarias, que pueden contener impurezas peligrosas o concentraciones inconsistentes. El aviso destaca graves preocupaciones de seguridad, particularmente en las altas dosis a menudo sugeridas por personas influyentes no médicas. Las toxicidades potenciales incluyen:
- Efectos neurológicos y sistémicos: Ataxia, convulsiones, coma e hipotensión.
- Resultados fatales: En casos extremos, la autoadministración de dosis altas ha llevado a la muerte.
- Interferencia farmacocinética: Ambos agentes se metabolizan a través de la vía del citocromo P450 en el hígado. Esta es una gran preocupación para las enfermeras oncológicas que manejan terapias sistémicas, ya que estos agentes pueden alterar el metabolismo de la quimioterapia probada, aumentando potencialmente la toxicidad o haciendo que los tratamientos que salvan vidas sean ineficaces.
Además, ASCO enfatiza el “riesgo no medido” del costo de oportunidad. Los pacientes que sustituyen la atención basada en la evidencia por estos agentes no probados corren el riesgo de una progresión incontrolada del cáncer y una mortalidad prevenible.
Abordar la brecha de evidencia
Si bien algunos estudios preclínicos in vitro y en animales han sugerido efectos antiproliferativos, ASCO aclara que estos hallazgos no se han traducido en la eficacia humana. Replicar las concentraciones de medicamentos utilizadas en estos entornos de laboratorio requeriría que las dosis humanas superen con creces los límites de seguridad establecidos. Hasta la fecha, ninguna evidencia clínica sólida y revisada por pares respalda la seguridad o eficacia de ninguno de los dos medicamentos para el tratamiento de tumores malignos humanos.
Actualmente, muy pocos ensayos en humanos están en marcha. Un ensayo de fase I/II está investigando la ivermectina en combinación con pembrolizumab o balstilimab para el cáncer de mama triple negativo metastásico, con resultados preliminares de nueve pacientes presentados en 2025. Se espera que un ensayo aleatorio de fase II (ICONIC) en el que participe 80 pacientes con tumores sólidos comience en julio de 2026, con resultados previstos para finales de 2027. Hasta que dichos ensayos establezcan un claro perfil de beneficio-daños, estos agentes no deben usarse en la práctica clínica.
El papel de enfermería: Estrategias de comunicación
Debido a que los pacientes a menudo exploran estas terapias por deseo de control o esperanza, ASCO insta al equipo de atención oncológica a adoptar un enfoque proactivo y sin prejuicios. Se anima a las enfermeras a utilizar las siguientes tres estrategias para gestionar estas conversaciones:
- Investigación proactiva: Las enfermeras deben preguntar rutinariamente a los pacientes sobre su uso de suplementos y terapias alternativas. Estas conversaciones deben abordarse con “curiosidad respetuosa”, reconociendo que los pacientes pueden sentirse abrumados o influenciados por la desinformación y la desconfianza médica.
- Educar con empatía: Es esencial reconocer el deseo del paciente de luchar contra su enfermedad mientras se utiliza un lenguaje sin jerga para explicar la falta de evidencia clínica y los riesgos muy reales de toxicidad e interacciones farmacológicas.
- Mantener la confianza: La toma de decisiones compartida es vital para mantener la alianza terapéutica. Al fomentar la comunicación abierta, las enfermeras pueden alejar a los pacientes de las decisiones dañinas sin dañar la relación médico-paciente.
“Si bien entendemos que los pacientes están buscando esperanza, la automedicación con medicamentos veterinarios o antiparasitarios no aprobados sin el conocimiento de su oncólogo plantea un grave riesgo para su seguridad”, dijo Julie Gralow, MD, Directora Médica de ASCO, en un comunicado de prensa.
Para las enfermeras oncológicas que buscan más orientación, la ASCO recomienda consultar sus pautas actualizadas de comunicación paciente-clínico y utilizar los recursos orientados al paciente disponibles a través de la Sociedad Americana del Cáncer. Al integrar estas estrategias de comunicación en la práctica diaria, las enfermeras pueden proteger mejor a sus pacientes de los peligros ocultos de las terapias alternativas no probadas.


