
La homeopatía ha despertado siempre muchos recelos entre el personal médico y sanitarios. En muchos casos no ven con buenos ojos (o con ningunos) que se cumplan los resultados que prometen quienes ejercen esta disciplina. No obstante, se sigue utilizando por muchas personas como alternativa a la farmacología tradicional. También como complemento. En cualquier caso, al menos, merece un mínimo de respeto.
Hace unos días se celebró el Día Internacional de la Homeopatía. No obstante resulta una verdad incuestionable que los homeópatas han crecido sustancialmente los últimos años. Sus medicinas se comercializan en más de ochenta países de forma legal. Pero también hay otra verdad incuestionable. Tiene en su haber más de trescientos millones de pacientes. Y actualmente ya un buen número de médicos tradicionales recetan este tipo de medicamentos. Ante estas cifras cabe preguntarse si realmente la medicina homeopática es tan mala como la pintan.
El médico alemán Samuel Hahnemann fue su creador. Los principios de la homeopatía fueron expuestos por él mismo en diversas obras, en tre las que destacan Organon de la medicina (1810) y Enfermedades crónicas, su naturaleza especial y su tratamiento homeopático (1828). La fecha de esta efeméride coincide con la fecha de cumpleaños del famoso doctor germano. El 10 de abril de 1755.
En un principio Hahnemann experimentó con sustancias para observar su toxicidad. A continuación se le ocurrió crear medicamentos que contuviesen dichas sustancias para erradicar los efectos de la misma.
Resumiendo, este hombre empezó a utilizar lo que hoy conocemos como fármaco resistencia, que es el hecho de que nuestro cuerpo se habitúa a ciertos tipos de sustancias y va ganando resistencia a ellas.
Esto nos lleva a pensar en muchos rituales de paso de ciertas tribus en el mundo. A los niños de 12 años se les obliga a meter la mano en un panal de abejas o un hormiguero, para ser picado por cientos de estos animales. Si sobreviven se habrán hecho hombres. Pero este tipo de rituales son muchos más antiguos que la homeopatía.
Aunque existen muchos detractores, los médicos homeópatas han señalado una serie de ventajas de su método:
- Los medicamentos homeopáticos son efectivos.
- Siempre habrá medicamentos disponibles para todos los pacientes.
- Cada medicamento se elabora de forma personalizada.
- Favorece el autocuidado en el paciente, porque este debe entender su padecimiento para ser sanado.
- Todos los medicamentos son altamente seguros, porque se centran en el paciente.

Fotografía: @Cigna
Uno de los principios básicos es el considerar al enfermo globalmente. Por tanto, los tratamientos van dirigidos al individuo y no al órgano que puede estar enfermo. Se trata de estimular –con dosis mínimas– la reacción del propio organismo,
No obstante, tengamos en cuenta otro dato. El 84% de los españoles considera que las terapias complementarias, como la homeopatía, y la medicina convencional pueden utilizarse de manera conjunta. Este dato basta para hacernos reflexionar que las medicinas alternativas no son tan malas como las pintan. Basta informarse. Pero informarse con rigor y profesionalidad.
(Fotografía de cabecera: Dia Internacional de)



