Madrid, 1 de julio de 2026. El Grupo de Jóvenes Hematólogos de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH Joven) ha celebrado la décima edición de su Curso de Inmersión en Hematología, una iniciativa formativa que, tras una década de trayectoria, se ha convertido en un referente para los médicos internos residentes (MIR) que inician su especialización en esta disciplina. Dirigido a residentes de primer y segundo año, el curso nació con el objetivo de ofrecer una visión global y estructurada de una especialidad amplia y en constante evolución. Diez años después, el balance es claramente positivo: además de crecer en participación y contenidos, se ha consolidado como un espacio de encuentro y cohesión entre futuros hematólogos de toda España. La hematología atraviesa hoy uno de los momentos más dinámicos de su historia. Los avances en biología molecular, inmunoterapia, terapias celulares y diagnóstico de precisión están transformando la práctica clínica a gran velocidad, un escenario que supone un reto adicional para quienes se incorporan a la especialidad. “Uno de los principales desafíos para los jóvenes hematólogos es adaptarse a la velocidad con la que se generan nuevos conocimientos, tanto en el ámbito diagnóstico como clínico. La creciente complejidad biológica y tecnológica obliga a integrar gran cantidad de información sin perder la capacidad crítica ni la atención centrada en el paciente”, señala Martín Moro. Con este objetivo, el programa del curso ofrece una formación transversal que combina contenidos clínicos, tecnológicos y humanísticos. Desde el diagnóstico hematológico y la investigación traslacional hasta la inteligencia artificial aplicada a la medicina, la comunicación con los pacientes, la gestión de situaciones complejas o el abordaje de los cuidados paliativos. Para José María Sánchez-Raga, hematólogo del Hospital Universitario Son Espases, de Palma, y también coordinador de esta edición, este enfoque integral constituye una de las principales fortalezas del curso: “Es fundamental que los residentes cuenten con espacios de formación homogénea y de calidad, independientemente del hospital o la comunidad autónoma en la que trabajen. Este curso contribuye a garantizar que todos tengan acceso a conocimientos clave desde el inicio de su carrera”. “Hace apenas diez años, muchos pacientes con leucemias, mielomas o linfomas avanzados tenían opciones terapéuticas muy limitadas. Hoy, gracias a la inmunoterapia y las terapias celulares, podemos ofrecer respuestas clínicas que antes eran impensables”, afirma Sánchez-Raga. Esta transformación va más allá del ámbito oncohematológico. También la patología no maligna y la medicina transfusional evolucionan hacia modelos más precisos y personalizados, mejorando la seguridad y la calidad de vida de los pacientes. Asimismo, la inteligencia artificial comienza a desempeñar un papel relevante como herramienta de apoyo al diagnóstico, la investigación y la toma de decisiones clínicas. No obstante, los expertos subrayan que su incorporación debe ir acompañada de formación específica y criterio clínico. “Hablamos de una especialidad apasionante porque la investigación llega muy rápido al paciente. Eso permite participar de forma directa en algunos de los avances más relevantes de la medicina actual, pero sin olvidar nunca que, detrás de cada innovación, hay una persona”, concluye Sánchez-Raga. Con esta décima edición, SEHH Joven refuerza su compromiso con la formación de excelencia y con la preparación de una nueva generación de hematólogos capaces de afrontar una medicina cada vez más compleja, tecnológica y personalizada. |


