La psoriasis es una enfermedad cutánea inflamatoria crónica de base inmunitaria que afecta a alrededor del 2 % de la población mundial, lo que equivale a entre 40 y 160 millones de personas afectadas, notificándose unos 4 millones de nuevos casos cada año. Aunque su causa exacta sigue sin comprenderse del todo, se sabe que los factores genéticos desempeñan un papel fundamental en combinación con la inflamación sistémica y la disbiosis o alteración de la microbiota intestinal.
A pesar de que los tratamientos actuales (tópicos, sistémicos, biológicos y fototerapia) pueden ser eficaces para mitigar los síntomas, no están completamente exentos de riesgos y pueden llegar a provocar efectos adversos. Por este motivo, la comunidad científica ha puesto el foco en la alimentación y, específicamente, en el uso de los bióticos (probióticos, prebióticos, simbióticos y postbióticos) que poseen capacidad inmunomoduladora y moduladora de la microbiota. Al ser compuestos generalmente reconocidos como seguros, se han convertido en candidatos ideales para mejorar la calidad de vida de los pacientes sin añadir una carga terapéutica restrictiva.
La publicación ha recopilado ensayos clínicos controlados y aleatorizados rigurosos publicados entre 2013 y 2024 para evaluar el impacto real de estas intervenciones nutricionales en la psoriasis. Los hallazgos abren una nueva e interesante vía en la divulgación médica de las enfermedades dermatológicas.
Modulación de la microbiota y freno a la inflamación
La mayoría de los estudios clínicos analizados emplearon bacterias ácido-lácticas, especialmente Lactobacillus y Bifidobacterium, combinadas con oligosacáridos como prebióticos. En conjunto, los estudios comunicaron alteraciones en la microbiota, reducción de marcadores inflamatorios y mejoría de la gravedad de la psoriasis tras varias semanas de intervención. Los resultados han sido sumamente esperanzadores en tres campos principales:
- Cambios en el microbioma: se constató una regulación positiva de las bacterias intestinales. Los pacientes que recibieron mezclas bióticas específicas mostraron un aumento significativo en la abundancia fecal de géneros de bacterias beneficiosos como Lactobacillus spp. y Parabacteroidesspp.
- Reducción de biomarcadores inflamatorios: los probióticos demostraron una notable capacidad para suprimir las vías inflamatorias que alimentan la patología. Al modular el ecosistema intestinal, se logró reducir los niveles circulantes de marcadores clave de la inflamación sistémica.
- Alivio de los síntomas clínicos: el cambio interno se reflejó directamente en la piel. Al término de los periodos de estudio, se observó una disminución evidente en la severidad de las placas y lesiones de la psoriasis.
Entre los hallazgos más destacados, algunos ensayos observaron descensos de proteína C reactiva, TNF, IL-6, lipopolisacárido e IL-1β. Otro estudio con Lactiplantibacillus plantarum IS-10506 describió una disminución de IL-17 y un aumento de IL-10 y FOXP3, marcadores compatibles con un reajuste de la respuesta inmunitaria.
“Tradicionalmente, pensábamos que los probióticos debían estar vivos para colonizar el intestino y hacer efecto. Sin embargo, esta revisión analiza un ensayo con Prevotella histicola inactivada por calor —es decir, bacterias muertas— que demostró algo sorprendente: aunque no modificó en absoluto la flora intestinal permanente de los pacientes, consiguió que la mitad de ellos lograra una mejoría del 25 % o más en la gravedad de sus lesiones en la piel”, apunta para Univadis España la Dra. Fiorella Palmas, vocal del área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
En la evolución clínica, la mayoría de los ensayos revisados reflejó alivio de los síntomas medido por el índice de la severidad del área de psoriasis.
Conclusiones
“En el estudio se demuestra que utilizando bacterias ácido-lácticas junto con fibras prebióticas (como la inulina o los oligosacáridos) se logra un aumento significativo de bacterias protectoras en las heces”, puso en contexto la Dra. Palmas.
Los resultados confirman la existencia real y terapéutica del eje intestino-piel y muestran que la psoriasis no depende de una sola causa: participan la predisposición genética, la inflamación sistémica, la disbiosis de la microbiota intestinal y alteraciones de la barrera intestinal.
Los bióticos se perfilan como una herramienta complementaria idónea dentro de un estilo de vida saludable para quienes padecen esta enfermedad.
Los autores solo identificaron 10 ensayos clínicos aleatorizados con menos de 30 participantes, con protocolos heterogéneos y mediciones incompletas de microbiota, citocinas o gravedad clínica. Por ello, concluyen que los bióticos son una vía interesante para mejorar la calidad de vida y modular inflamación en psoriasis, pero que aún no hay evidencia suficiente para establecer recomendaciones firmes.
“La psoriasis comparte vías inflamatorias y metabólicas muy profundas con la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes tipo 2. Investigaciones recientes sobre el inflamasoma han revelado cómo se origina este estado de inflamación crónica. De hecho, los modelos experimentales nos alertan de que las dietas muy altas en grasas saturadas y proteínas animales puras encienden unos macrófagos específicos en el intestino que fabrican más inflamación y empeoran la psoriasis”, señala la Dra. Palmas. Por este motivo, el enfoque terapéutico actual no solo se centra en la medicación tradicional, sino también en el cuidado de la microbiota intestinal. “Los suplementos de bacterias y fibra no van a curar la psoriasis por sí solos, pero son un buen aliado para que los fármacos convencionales dirigidos a esta enfermedad puedan funcionar mejor, los brotes sean menos graves y el paciente viva con menos molestias”, concluye la experta.
Los autores del artículo declararon no poseer conflictos de interés pertinentes. La Dra. Fiorella Palmas declaró no tener conflictos de interés.
FUENTE: Univadis


