Un informe del CGE sitúa la ratio española en 6,45 enfermeras por cada 1.000 habitantes, alerta de la falta de unos 100.000 profesionales y advierte de las grandes desigualdades entre comunidades autónomas
España mantiene un importante déficit de enfermeras que, según el Consejo General de Colegios Oficiales de Enfermería de España (CGE), compromete la capacidad del Sistema Nacional de Salud para responder a una población cada vez más envejecida y con una mayor carga de enfermedades crónicas. El informe Ratios Enfermeros en España sitúa la ratio nacional en 6,45 enfermeras no jubiladas por cada 1.000 habitantes, una cifra que continúa muy alejada de la media europea, situada en 8,12. Aunque el indicador mejora ligeramente respecto a 2024, cuando era de 6,36, la organización considera que el avance es insuficiente y estima que España sigue necesitando aproximadamente 100.000 enfermeras para alcanzar el nivel europeo.
El presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya, asegura que el problema lleva años agravándose y reclama una respuesta urgente. “Llevamos décadas avisando de lo que está ocurriendo y estamos actualmente en tiempo de descuento”, afirma. En su opinión, el incremento de la esperanza de vida y de las enfermedades crónicas ha convertido los cuidados en “primera línea de las necesidades sanitarias”, por lo que considera que las enfermeras “deben estar más presentes que nunca”.
El estudio justifica la utilización de la ratio de enfermeras por cada 1.000 habitantes como el mejor indicador disponible para realizar comparaciones nacionales e internacionales. Recuerda que la dotación de enfermeras constituye “uno de los pilares fundamentales de los sistemas sanitarios de calidad” y que la investigación ha demostrado su relación con resultados clínicos como la mortalidad, los eventos adversos, las infecciones nosocomiales o la satisfacción de los pacientes. Aunque reconoce que la complejidad de los cuidados también debe formar parte de la planificación de plantillas, señala que la ratio por habitantes permite realizar un diagnóstico homogéneo al basarse en el censo de población y el registro de profesionales activos.
“La falta de enfermeras y enfermeros en nuestro país no es ningún juego y parece que desde las administraciones no han entendido la importancia que tiene este asunto”
El documento explica además que la elección de este indicador responde a criterios metodológicos. La complejidad de los cuidados “no está estandarizada globalmente”, por lo que utilizar la ratio por habitantes permite realizar comparaciones consistentes entre territorios. En este sentido, recuerda que la OMS, la OCDE y la Unión Europea ya recopilan y homogeneizan este dato y subraya que el objetivo del informe “no busca resolver la asignación de turnos en un hospital, ni en un centro, busca identificar brechas macroestructurales“.
La comparación con Europa confirma el desfase español. Mientras España alcanza una ratio de 6,45 enfermeras por cada 1.000 habitantes, la media europea se sitúa en 8,12, calculada a partir de los datos de Eurostat, la OCDE y la OMS. El informe destaca que “se mantiene un déficit constante de personal de enfermería en toda Europa” y que esta situación no es exclusiva de España. De hecho, la media europea también ha descendido respecto a 2024, cuando era de 8,19. Sin embargo, el CGE advierte de que los países con mejores condiciones laborales siguen atrayendo profesionales españoles, favoreciendo el éxodo de enfermeras.
Pérez Raya considera que esta situación refleja un deterioro generalizado de la profesión. “Seguimos asistiendo a un deterioro constante de la sanidad no solo en nuestro país, sino en el resto de países vecinos de la Unión Europea y también a nivel mundial. La falta de compromiso con la profesión significa un auténtico desprecio a la enfermería, que a corto plazo se pagará muy caro”, afirma.
Diferencias entre CC.AA.
Las diferencias territoriales siguen siendo uno de los aspectos más llamativos del informe. El documento señala que “existen grandes contrastes entre todas las comunidades, un dato que pone en evidencia el principio de equidad en el que supuestamente se basa el Sistema Nacional de Salud”. Navarra vuelve a encabezar la clasificación con una ratio de 8,97 enfermeras por cada 1.000 habitantes, seguida del País Vasco, con 8,21, siendo las dos únicas comunidades que superan la media europea. A continuación se sitúan Canarias (7,71), Castilla y León (7,60), Aragón (7,47), Melilla (7,46), Asturias (7,39), Extremadura (7,14), Ceuta (6,97), Cantabria (6,77), Comunidad de Madrid (6,65), La Rioja (6,65) y Cataluña (6,58), todas por encima de la media nacional.
Por debajo de la media española aparecen Castilla-La Mancha (6,33), Baleares (6,24), Comunidad Valenciana (5,65), Andalucía (5,62), Galicia (5,33) y Murcia (5,23), que cierra la clasificación autonómica. Para el presidente del CGE, incluso las comunidades con mejores resultados necesitan reforzar sus plantillas porque las jubilaciones y el abandono de la profesión continúan siendo una amenaza. Además, el informe advierte de que las diferencias entre territorios generan una situación de desigualdad asistencial. “Continuamos viendo enormes diferencias entre comunidades, que hacen que no toda la población pueda recibir los mismos cuidados y, por lo tanto, existe una inequidad total en la atención de las personas”, sostiene Pérez Raya.
El informe también alerta de que la falta de profesionales se intensifica durante el verano. Según los datos recogidos, el Sistema Nacional de Salud afronta la época estival con una combinación de déficit estructural de enfermeras, elevada temporalidad y falta de planificación. En 2025 se registraron 11.470 contratos para 6.221 profesionales, de los que 8.800 fueron temporales, lo que representa el 76,7% del total. El documento concluye que esta situación dificulta la cobertura de las suplencias y “compromete la calidad de la atención sanitaria durante los meses estivales”, reforzando la necesidad de incrementar de forma estable el número de profesionales disponibles.
FUENTE: ConSalud.es


