La llave verde de Pekín: el plan climático de China podría revolucionar la industria del aceite de palma

Como segundo mayor importador del mundo, el gigante asiático tiene la llave para frenar la deforestación en Indonesia y Malasia si exige trazabilidad digital y contabilidad del carbono

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El aceite de palma, presente en alimentos, cosméticos, detergentes, biocombustibles y numerosos productos de consumo cotidiano, aporta alrededor del 30 % del aceite vegetal que se produce en el mundo y destaca por su elevado rendimiento por hectárea frente a cultivos como la soja. Sin embargo, su expansión ha estado asociada a importantes impactos ambientales, entre ellos la deforestación, la degradación de turberas, la pérdida de biodiversidad y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

En este contexto, un estudio publicado en la revista Agricultural Ecology and Environment analiza cómo los compromisos de China para reducir sus emisiones de carbono podrían transformar el desempeño ambiental de la industria mundial del aceite de palma. Los autores concluyen que este cultivo solo podrá contribuir de forma efectiva a los objetivos climáticos si su producción evita la conversión de bosques y turberas y se apoya en una gobernanza sólida, sistemas de monitoreo fiables y tecnologías económicamente viables.

“China no solo es un importante mercado de aceite de palma, sino también un motor de cambio potencialmente poderoso en toda la cadena de suministro internacional”, afirmó Zhihua Mu, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Qinghai y el Laboratorio de la Industria de Semillas de Hainan. “Al mejorar los estándares de adquisición, la trazabilidad, la contabilidad del carbono y la cooperación tecnológica, China puede contribuir a fomentar una producción de aceite de palma más transparente, eficiente en el uso de recursos y respetuosa con el clima”.

China, el segundo mayor importador de aceite de palma del mundo, obtiene la mayor parte de este producto de Indonesia y Malasia, donde se cultiva y procesa antes de su exportación. En el mercado chino, el aceite de palma tiene un amplio uso en la industria alimentaria (especialmente en fideos instantáneos, productos de panadería y aperitivos fritos), además de emplearse en cosméticos y otros productos industriales.

Aunque el país se ha comprometido a alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030 y la neutralidad climática para 2060, el estudio señala que sus políticas actuales se centran principalmente en las emisiones generadas dentro de sus fronteras, dejando en un segundo plano el carbono emitido en el extranjero durante la producción y el procesamiento de las materias primas importadas, como el aceite de palma.

El estudio identifica varios obstáculos que dificultan avanzar hacia una cadena de suministro de aceite de palma más sostenible. Entre ellos destacan la ausencia en China de requisitos obligatorios y homogéneos de sostenibilidad para las importaciones, la limitada implantación de sistemas de certificación, las dificultades para verificar la información a lo largo de la cadena de suministro y los elevados costes de cumplimiento, que pueden excluir a pequeños productores y empresas. A ello se suma que los métodos actuales de contabilidad del carbono suelen dejar fuera las emisiones derivadas de la conversión de tierras en los países productores.

Para superar estas limitaciones, los investigadores proponen reforzar la certificación, promover políticas de compra responsable, impulsar el abastecimiento libre de deforestación y mejorar la trazabilidad mediante herramientas digitales. Tecnologías como la monitorización por satélite, los registros basados en blockchain y la integración de datos de la cadena de suministro podrían facilitar el seguimiento del aceite de palma desde las plantaciones hasta el consumidor final. No obstante, los autores subrayan que estas soluciones solo serán eficaces si se complementan con estándares de sostenibilidad uniformes, mecanismos de verificación independientes y una aplicación rigurosa de la normativa.

Además de los desafíos ambientales asociados a su producción, el aceite de palma también ofrece oportunidades para avanzar hacia una bioeconomía circular. Los residuos generados durante su procesamiento (como los racimos de fruta vacíos, las cáscaras de almendra, las fibras y las aguas residuales de las plantas extractoras) pueden aprovecharse para producir electricidad, biogás, biocombustibles, biocarbón y otros materiales de valor añadido. Entre las alternativas con mayor potencial comercial a corto plazo destacan la captura de metano y la valorización de la biomasa, que permitirían reducir de forma significativa las emisiones del sector.

El estudio también analiza el potencial de las plantaciones de palma aceitera como sumideros de carbono. Aunque estas palmeras crecen con rapidez y almacenan carbono en sus troncos, hojas, raíces y suelos, su contribución al clima depende del uso previo del terreno. Mientras que el establecimiento de plantaciones en tierras degradadas puede incrementar las reservas de carbono, la sustitución de bosques tropicales o el drenaje de turberas genera una importante deuda de carbono que puede prolongarse durante décadas.

A partir de estos hallazgos, los autores plantean tres líneas de actuación prioritarias: reforzar los requisitos de sostenibilidad y trazabilidad del aceite de palma importado, incorporar las emisiones generadas a lo largo de las cadenas internacionales de suministro en los sistemas de contabilidad del carbono e impulsar la adopción de tecnologías ya consolidadas, como la captura de metano, el aprovechamiento de residuos y los sistemas de monitoreo ambiental.

“No existe una solución única que pueda lograr que el aceite de palma sea sostenible”, afirmó Mu. “Para lograr un progreso significativo se requiere una acción coordinada entre gobiernos, empresas, instituciones financieras, productores y consumidores”. El informe subraya que los objetivos de China en materia de doble carbono podrían convertirse en un factor clave para mejorar la producción mundial de aceite de palma. Sin embargo, sin mayores salvaguardias y rendición de cuentas, persistirá la brecha entre los compromisos climáticos y la realidad ambiental del comercio mundial de materias primas.

Fuente: Salud35

Ruth Canal
Ruth Canal
Vinculada al mundo de la salud y la investigación,mantiene un seguimiento constante de la información sanitaria y biomédica. Ha participado en proyectos formativos relacionados con comunicación científica.

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