• La placa bacteriana empieza a acumularse antes de que aparezcan dolor o molestias, por lo que la prevención diaria resulta clave
• Cepillarse con más fuerza no compensa una baja frecuencia: la técnica, el flúor y la higiene interdental ayudan a proteger la boca a
largo plazo, según los expertos
Madrid, 31 de agosto de 2026. Cepillarse los dientes parece un gesto sencillo, pero su frecuencia marca una diferencia importante en la salud bucodental. Según el Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2026, el 27,5% de los españoles se cepilla los dientes solo una vez al día y un 5,5% lo hace menos de una vez diaria, una rutina por debajo de la recomendación habitual de realizar un cepillado después de cada comida.
Cuando la higiene se limita a una limpieza diaria, la placa bacteriana permanece más tiempo sobre el esmalte, el margen de las encías y los espacios interdentales. Esa acumulación favorece la producción de ácidos que atacan al esmalte, aumenta el riesgo de caries y puede inflamar la encía antes de que aparezcan dolor o molestias visibles.
“Lavarse los dientes una sola vez al día puede dar una falsa sensación de control si no hay síntomas, pero la placa empieza a organizarse mucho antes de que la persona note dolor. La prevención depende de repetir bien el gesto todos los días y llegar a las zonas donde se acumulan más bacterias”, explica Antonio Longo, odontólogo del equipo de innovación clínica y calidad asistencial de Sanitas Dental.
El impacto no se limita al esmalte. La acumulación de placa en la línea de la encía favorece inflamación, sangrado durante el cepillado y sensibilidad derivada de las recesiones gingivales. En fases iniciales suele tratarse de gingivitis, reversible si se elimina la placa o el sarro y se retoman los cuidados adecuados. Si se mantiene en el tiempo, existe riesgo de evolución hacia enfermedad periodontal, con afectación irreversible de los tejidos que sostienen el diente. También puede aparecer mal aliento persistente, ya que la lengua y los espacios entre dientes retienen restos que no siempre se eliminan con una limpieza superficial.
En las personas mayores, la higiene oral requiere una atención especialmente personalizada. La presencia de prótesis, implantes, menor destreza manual y síndrome de boca seca (xerostomía) asociada a determinados medicamentos, hace que una limpieza rápida resulte insuficiente. “La higiene bucodental también debe adaptarse a la situación funcional de cada persona mayor. Hay que revisar si puede sujetar bien el cepillo, si limpia correctamente la prótesis o si necesita un mango adaptado”, señala Miriam Piqueras, directora Médica de Sanitas Mayores.
Ante esta situación, los especialistas de Sanitas Dental recomiendan:
• Cepillarse después de cada comida con pasta fluorada. La limpieza nocturna resulta especialmente importante, ya que durante el sueño disminuye la producción de saliva.
• Dedicar tiempo suficiente a la técnica. Conviene realizar movimientos suaves, llegar al margen de la encía y evitar una presión excesiva.
• Incorporar higiene interdental. El hilo dental, los cepillos interdentales o el irrigador, según cada caso, ayudan a eliminar restos donde suele iniciarse parte de la placa.
• Consultar ante señales de alerta. Sangrado frecuente, encías inflamadas, mal aliento persistente, sensibilidad o dolor al masticar requieren valoración odontológica.
• No sustituir la limpieza bucodental por colutorios. El enjuague puede ser útil si está indicado como complemento, pero no elimina por sí solo la placa adherida que precisa de una remoción mecánica de la misma.
• Revisar el cepillo o cabezal. Si los filamentos están abiertos, pierde eficacia y aumenta la tendencia a presionar más. Conviene cambiarlo cada tres meses o incluso antes si está deteriorado.
“Una buena higiene bucodental no consiste en cepillarse con agresividad, sino en hacerlo con regularidad, técnica adecuada y productos adaptados a cada cavidad oral. Cuando una persona solo se lava los dientes una vez al día, la consulta permite comprobar si ya hay placa, sarro o inflamación y corregir el hábito antes de que aparezcan daños mayores. Además, La revisión periódica, ya sea de manera presencial o mediante una primera orientación digital cuando proceda, permite valorar hábitos y adaptar las pautas de higiene a cada caso”, concluye el odontólogo de Sanitas Dental.
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