La doctora Rosa Porro Fernández es licenciada en Medicina y Cirugia por la Universidad de Extremadura, y doctora en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid.
Desarrolló su actividad profesional en el Hospital San Pedro de Alcántara y en el Hospital Quirón Salud de Cáceres, ofreciendo atención personalizada, cercana y basada en la última tecnología cardiológica.
Se especializó en cardiología general con especial atención a las arritmias cardiacas y cardiopatías familiares en el Hospital Clinico Universitario San Carlos, de Madrid. En el año 2018 fue becada por la Sociedad Española de Cardiologia para formarse en arritmología en el Hospital Mayo Clinic, en Florida. (Estados Unidos)
Ha sido ponente en diversos congresos y jornadas sobre Cardiología, y ha presentado diferentes comunicaciones orales.
Es miembro de la Sociedad Española de Cardiologia.
¿Qué le llevó a alertar públicamente sobre el consumo de bebidas energéticas en menores y adolescentes, tal y como se publicó hace unas semanas en Redacción Médica?
Respuesta.- Principalmente el incremento en la consulta de adolescentes que refieren síntomas cardíacos que no tienen una explicación lógica. Referían palpitaciones, arritmias, ansiedad.. y cuando profundizaba, descubría que muchos consumían bebidas energéticas de forma regular, a veces varias al día. Me di cuenta que había un patrón claro y que no se hablaba de esto públicamente.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes que presentan los adolescentes que consumen estas bebidas?
Respuesta.- Los síntomas más comunes que vemos son las palpitaciones, especialmente después de consumir estas bebidas. También refieren ansiedad, insomnio, y dificultad para concentrarse. Algunos adolescentes llegan con dolores de cabeza o mareos. Lo que me preocupa es que muchos no asocian estos síntomas con lo que están tomando, simplemente lo ven como algo normal.
¿Qué efectos inmediatos producen estas bebidas sobre el corazón y la circulación sanguínea?
“Los efectos son prácticamente inmediatos. La cafeína y los otros estimulantes que contienen aceleran el ritmo cardiaco en cuestión de minutos. Vemos un aumento de la presión arterial bastante significativo, y muchos adolescentes reportan palpitaciones muy intensas tras el consumo¿Qué efectos inmediatos producen estas bebidas sobre el corazón y la circulación sanguínea?
Respuesta.- Los efectos son prácticamente inmediatos. La cafeína y los otros estimulantes que contienen aceleran el ritmo cardiaco en cuestión de minutos. Vemos un aumento de la presión arterial bastante significativo, y muchos adolescentes reportan palpitaciones muy intensas tras el consumo. La circulación se ve forzada de repente, es como si el corazón de un chico de 13 años estuviera trabajando a ritmo de un corazón adulto en esfuerzo físico intenso pero sin estar haciendo nada.
Usted menciona el riesgo de arritmias e hipertensión. ¿Qué evidencia científica existe actualmente sobre esta relación?
Respuesta.- La evidencia es bastante sólida. Hay múltiples estudios que demuestran la relación directa entre el consumo de bebidas energéticas y las arritmias, especialmente en menores. Lo que vemos es que estas bebidas contienen dosis muy altas de cafeína, taurina y guaraná, combinaciones que pueden disparar el ritmo cardiaco. En cuanto a la hipertensión, también está documentado científicamente, la cafeína en altas concentraciones causa vasoconstricción, es decir, estrecha los vasos sanguíneos, lo que aumenta la presión. He visto casos de adolescentes sanos que después de consumir estas bebidas presentan lecturas de presión arterial que no son normales para su edad. Los estudios epidemiológicos más recientes confirman esto y las organizaciones de cardiología y pediatría a nivel mundial ya están emitiendo alertas al respecto. Además, lo preocupante es que muchos de estos adolescentes no tienen factores de riesgo previos, así que la bebida energética se convierte en el único desencadenante. No estamos hablando de casos aislados, sino de un patrón que se repite constantemente.
¿Qué consecuencias puede tener el consumo continuado durante años en una etapa de crecimiento y desarrollo?
Respuesta.- Las consecuencias a largo plazo son las que más preocupan. Durante la adolescencia, el organismo se sigue desarrollando, y someterlo a estrés continuo por estimulantes puede alterar su desarrollo normal. Podría producir problemas crónicos de arritmias o hipertensión desde edades tempranas. Y hay algo de lo que no se habla mucho: la dependencia psicológica. Muchos adolescentes se acostumbran a estas bebidas y necesitan consumirlas para mantener sus sensaciones, creando un ciclo difícil de romper.
Usted ha advertido del peligro de combinar bebidas energéticas y alcohol. ¿Por qué esta mezcla es especialmente problemática?
Respuesta.- Esta combinación es especialmente peligrosa. El problema es que los efectos se potencian mutuamente. El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, mientras que la bebida energética es un estimulante. Lo que sucede es que el corazón recibe señales contradictorias, por un lado le está diciendo que acelere, por otro que se ralentice. Además, el alcohol afecta la capacidad de juzgar, así que los adolescentes tienden a consumir más de ambas sustancias sin medir las consecuencias.
Diversas sociedades científicas respaldan restricciones a la venta de bebidas energéticas a menores. ¿Considera que España debería avanzar hacia una regulación más estricta?
Respuesta.- Hay países que ya han implementado restricciones serias a la venta de estas bebidas a menores y los resultados son positivos. En España, necesitamos una regulación más estricta. No es suficiente con advertencias en las etiquetas que nadie lee. También creo que se debería limitar la cantidad de cafeína que estas bebidas pueden contener. Y por otra parte, es fundamental regular la publicidad porque actualmente las marcas invierten millones en redes sociales dirigiéndose directamente a adolescentes. La realidad es que estamos permitiendo que la industria ponga en riesgo la salud de nuestros jóvenes.
Más allá de las bebidas energéticas, ¿cuáles son hoy las principales amenazas para la salud cardiovascular de niños y adolescentes?
Respuesta.- Las bebidas energéticas son una amenaza importante pero hay otras que nos preocupan igualmente. El sedentarismo es probablemente la más grave. Los adolescentes pasan horas frente a pantallas, no hacen ejercicio. La obesidad infantil ha aumentado exponencialmente y va de la mano con la presión elevada y la diabetes. La mala alimentación es otro factor clave: exceso de grasas, sodio y ultraprocesados. Y no podemos olvidar el vapeo y el consumo de tabaco.
“Los niños deberían hacer al menos una hora de ejercicio al día, algo que sea divertido para ellos, no una obligación”
¿Qué hábitos deberían implantarse desde la infancia para proteger la salud cardiovascular futura?
Respuesta.- Lo fundamental es crear hábitos desde pequeños. Primero, la actividad física regular. Los niños deberían hacer al menos una hora de ejercicio al día, algo que sea divertido para ellos, no una obligación. Segundo, una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y proteínas, y baja en ultraprocesados y azúcares. Tercero, reducir el tiempo de pantalla porque fomenta el sedentarismo. Cuarto, enseñarles a manejar el estrés desde jóvenes, ya sea con deporte o actividades que disfruten. Y quinto, darles ejemplo. Los padres tenemos que modelar estos hábitos porque los niños imitan lo que ven en casa. También es importante educarlos en lo que están consumiendo, que sepan leer etiquetas, que entiendan por qué ciertas cosas no son buenas para ellos. La prevención es mucho más fácil que tratar enfermedades después.
Para terminar… Si pudiera implantar una única medida para mejorar la salud cardiovascular de los menores españoles en los próximos diez años, ¿cuál sería y por qué?
Respuesta.- Restringiría la venta de bebidas energéticas a menores de dieciocho años. Es una medida contundente y de impacto inmediato. Todos los hábitos que mencioné son importantes, como el sedentarismo y la mala alimentación pero requieren cambios culturales complejos. Sin embargo, una normativa clara sobre las bebidas energéticas, eliminaría fácilmente una de las amenazas para la salud. Sabemos que hay presiones de la industria e intereses comerciales, pero eso no puede estar por encima de la salud de una generación.


