El organismo europeo diferencia entre contactos de mayor y menor exposición, reserva el seguimiento activo para los primeros y desaconseja las pruebas rutinarias en personas asintomáticas
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) ha publicado un nuevo asesoramiento científico rápido sobre la gestión de los contactos tras la aparición de casos esporádicos importados de ortohantavirus andino (ANDV) en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo (UE/EEE). El documento establece un enfoque basado en el nivel de exposición y recomienda mantener la vigilancia durante 42 días desde la última exposición al caso confirmado o probable.
La principal recomendación del organismo europeo es diferenciar a los contactos en función de la naturaleza y la intensidad de la exposición. Quienes hayan tenido una exposición de mayor nivel deberán realizar un autoseguimiento de síntomas durante 42 días y, además, estarán sujetos a un seguimiento activo por parte de las autoridades de salud pública durante ese mismo periodo. En cambio, los contactos con una exposición de menor nivel deberán vigilar igualmente la aparición de síntomas durante 42 días, pero sin seguimiento activo por parte de las autoridades.
En este sentido, el ECDC considera exposición de mayor nivel, entre otros supuestos, el contacto conocido con secreciones respiratorias, saliva, sangre u otros fluidos corporales de un caso; el contacto físico directo, como los cuidados, el contacto íntimo o compartir cama; las interacciones cara a cara que impliquen proximidad a partículas respiratorias, así como las exposiciones sin protección adecuada en entornos sanitarios o de laboratorio.
Por el contrario, se considera exposición de menor nivel aquella en la que el contacto con secreciones, saliva, sangre u otros fluidos sea posible pero la interacción haya sido limitada o se hayan utilizado medidas de protección adecuadas. En este grupo se incluyen determinados contactos en espacios compartidos, exposiciones durante desplazamientos sin interacción estrecha prolongada y profesionales sanitarios que hayan utilizado correctamente los equipos de protección individual durante la exposición.
Sin pruebas rutinarias para los contactos asintomáticos
Uno de los puntos más relevantes del nuevo asesoramiento es que el ECDC no recomienda realizar pruebas de laboratorio de forma rutinaria a los contactos que permanezcan asintomáticos. La decisión de realizar una prueba debe estar determinada fundamentalmente por la aparición de síntomas compatibles con una infección por hantavirus, independientemente del nivel de exposición del contacto.
Si durante los 42 días de seguimiento aparecen síntomas compatibles con la infección, el contacto deberá aislarse y comunicar inmediatamente la situación a la autoridad de salud pública correspondiente. En estos casos, el ECDC recomienda realizar una prueba de RT-PCR lo antes posible, preferentemente a partir de sangre total, y contempla complementar el diagnóstico mediante pruebas serológicas, priorizando la detección de IgM frente a IgG.
En caso de resultado positivo para una infección aguda por ANDV, la persona deberá ser gestionada como un caso confirmado y permanecer aislada en un centro sanitario, debido a que el síndrome pulmonar por hantavirus puede deteriorarse rápidamente. El ECDC señala además que la secuenciación del genoma completo puede utilizarse, cuando los recursos lo permitan, para apoyar las investigaciones epidemiológicas y la interpretación de posibles cadenas de transmisión, aunque no es necesaria para el manejo clínico del caso.
Si el resultado inicial es negativo pero los síntomas persisten, el organismo europeo recomienda mantener el aislamiento hasta su resolución y considerar la repetición de las pruebas mientras continúes los síntomas. Ante un empeoramiento clínico debe realizarse una nueva prueba de forma inmediata y, si posteriormente se obtiene un resultado positivo, la persona deberá ser reclasificada como caso confirmado.
La transmisión entre personas es poco frecuente
El documento subraya que la transmisión de persona a persona de hantavirus está documentada, pero sigue siendo poco frecuente y se ha relacionado principalmente con determinados tipos de exposición estrecha y prolongada. Por ello, el ECDC considera que las medidas de salud pública deben ser proporcionales al riesgo identificado.
El organismo reconoce, no obstante, que existen importantes incertidumbres sobre la transmisión del virus. El periodo exacto de infecciosidad no está completamente caracterizado y tampoco se conoce con precisión la relación entre la viremia, la positividad de las pruebas de laboratorio y la capacidad de transmitir la infección. Además, faltan evidencias sobre la transmisión por personas asintomáticas o con síntomas leves.
Como referencia operativa, el ECDC señala que el riesgo de transmisión aumenta con la proximidad y la duración de la exposición. Una posible definición de exposición próxima sería permanecer más de 15 minutos a menos de un metro de distancia, aunque advierte expresamente de que no existe evidencia científica que permita establecer unas condiciones físicas concretas necesarias para que se produzca la transmisión.
El asesoramiento llega después de los episodios de hantavirus registrados en Europa durante 2026. En mayo se identificó un brote de síndrome pulmonar por hantavirus causado por ANDV a bordo del crucero MV Hondius, en el que se sospechó transmisión de persona a persona. El brote dejó 12 casos confirmados, tres fallecidos y un caso probable, mientras que 237 contactos procedentes de 15 países fueron identificados y monitorizados durante hasta 42 días. No se detectaron casos secundarios entre los contactos monitorizados y el brote se declaró finalizado a finales de junio. Posteriormente, a comienzos de agosto, Francia notificó un caso importado de infección por ANDV en un viajero procedente de Argentina que posteriormente fue gestionado en España. El rastreo realizado por las autoridades francesas y españolas identificó numerosos contactos, entre ellos convivientes, profesionales sanitarios y otros viajeros. El episodio puso de manifiesto diferencias entre países en las medidas aplicadas, especialmente en relación con la utilización de la cuarentena en contactos asintomáticos.
Qué deben hacer los contactos
El ECDC recomienda que todos los contactos reciban información sobre los síntomas que deben reconocer, las medidas preventivas y las actuaciones que deben adoptar si desarrollan signos compatibles con la infección. Entre las medidas propuestas figuran una higiene frecuente de manos, evitar compartir utensilios, recipientes para beber, cepillos de dientes u otros objetos personales que puedan estar contaminados con saliva, cubrirse boca y nariz al toser o estornudar, evitar el contacto íntimo y mantener una buena ventilación durante interacciones prolongadas en espacios interiores.
En definitiva, el nuevo asesoramiento europeo plantea una estrategia basada en dos principios: el nivel de exposición determina la intensidad del seguimiento y la aparición de síntomas determina la necesidad de realizar pruebas y adoptar medidas clínicas. El objetivo es mantener una vigilancia prolongada, pero evitar intervenciones generalizadas en personas cuyo nivel de exposición no justifique medidas adicionales.
FUENTE: Gaceta Médica


