La última década han aumentado las visitas a urgencias y los ingresos hospitalarios por calor en los países europeos, ante ello la UE busca reforzar su arsenal de protección de la salud frente al cambio climático
Desde finales del siglo XX el aumento de las temperaturas y las cada vez más frecuentes olas de calor han provocado un incremento de mortalidad asociada de un 160,6 % en Europa, según datos de ‘The Lancet Countdown’ sobre salud y cambio climático en la región. La última década ha supuesto un incremento exponencial anual de muertes atribuibles al calor, alertas sanitarias diarias por calor extremo, incremento de afectaciones por inseguridad alimentaria y la presencia de enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes, de hecho, “la idoneidad de transmisión anual del virus del dengue aumentó un 297 % en Europa entre 2015 y 2024, en comparación con el período 1981-2010”, subraya el informe.
El cambio climático ya es una realidad para la que Europa se está quedando sin tiempo. Como señalan los autores del informe de ‘The Lancet Countdown’ “es necesario impulsar aún más iniciativas, especialmente en la implementación de políticas de adaptación y mitigación a nivel local y nacional, donde se espera que se materialicen los beneficios colaterales para la salud derivados de la acción climática”. A este llamamiento también se unió recientemente una alianza de 20 organizaciones médicas, ecologistas y sociales que reclamaron que la Unión Europea trate la crisis climática como “una prioridad de salud pública en su próximo presupuesto”.
Europa lleva años trabajando a favor de una acción climática. En 2019, la presidenta de ka Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lanzó el Pacto Verde, una iniciativa que tiene la misión de reducir las emisiones al menos un 50 % para 2030, llegando hasta el 55 %, al tiempo que consagra legalmente el fin de neutralidad para 2050 mediante la Ley Europea del Clima. En 2022, entró en vigor la octava Agenda de Acción Ambiental. Acordada jurídicamente por la UE hasta 2030, esta agenda exige “la participación activa de las partes interesadas a todos los niveles para garantizar la aplicación efectiva de las leyes de la UE en materia de clima y medio ambiente”.
Además de medidas de ámbito jurídico, la Unión Europea también cuenta con estrategias como la de Adaptación de la UE adoptada en 2021. La estrategia se centra en cuatro objetivos clave: adaptación más inteligente, con la protección de hogares, negocios y explotaciones agrícolas; adaptación más rápida, con soluciones para reducir los riesgos climáticos, mejorar la protección y garantizar la seguridad de los recursos hídricos; adaptación más sistémica, abordando los impactos del cambio clímático con la resiliencia climática en las políticas, apoyando las acciones locales y promoviendo soluciones basadas en la naturaleza; e intensificar la acción internacional, aumentando el apoyo, la financiación y la cooperación a nivel mundial para la resiliencia climática.
Leyes y estrategias que establecen las pautas para tomar medidas más concretas que parecen no estar llegando. En julio de este año, tuvo lugar en el Comité Europeo de Seguridad Sanitaria un debate del creciente impacto del cambio climático y de la necesidad de “una mayor coordinación, vigilancia, evaluación de riesgos y comunicación por parte de la UE” con un enfoque ‘One Health’. En este contexto, la Agencia Ejecutiva Europea de Salud y Digital (HaDEA) ha realizado una selección de proyectos gestionados por ellos mismo que tienen como propósito proteger la salud humana en el contexto de un clima cada vez más cambiante.
Proyectos europeos de ‘One Health’
Con la meta de mitigar las amenazas para la salud del cambio climático, aumentar el enfoque ‘One Health’ en la vigilancia epidemiológica en el contexto de mayor frecuencia de olas de calor, incrementar el conocimiento de la relación entre los fenómenos climáticos extremos y el cambio climático, y mejorar las respuestas a emergencias sanitarias por fenómenos meteorológicos extremo los países de la Unión Europea han puesto en marcha distintas iniciativas que han demostrado mejorar la respuesta al desafío climático.
El proyecto TRIGGER del Clúster 1 de Horizonte Europa: Salud ha conseguido demostrar hasta el momento que los riesgos para la salud relacionados con el clima pueden identificarse, predecirse y evaluarse mejor con el desarrollo de indicadores alta resolución de exposiciones ambientales y relacionadas con el clima, incluido el calor, combinando datos meteorológicos y climáticos en diferentes escalas espaciales y temporales; con la mejora de la predicción del estrés térmico y de múltiples peligros, en este punto el sistema de predicción TRIGGER da a conocer condiciones de estrés térmico severo con una semana de antelación; con la evaluación de los efectos en la salud del calor, el frío y la contaminación del aire, tanto por separado como en exposiciones combinadas; y con la identificación de las poblaciones más vulnerables e incluso investigando cómo la exposición climática afecta a la presión arterial en jóvenes y adultos.
Con estas pautas el proyecto TRIGGER busca aumentar la concienciación y el conocimiento público sobre la relación entre el cambio climático, la salud y los ecosistemas. Actualmente está trabajando en la creación de cinco Laboratorios de Conexión Clima-Salud en Europa, para investigar áreas geográficas expuestas a los impactos adversos del cambio climático. Este proyecto es uno de los seis que conforman el ‘Grupo de Trabajo sobre Cambio Climático y Salud’ que aporta evidencia científica para respaldar las políticas climáticas de la UE y mundiales con una financiación de 59 millones de euros de la UE en el marco de Horizonte Europa.
En el ámbito del cambio climático otro proyecto puesto en marcha parte del objetivo de una vigilancia ‘One HEalth’. Las temperaturas más elevadas aceleran el desarrollo de los mosquitos y la replicación de patógenos en vectores, como refleja la expansión del dengue o incluso el aumento de casos en la región europea del virus del Nilo Occidental. Este proyecto de vigilancia recibió una financiación de 19,7 millones de euros en el marco del programa EU4Health con la finalidad de “mejorar la cooperación entre sectores y países para reforzar la capacidad de la UE de detectar y responder a graves amenazas sanitarias transfronterizas mediante la creación de sistemas de vigilancia para patógenos prioritarios”.
Las iniciativas puestas en marcha en la vigilancia de patógenos transmitidos por garrapatas y mosquitos han demostrado alcanzar una vigilancia de patógenos prioritarios “más operativa e informativa”. Esto se ha debido a la ampliación de los protocolos de muestreo y de laboratorio, las bases de datos, las herramientas web y las plataformas nacionales de intercambio de datos; a la mejora de la integración, colaboración e intercambio de datos sobre la fauna silvestre, el ganado, los vectores y el medio ambiente; y al incremento de la capacidad de respuesta ante alertas tempranas con el refuerzo de la preparación ante amenazas zoonóticas emergentes y la creación de bases prácticas para una vigilancia más coordinada.
Por otra parte, se ha puesto en marcha el proyecto COMPASS, que está desarrollando un marco para adaptarse a los diferentes tipos de peligros climáticos y sus impactos y crear modelos para investigar los factores que generan extremos meteorológicos. El fin de esta iniciativa es “ir más allá de la atribución de factores individuales y abordar situaciones más complejas, como la ocurrencia simultánea de varios peligros, una serie de eventos que se desarrollan a lo largo del tiempo o el desencadenamiento de otro peligro”.
Adelantarse y comprender cómo se desarrollan los factores meteorológicos extremos es necesario para mejorar la respuesta europea a los cambios climáticos, para lo que también se necesita adaptar la gestión y alcanzar respuestas rápidas. Las ciudades europeas de Riga y Turín ha puesto en marcha el proyecto 5G4LIVES, una iniciativa que ha realizado con éxito demostraciones de drones conectados a la red 5G para ayudar a las respuestas a emergenciasen condiciones reales. El proyecto también cuenta con una herramienta web para la planificación de misiones y la evaluación de riesgos; una solución de visión artificial que procesa vídeos de drones en directo para identificar objetos o personas; y el primer paquete de capacitación de acceso abierto 5G4LIVES, que ofrece cuatro módulos que abarcan el concepto del proyecto, la tecnología, el despliegue, el impacto y las consideraciones políticas.
Así la Unión Europea continúa trabajando para mejorar su respuesta al cambio climático pese a todos los desafíos presentes. En palabras de Hadja Labbib, comisionada para la igualdad, la preparación y la gestión de crisis, “el camino que tenemos por delante es difícil, pero mediante la cooperación, el compromiso y la solidaridad, Europa avanzará hacia un objetivo colectivo y claro: aumentar la protección de nuestros ciudadanos y nuestros territorios frente al panorama de riesgos cada vez más complejo y desafiante”.
FUENTE: ConSalud.es


