La colaboración público – privada bien articulada ha quedado demostrada que es un éxito incontestable.

Desde un punto de vista sanitario no se trata de privatizar, como algunos tratan de vender el relato. Se trata sencillamente de colaborar conjuntamente para desatascar el colapso que sufre continuamente la sanidad pública. Éste es el verdadero relato.
A la vista de este colapso, las aseguradas médicas últimamente han alcanzaron cifras récords de asegurados. Pero ello arrastra otra consecuencia al Sistema Nacional de Salud y, lógicamente, a los Presupuestos Generales del Estado. Cada paciente que cuenta con un seguro privado ahorra entre 599 y 1.674 euros del sistema público sanitario. Esto se traduce en números totales a un ahorro mínimo de unos 6.000 millones y un máximo de unos 17.000 millones de euros.
Estas cifras estimadas son las reflejadas en el informe ‘Sanidad privada, aportando valor 2023’, impulsado por Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS). Su presidente, Juan Abarca efectuó un análisis del sistema sanitario de los diferentes aspectos que han marcado la realidad de este sistema.
El objetivo que persigue la organización es abogar por una mejor sanidad para todos. Para aplicar esta idea es imprescindible ver cómo la sanidad privada es parte del sistema. El gasto sanitario privado supone el 26,7 por ciento del gasto sanitario total. En términos monetarios, el conjunto de gasto privado, junto con el público destinado a conciertos, supone un total de 40.727 millones de euros, un 3,64 por ciento del PIB.

En este sentido, el número de asegurados y el volumen de primas va en aumento con un crecimiento del 3,95 por ciento entre 2017 y 2022. Esto se traduce en 12 millones de asegurados, incluyendo en este cupo el número de mutualistas, a pesar de la tendencia decreciente de presencia de este sector.
A este respecto, el propio Juan Abarca señaló que si se tiene en cuenta el número de asegurados existentes en nuestro país, el ahorro total generado al Sistema Nacional de Salud se sitúa en un rango que va desde los 6.185 millones a los 17.283 millones, en función de un uso mixto o exclusivo de la sanidad pública y privada.
En cuanto a la actividad asistencial que ejerce la sanidad privada, es importante hacer ciertas consideraciones. Los hospitales privados llevaron a cabo el 33 % de las intervenciones quirúrgicas, una cifra que asciende hasta casi el 42 % si se tiene en cuenta los conciertos; el 21,9 % de las altas y el 24,5 % de las Urgencias. Esto se debe a los recursos con los que cuenta: más de la mitad de los hospitales de España y el 32 % de las camas existentes. Con estos recursos también se ayuda a mejorar la accesibilidad de la población de la atención sanitaria, han defendido. Esto tiene su caldo de cultivo en los casi 300 mil profesionales que trabajan en la privada en 2021.

Otro de los aspectos fundamentales en donde cada día apuesta más y mejor la Fundación IDIS es en la investigación y la innovación. Según este informe, los centros privados participan en 821 ensayos clínicos. El año 2021, se pusieron en marcha casi mil estudios; cuatro de cada 10 se enfocaron en patologías oncológicas.
La enseñanza tiene un peso importante. Cuentan con 277 plazas de formación sanitaria especializada. La calidad es un estándar que tampoco se queda atrás en este sector. Se “persigue la mejora continua de la calidad de la prestación asistencial”. Una prueba de ello, es que desde la Fundación IDIS han promovido el reconocimiento QH de 158 entidades.
Como se deduce de estas líneas, la colaboración público privada es un pilar esencial para disponer de un Sistema Nacional de Salud robusto, equilibrado y útil para toda la sociedad sin divisiones. También con sensatez.


