La Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM) decidió el pasado 15 de julio no incluir en la financiación pública los dos primeros fármacos capaces de ralentizar la progresión del Alzheimer en fases iniciales, limitando su acceso a la prescripción privada. Alrededor de un 4% de las personas con Alzheimer en España podría beneficiarse de estos dos nuevos tratamientos.
En España, la enfermedad de Alzheimer afecta a más de 800.000 personas y cada año se diagnostican unos 40.000 nuevos casos: en más de un 65% de los casos, en mujeres.
Más del 50% de los casos de Alzheimer que aún son leves siguen sin diagnosticar en España y el retraso medio entre los primeros síntomas y el diagnóstico supera los 2 años.
Actualmente, menos del 20% de los diagnósticos de Alzheimer se realizan con apoyo de biomarcadores. La SEN insiste en elevar su uso hasta el 80-90% para mejorar el diagnóstico precoz.
El Alzheimer es responsable de más del 60% de las situaciones de dependencia reconocidas en España y supone un coste sociosanitario cercano a los 35.000 millones de euros.
Las familias asumen hasta el 86% del coste económico de la enfermedad, frente a solo un 8% de gasto sanitario público.
Casi uno de cada dos casos de Alzheimer se podría prevenir o retrasar actuando sobre factores de riesgo modificables.
17 de septiembre de 2026.- Más de 57 millones de personas viven actualmente con demencia en todo el mundo y cada año se diagnostican cerca de 10 millones de nuevos casos. Una cifra que, lejos de estabilizarse, seguirá aumentando en las próximas décadas: la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el número de personas con demencia alcanzará los 78 millones en 2030 y los 139 millones en 2050, impulsado principalmente por el envejecimiento de la población mundial.
Este próximo lunes, 21 de septiembre, se conmemora el Día Mundial de la Enfermedad de Alzheimer, una fecha instituida por la OMS y auspiciada por Alzheimer’s Disease International (ADI) para concienciar sobre una enfermedad que constituye la principal causa de demencia y una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores. La enfermedad de Alzheimer representa entre el 60% y el 70% de todos los casos de demencia.
Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), solo en España, más de 800.000 personas padecen enfermedad de Alzheimer y cada año se diagnostican alrededor de 40.000 nuevos casos, de los que más del 65% corresponden a mujeres. Además, el Alzheimer y otras demencias en su conjunto causaron más de 36.000 muertes en España en 2025, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), una cifra superior a la registrada por cualquier otra causa específica de muerte.
Pero además, la demencia supone una enorme carga económica y social a escala mundial. Su coste anual se estima en 1,3 billones de dólares, aproximadamente la mitad de los cuales corresponde a los cuidados no remunerados que prestan familiares y allegados de las personas con demencia. Esta carga recae especialmente sobre las mujeres, que realizan aproximadamente el 70% de las horas de cuidados de personas con demencia a escala mundial.
En España, la situación no es diferente: la Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA) estima en unos 35.000 millones de euros el coste anual del Alzheimer. Por su parte, un reciente informe de la Fundación Pasqual Maragall sitúa en 42.000 euros anuales por persona la media del coste económico asociado a la enfermedad, una cifra que puede superar los 77.000 euros en las fases avanzadas. Las familias asumen el 86% de este coste, frente a un 8% correspondiente al gasto sanitario. Además, en ocho de cada diez casos el cuidado de la persona con Alzheimer recae en un familiar, principalmente mujeres, que dedican una media de 70 horas semanales a esta labor.
“Cuando hablamos de la enfermedad de Alzheimer y de otras demencias estamos hablando de enfermedades que representan más del 60% de la dependencia en España. Y puesto que el coste social de estas enfermedades lo asumen mayoritariamente las familias, cerca del 60% de las personas cuidadoras presentan también morbilidades, como consecuencia directa de la sobrecarga del cuidado”, comenta la Dra. Raquel Sánchez del Valle, Coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología.
Alrededor de un 4% de las personas con Alzheimer en España podría beneficiarse de dos nuevos tratamientos que ralentizan el deterioro cognitivo
Según las estimaciones disponibles, alrededor de un 4% de las personas con Alzheimer en España podría beneficiarse de dos nuevos fármacos aprobados por la Unión Europea. El pasado 15 de julio, la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM), sin embargo, resolvió no incluir en la financiación pública del Sistema Nacional de Salud (SNS) estos dos nuevos fármacos indicados para personas con enfermedad de Alzheimer en fase inicial, que en los ensayos clínicos demostraron ralentizar el deterioro cognitivo en torno a un 27% y un 29%, respectivamente a 18 meses. Ambos tratamientos cuentan ya con la autorización de comercialización de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y han comenzado a utilizarse en determinados países, como Estados Unidos, Reino Unido, Japón o China. La decisión de la CIPM limita, por el momento, su acceso en España a la prescripción en el ámbito privado.
“Desde la SEN solicitamos a las autoridades sanitarias que reconsideren esta resolución, porque restringir el acceso a estos fármacos solo a quienes puedan costeárselos de forma privada vulnera el principio de equidad de nuestro Sistema Nacional de Salud. Por esta razón, mantenemos nuestra disposición a colaborar con las autoridades sanitarias en el diseño de circuitos asistenciales seguros, eficientes y sostenibles que permitan una incorporación ordenada de estos tratamientos. Confiamos en que esta voluntad de colaboración sea tenida en consideración en las próximas reuniones de la CIPM”, señala la Dra. Raquel Sánchez del Valle.
En todo caso, la enfermedad de Alzheimer sigue arrastrando en España un importante infradiagnóstico, sobre todo en sus fases más leves. La SEN estima que más del 50% de los casos que aún son leves están sin diagnosticar, que el retraso medio entre la aparición de los primeros síntomas y el diagnóstico supera los 2 años, y que entre el 30% y el 50% de las personas con algún tipo de demencia no llegan a recibir un diagnóstico formal.
“La disponibilidad de fármacos capaces de modificar el curso de la enfermedad hace que el diagnóstico precoz y preciso sea, si cabe, aún más urgente. Ya disponemos de biomarcadores en sangre que permiten mejorar el diagnóstico sin necesidad de una punción lumbar, pero su uso todavía es minoritario: en la actualidad, menos del 20% de los diagnósticos de Alzheimer se apoyan en biomarcadores, cuando el objetivo debería ser alcanzar el 80-90% en los próximos años. Son precisamente los biomarcadores los que nos van a permitir seleccionar a los pacientes que realmente pueden beneficiarse de los nuevos tratamientos”, señala la Dra. Raquel Sánchez del Valle.
Casi uno de cada dos casos de Alzheimer se podría prevenir o retrasar actuando sobre factores de riesgo modificables
Y, con motivo del Día Mundial de la Enfermedad de Alzheimer, desde la SEN también se quiere insistir en la importancia de la prevención. Aunque la edad continúa siendo el principal factor de riesgo para desarrollar la enfermedad de Alzheimer, la evidencia científica indica que hasta un 45% del riesgo de desarrollar demencia podría atribuirse a factores de riesgo modificables relacionados con el estilo de vida y los factores de riesgo vascular.
“Si cuidamos a lo largo de la vida nuestra salud cerebral, podemos reducir de forma notable el riesgo de padecer Alzheimer en el futuro. Realizar ejercicio físico, mantenerse cognitiva y socialmente activo, corregir la pérdida de audición o visión, controlar el peso, la diabetes, el colesterol y la tensión arterial, evitar el consumo de alcohol y tabaco, prevenir los traumatismos craneoencefálicos y reducir la exposición a la contaminación ambiental son medidas que, todas juntas, pueden ayudar a reducir el impacto de esta enfermedad de forma relevante a nivel poblacional”, concluye la Dra. Raquel Sánchez del Valle.


