España sigue siendo muy dependiente del plasma que se importa de Estados Unidos

• Apenas una de cada cuatro unidades de plasma necesarias en nuestro país procede de donantes españoles.

• Este es un dato preocupante, en un contexto de crecimiento constante de la demanda de hasta un 8% anual debido a la multiplicación de las terapias celulares y al aumento de patologías de carácter autoinmune derivadas de la covid.

Madrid, 7 de octubre de 2026. En 2025, España trasfundió una unidad de plasma cada 5 minutos y usó una cada minuto y medio para generar medicamentos hemoderivados. Para acercarnos a la autosuficiencia, serían necesarias unas 2.600 plasmaféresis (donaciones de plasma) al día, siete veces más de las que tenemos.

Este componente de la sangre que, como el resto, no puede fabricarse de forma industrial, depende exclusivamente de la donación humana. Sin embargo, a diferencia de la donación de sangre, en la que somos autosuficientes desde hace más de 30 años, en plasma no alcanzamos ni la cuarta parte de las necesidades diarias.

“Los hemoderivados plasmáticos -explica José Antonio García Erce, director del Banco de Sangre y Tejidos de Navarra y vocal de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH)- solamente pueden provenir de donación humana a partir del plasma de los donantes y según los datos de 2025, sólo el 25% de la inmunoglobulina que usamos en España procede de donantes españoles, el resto tenemos que importarlo y llega sobre todo de Estados Unidos”.

El plasma es obtenido a partir de la sangre tras centrifugación de una donación normal, pero también puede obtenerse mediante un procedimiento de aféresis, en el que se devuelven al donante los componentes no utilizados. En el primero de los casos se obtienen alrededor de 250 centímetros cúbicos de plasma, en el segundo alrededor de 600.

Hematología trabaja no solo para aumentar el número de donaciones, también para reducir el consumo de plasma, optimizando su uso en entorno clínico y buscando alternativas a este derivado, que ahora mismo no existen.

¿Para qué necesitamos el plasma?

El plasma de uso clínico, el transfusional, se usa principalmente para el tratamiento de coagulopatías, trastornos hemorrágicos, traumas, grandes cirugías o en pacientes con quemaduras graves.

“El resto -recalca el doctor García Erce- lo utilizamos para obtener una veintena de proteínas diferentes que no pueden fabricarse de forma industrial y proceden únicamente de donantes humanos. Pero, en España, apenas cinco o seis de estas proteínas proceden de donantes españoles. El resto tenemos que importarlas”.

Las proteínas derivadas del plasma tienen como destino la fabricación de medicamentos para pacientes con algún trastorno genético congénito y pacientes con inmunodeficiencias adquiridas.

“En este grupo -cuenta José Antonio García Erce- se incluyen pacientes trasplantados o aquellos sometidos a terapias celulares o nuevos tratamientos oncológicos. En los últimos cinco años ha crecido el consumo de inmunoglobulinas en España en más de un 40%”.

A estos grupos de pacientes se suman los que sufren enfermedades autoinmunes, “que han experimentado un importante crecimiento después de la covid -añade García Erce. Las inmunoglobulinas son una de las opciones terapéuticas que tenemos para regular o modular la reacción de los anticuerpos en patologías como el síndrome de Guillain-Barré, miastenia gravis y otras enfermedades neurológicas”.

La alternativa terapéutica en estos casos es el recambio plasmático terapéutico, realizado por las unidades hospitalarias de aféresis, bajo la dirección de hematólogos.

La necesidad de aumentar las donaciones y los donantes impulsa la petición del Grupo Español de Aféresis (GEA), de la SEHH, de más unidades abiertas de forma permanente.

Sobre la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH)

La SEHH es una sociedad científica cuyo fin es la promoción, desarrollo y divulgación de la integridad y contenido de la especialidad de Hematología y Hemoterapia en sus aspectos médicos, científicos, organizativos, asistenciales, docentes y de investigación.
La hematología como especialidad abarca todos los aspectos relacionados con la fisiología de la sangre y los órganos hematopoyéticos, el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades benignas y malignas de la sangre, el estudio del sistema de hemostasia y coagulación, y todos los aspectos relacionados con la medicina transfusional, incluyendo el trasplante de progenitores hematopoyéticos y las terapias celulares. La función del profesional de la hematología cubre todas las vertientes del ejercicio de la especialidad.
Con 67 años de historia, la SEHH es hoy día una organización con importante repercusión científica. Muchos de los cerca de 4.000 profesionales que la forman son figuras internacionalmente reconocidas y contribuyen a que la hematología sea una de las partes de la medicina española con más prestigio en el exterior.
La Sociedad considera que para una óptima atención de los pacientes es imprescindible contar con acceso a los avances médicos, fomentar la investigación y disponer de especialistas bien formados y altamente cualificados en el manejo de las enfermedades hematológicas.

 

Xavi Mascarell
Xavi Mascarell
Colaborador habitual, de profesión sanitario, su interés se centra en las especialidades médicas, las asociaciones profesonales del sector y la actividad hospitalaria. Ha seguido de cerca avances en epidemiología, vacunas y prevención de la salud.

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