- La terapia hormonal de la menopausia previene la pérdida ósea y reduce el riesgo de fracturas
- 4 de cada 10 pacientes no recibe tratamiento osteoprotector un mes después de una fractura de cadera
Madrid,15 de octubre de 2026. Más de dos millones de mujeres en España en perimenopausia, cuyo riesgo óseo no se evaluaba de forma rutinaria deberían hacerlo a partir de ahora para evitar el riesgo de fracturas más adelante, según la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades metabólicas óseas (FHOEMO) y la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM) con motivo de los días mundiales de la menopausia (18 de octubre) y la osteoporosis (20 de octubre).
Las nuevas recomendaciones de la Sociedad Internacional de la Menopausia indican que todas las mujeres en perimenopausia y menopausia temprana deben someterse a una evaluación de riesgo de pérdida ósea y fractura en el futuro, uno de los factores que más influyen en la pérdida de autonomía. Para evaluarlo, es recomendable utilizar herramientas como FRAX u otras calculadoras locales, y recurrir a densitometría cuando se detecte riesgo. En la misma línea, la guía de la Sociedad Europea de Endocrinología de 2025 recuerda que la terapia hormonal de la menopausia previene la pérdida ósea y reduce fracturas, y sugiere que, en mujeres menores de 60 años sin síntomas, puede considerarse específicamente por su efecto protector sobre el hueso, siempre de forma individualizada.
“Sabíamos desde hace años que los estrógenos influyen en el hueso. Lo novedoso es que las guías internacionales ahora nos piden evaluar el riesgo óseo ya en la perimenopausia, no cuando llega la fractura”, destaca el Dr. Santiago Palacios, presidente de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (FHOEMO).
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, más de dos millones de españolas tienen entre 45 y 50 años, la edad en la que suele comenzar la perimenopausia o menopausia temprana. El descenso de estrógenos durante la transición menopáusica acelera la pérdida de masa ósea años antes de que se manifiesten las consecuencias clínicas. Por eso, FHOEMO y SEIOMM solicitan que la consulta de menopausia debe mirar más allá de los sofocos, el sueño o los cambios de peso e incorporar de forma sistemática la valoración del riesgo óseo. “Es preciso identificar a aquellas en las que tiene sentido actuar (densitometría, medidas de estilo de vida y, cuando proceda, tratamiento, incluida la terapia hormonal en perfiles adecuados)”, añade el Dr. Palacios.
FHOEMO y SEIOMM recuerdan que la osteoporosis puede desarrollarse durante años sin síntomas evidentes y que su primera manifestación puede ser una fractura. “La prevención debe comenzar mucho antes, mediante la identificación de factores de riesgo, hábitos saludables y una evaluación clínica individualizada”, precisa el Dr. Guillermo Martínez Díaz-Guerra endocrinólogo, investigador y expresidente de la SEIOMM.
300.000 fracturas al año y la brecha postfractura
Esta necesidad de anticipación adquiere mayor relevancia a la luz de los datos del estudio OsteoSER 2025, según el cual el 18,6% de las mujeres españolas de 50 años o más presenta osteoporosis densitométrica. La osteoporosis es una de las enfermedades crónicas más frecuentes asociadas al envejecimiento y ya afecta a cerca de tres millones de españoles, siendo el 80% mujeres. Además, se producen unas 300.000 fracturas por fragilidad al año, lo que supone un coste sanitario de 4.000 millones de euros.
Sin embargo, cuando esa oportunidad se pierde, el escenario cambia radicalmente. Según datos del Registro Nacional de Fracturas de Cadera, que analiza 58.987 pacientes de 75 años o más, el 41,5 % de las pacientes no recibía tratamiento osteoprotector un mes después de una fractura de cadera en 2024. Aunque el porcentaje de tratados ha mejorado (del 40 % en 2017 al 58,5 % en 2024), todavía cuatro de cada diez quedan sin protección secundaria.
Las recomendaciones españolas de SEIOMM, SEMERGEN, semFYC y SEMG establecen que el objetivo debe ser que el 100 % de los pacientes con fractura de cadera por fragilidad reciban tratamiento osteoprotector al alta. Después de una fractura por fragilidad, el riesgo de sufrir otra se duplica aproximadamente y es especialmente elevado durante los primeros uno o dos años. Por eso FHOEMO y SEIOMM reclaman que ninguna fractura por fragilidad termine simplemente con un alta traumatológica, sino con un plan postfractura: valoración de osteoporosis, tratamiento cuando corresponda, prevención de caídas, seguimiento y educación del paciente.
“Tenemos una oportunidad a los 45-55 años, cuando la mujer entra en perimenopausia. Tenemos otra cuando identificamos riesgo. Tenemos una tercera tras la primera fractura. Y seguimos perdiendo oportunidades”, finaliza el Dr. Palacios.


