Infarto o ictus, riesgos añadidos en pacientes con lupus

El abordaje del lupus eritematoso sistémico (LES) ha experimentado importantes avances en los últimos años gracias a la incorporación de nuevas terapias biológicas. Y al desarrollo de estrategias de tratamiento más precoces, dirigidas y personalizadas. Estos progresos están permitiendo mejorar el control de la enfermedad, reducir la exposición a corticoides y prevenir la aparición de complicaciones y daño orgánico irreversible. Sin embargo, todavía existen importantes retos, especialmente en el manejo de los casos más graves, la prevención de comorbilidades. Y la mejora de la calidad de vida de las personas con lupus.

 

 

 

 

 

 

 

Estas son algunas de las cuestiones que se han abordado durante el ‘XVIII Curso de Lupus Eritematoso Sistémico y Síndrome Antifosfolipídico’. Organizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER), con la colaboración de GSK. Se ha celebrado los días 16 y 17 de octubre en Córdoba.

«En la última década hemos asistido a un cambio de paradigma en el manejo del lupus. Actualmente, no buscamos únicamente controlar los brotes. Sino alcanzar la remisión o mantener una actividad mínima, prevenir el daño irreversible. Y reducir al máximo la exposición a corticoides, intentando retirarlos siempre que sea posible», explica la Dra. Clara Moriano, una de las coordinadoras del curso de la SER. En este sentido, la especialista destaca que “la incorporación de terapias biológicas, junto con nuevas combinaciones terapéuticas para la nefritis lúpica, una de las manifestaciones más prevalentes y graves de la enfermedad, ha ampliado las posibilidades de tratamiento”.

Este nuevo enfoque, conocido como tratamiento por objetivos (treat to target), supone un avance fundamental en el pronóstico de las personas con lupus. «Nuestro objetivo ya no es solo que los pacientes vivan más años. Sino que lo hagan con menos complicaciones y una mejor calidad de vida», subraya la Dra. Moriano, que ejerce en el Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de León.

Su compañero en la coordinación de este curso, el Dr. Tarek Salman, también especialista de Reumatología en el Hospital Universitario del Mar (Barcelona), insiste en la importancia de actuar desde las primeras fases de la enfermedad: «Uno de los cambios más relevantes es la apuesta por un tratamiento más precoz y dirigido, incorporando terapias biológicas cuando están indicadas y sin esperar necesariamente a que la enfermedad acumule daño o se vuelva refractaria».

Las terapias CAR-T, una prometedora línea de investigación

Entre las estrategias terapéuticas más innovadoras destacan las terapias celulares CAR-T. Incidan que podrían suponer un importante avance para determinados pacientes con lupus grave y refractario a los tratamientos convencionales.

Los primeros resultados publicados en pacientes con enfermedades autoinmunes graves, entre ellos personas con lupus, han mostrado respuestas clínicas profundas. Y remisiones mantenidas durante el seguimiento en algunos casos. Estas terapias, dirigidas contra determinadas células del sistema inmunitario, plantean la posibilidad de conseguir una especie de «reinicio» de la respuesta inmunitaria alterada.

«Las CAR-T representan una de las líneas más prometedoras para pacientes con lupus grave y refractario, con el potencial de alcanzar respuestas profundas y reducir la necesidad de tratamientos inmunosupresores crónicos», señala el Dr. Salman.

No obstante, el especialista insiste en la necesidad de mantener la prudencia ante estos resultados preliminares. «Todavía necesitamos estudios controlados. Y un seguimiento más prolongado para conocer la duración real de las respuestas, identificar qué pacientes pueden beneficiarse más. Así como establecer el perfil de seguridad a largo plazo», advierte.

En este contexto, las recientes suspensiones de algunos ensayos clínicos de terapias CAR-T en enfermedades autoinmunes por motivos de seguridad ponen de manifiesto la importancia de evaluar rigurosamente los posibles riesgos y complicaciones de estas estrategias antes de su incorporación a la práctica clínica habitual.

El riesgo cardiovascular, una prioridad sobre el diagnóstico

Más allá del control de la actividad inflamatoria, los especialistas recuerdan que el lupus es una enfermedad autoinmune sistémica que puede afectar a diferentes órganos y asociarse a múltiples complicaciones. Entre ellas, las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las principales preocupaciones por su impacto en el pronóstico.

Según explica la Dra. Moriano, «las personas con lupus presentan aproximadamente el doble de riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, como infartos o ictus, respecto a la población general». Este incremento se relaciona tanto con factores tradicionales, como la hipertensión arterial o el colesterol elevado, como con otros propios de la enfermedad, entre ellos la inflamación crónica y la exposición prolongada a corticoides.

Además, la especialista recuerda que el daño cardiovascular puede aparecer desde las primeras fases del lupus. De hecho, un estudio del registro español RELESSER, publicado en 2024, puso de manifiesto que el daño orgánico acumulado aparece fundamentalmente durante el primer año tras el diagnóstico y que las complicaciones cardiovasculares contribuyen de forma relevante a este daño precoz.

«Estos hallazgos refuerzan la necesidad de iniciar la prevención cardiovascular desde el diagnóstico, mediante el control de la actividad inflamatoria, los factores de riesgo tradicionales y la reducción de la exposición a corticoides», destaca la coordinadora del curso.

Actualización científica para mejorar la atención de los pacientes

El ‘XVIII Curso de Lupus Eritematoso Sistémico y Síndrome Antifosfolipídico de la SER’, que cuenta con la colaboración de GSK, reúne a profesionales de ámbito nacional e internacional para actualizar conocimientos sobre los principales avances terapéuticos y el abordaje de situaciones clínicas complejas. «El principal valor de este curso es ofrecer una actualización rigurosa, práctica y multidisciplinar, conectando los avances científicos con las decisiones que debemos tomar en la consulta», destaca el Dr. Salman.

Por su parte, la Dra. Moriano pone en valor el compromiso de la Sociedad Española de Reumatología con la formación continuada: «Iniciativas como este curso permiten compartir experiencias entre profesionales, homogeneizar criterios y mejorar la atención a las personas con lupus y síndrome antifosfolipídico». Asimismo, recuerda que el objetivo último de estos avances es lograr mejores resultados clínicos y una mayor calidad de vida para los pacientes.

 

 

 

 

 

 

 

FUENTE: Diario Sanitario

 

Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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