“Un tratamiento odontológico es un acto sanitario, no un producto de consumo”

El Dr. Óscar Castro Reino es médico estomatólogo y odontólogo español, presidente del Consejo General de Dentistas de España y de la Fundación Dental Española desde 2014. Licenciado y doctor en Medicina y Cirugía con la calificación de cum laude, es especialista en Estomatología, licenciado en Odontología y especialista universitario en Medicina Oral. Ha desarrollado su actividad asistencial en el Servicio Murciano de Salud, donde obtuvo una plaza en propiedad como médico estomatólogo, compatibilizando su trayectoria clínica con responsabilidades de representación profesional.

Entre 1995 y 2019 presidió el Colegio Oficial de Dentistas de la Región de Murcia. Desde su llegada a la presidencia del Consejo General de Dentistas ha impulsado iniciativas relacionadas con la salud bucodental, la defensa de la profesión odontológica y la protección de los pacientes. También ha participado en el desarrollo de programas de atención dental infantil y para personas con discapacidad en la Región de Murcia. En junio de 2026 fue reelegido presidente del Consejo General de Dentistas, tras obtener 59 de los 67 votos emitidos por los colegios profesionales.

En el ámbito académico, es miembro de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Murcia, de la Pierre Fauchard Academy y de la Academia Española de Estudios Históricos de la Odontología y Estomatología. En 2023 ingresó como académico de número en la Academia de Ciencias Odontológicas de España. Su trayectoria ha recibido diversas distinciones profesionales, entre ellas el premio Dentista del Año 2007 y la Medalla de Oro de la Organización Médica Colegial, concedida en noviembre de 2026 en reconocimiento a su labor institucional y a la defensa de las profesiones sanitarias.

 

 

 

 

 

 

 

Lleva varios años al frente del Consejo de Dentistas. ¿Qué cuestión importante reconoce que el Consejo todavía no ha logrado resolver?

Respuesta: Sin duda, una de las principales asignaturas pendientes es el reconocimiento de las especialidades odontológicas en España. Llevamos años reclamando que nuestro país se equipare a los Estados de nuestro entorno europeo, donde existen especialidades oficialmente reconocidas. Es una cuestión que afecta directamente a la calidad asistencial, a la formación de los profesionales y a la seguridad de los pacientes.

Resulta difícil justificar que España siga sin disponer de un sistema oficial de especialidades odontológicas cuando contamos con profesionales altamente cualificados y con disciplinas que requieren conocimientos, competencias y formación clínica específicos. Hemos trabajado intensamente, mantenido reuniones con las administraciones y trasladado propuestas, pero todavía no hemos conseguido que se materialice este reconocimiento.


“Una de las principales asignaturas pendientes es el reconocimiento de las especialidades odontológicas en España”

Es importante aclarar que no estamos planteando que determinados tratamientos queden reservados exclusivamente a unos profesionales. Lo que reclamamos es un marco regulado, transparente y homologable al europeo que reconozca una formación especializada y permita al ciudadano identificar adecuadamente las cualificaciones de los profesionales.

No es una reivindicación corporativa, sino una necesidad de nuestro sistema sanitario. Y, mientras no se resuelva, seguiremos insistiendo ante el Ministerio de Sanidad.

¿En qué asuntos discrepan hoy los colegios entre sí y de qué manera el Consejo resuelve esas diferencias?

Respuesta: El Consejo General representa a todos los colegios profesionales, cada uno con sus particularidades y con una realidad territorial diferente. Es lógico que existan distintas sensibilidades respecto a cuestiones como la organización de los servicios colegiales, las prioridades de actuación, la financiación de determinadas iniciativas o la manera de abordar los problemas que afectan al ejercicio profesional.

Ahora bien, creo que es importante distinguir entre diferencias de criterio y discrepancias de fondo. En las grandes cuestiones que afectan a la profesión, como la lucha contra el intrusismo, la defensa de la seguridad del paciente, el reconocimiento de las especialidades o la necesidad de mejorar las condiciones del ejercicio profesional existe un amplio consenso.

No obstante, mi responsabilidad y mi compromiso como presidente es escuchar a todos, buscar puntos de encuentro y trabajar para que las decisiones respondan al interés general de la profesión. La pluralidad de opiniones no constituye necesariamente una debilidad; bien gestionada, permite adoptar decisiones más equilibradas.

¿Qué servicio concreto presta hoy un colegio profesional al dentista joven que trabaja por cuenta ajena y no dirige una clínica?

Respuesta: Los colegios profesionales representan a todos los colegiados y, por lo tanto, su responsabilidad es defender el ejercicio profesional y los derechos de todos los colegiados, independientemente de cómo desarrollen su actividad.

Un dentista joven que trabaja por cuenta ajena puede encontrar en su colegio asesoramiento jurídico y profesional, orientación sobre cuestiones laborales, acceso a actividades de formación continuada y apoyo ante situaciones que puedan comprometer su independencia clínica o sus responsabilidades profesionales.

Eso sí, nos preocupa especialmente la figura de los falsos autónomos. Un dentista puede ejercer legítimamente como autónomo cuando dispone de autonomía real y se cumplen los requisitos legales. Lo que no resulta admisible es encubrir una relación laboral mediante un contrato mercantil, privando al profesional de los derechos que le corresponden como trabajador.


“Nos preocupa especialmente la figura de los falsos autónomos”

Hablando de salud bucodental, ¿qué prestaciones deberían recibir primero los pacientes crónicos o con enfermedades complejas y los mayores de 65 años: prevención, tratamiento periodontal, prótesis u otras?

Respuesta: Creo que sería un error plantearlo como una elección excluyente entre prevención, tratamiento periodontal o prótesis. Estas prestaciones responden a necesidades diferentes y deben integrarse en una atención individualizada. No obstante, cuando hablamos de establecer prioridades dentro de un sistema público con recursos limitados, debemos guiarnos por criterios de necesidad clínica, vulnerabilidad y efectividad de las intervenciones.

La primera prioridad debería ser garantizar una valoración bucodental completa, la prevención de las enfermedades orales y el tratamiento de las patologías activas, especialmente las infecciones, la caries y la enfermedad periodontal. Esta última merece especial atención en personas con diabetes y otras enfermedades crónicas, por sus repercusiones sobre la salud oral y su relación bidireccional con el control glucémico en pacientes diabéticos.

Ahora bien, no podemos olvidarnos de la rehabilitación funcional. Una persona que ha perdido varios dientes y no puede masticar correctamente puede experimentar dificultades para alimentarse y un deterioro importante de su calidad de vida. Por eso, considero que las prótesis funcionalmente necesarias también deberían contemplarse en una ampliación progresiva de las prestaciones públicas, especialmente en personas vulnerables y con dificultades económicas.

Y por último la prevención. Es indispensable, pero no podemos ofrecer únicamente prevención a quien ya presenta una enfermedad avanzada o una pérdida importante de función masticatoria. El objetivo tiene que ser conservar la salud, tratar la enfermedad y recuperar la función cuando sea necesario.

 

Descubre... al doctor Oscas Castro en diez preguntas

 

 

 

¿Está el Sistema Nacional de Salud ampliando derechos efectivos o financiando una cartera de servicios que parte de la población todavía no consigue utilizar?

Respuesta: La ampliación de la cartera común de servicios de salud bucodental constituye un avance que valoramos positivamente. Durante demasiado tiempo, la Odontología ha ocupado un lugar insuficiente dentro de nuestro Sistema Nacional de Salud, pese a que las enfermedades bucodentales tienen una repercusión importante sobre la salud general y la calidad de vida.

Sin embargo, una cosa es reconocer una prestación y otra garantizar que los ciudadanos puedan acceder realmente a ella. Y creo que ahí se encuentra uno de los principales problemas.

No basta con aprobar partidas presupuestarias o ampliar prestaciones sobre el papel. Es necesario garantizar que existen profesionales suficientes, equipamientos adecuados, circuitos de derivación eficaces y una coordinación real entre las administraciones sanitarias.

Mi posición es clara: defendemos la ampliación de la atención odontológica pública, pero debe realizarse con una planificación rigurosa y con los recursos necesarios. Un derecho sanitario solo es plenamente efectivo cuando el paciente puede ejercerlo.

¿Faltan más dentistas en atención primaria, equipamientos, o tiempo de consulta? ¿Cuál es actualmente el principal cuello de botella?

Respuesta: El principal problema no es precisamente la falta de dentistas en España. De hecho, nuestro país presenta una elevada densidad de profesionales y llevamos años advirtiendo de los problemas derivados del crecimiento desproporcionado del número de odontólogos, que no se ha acompañado de una planificación adecuada de las necesidades profesionales.

La situación es diferente cuando hablamos de la sanidad pública. Aquí sí existen necesidades de refuerzo de las unidades de salud bucodental, tanto en recursos humanos como materiales, aunque su magnitud varía entre comunidades autónomas.

Si tuviera que identificar un cuello de botella, señalaría la insuficiente capacidad asistencial de estas unidades para asumir las nuevas prestaciones que se están incorporando a la cartera pública. No podemos ampliar continuamente los colectivos beneficiarios sin garantizar que los servicios disponen de profesionales, equipamientos y tiempo suficiente para atenderlos.

 


“No podemos afirmar que exista una red nacional homogénea, suficientemente desarrollada y accesible en condiciones de igualdad para todos estos pacientes”

 

Volviendo a los pacientes crónicos y a aquellos que padecen enfermedades especialmente complejas, muchos de los cuales presentan una elevada sensibilidad al dolor y una tolerancia muy reducida a determinadas molestias o procedimientos clínicos, ¿existe en España una red de dentistas específicamente formados y capacitados para atender sus necesidades particulares? ¿Se dispone de protocolos de atención diferenciados y de mecanismos de coordinación entre especialidades que permitan garantizarles una asistencia individualizada, adaptada a su situación clínica y que minimice, en la medida de lo posible, el dolor, el sufrimiento y las molestias asociadas a los tratamientos?

Respuesta: En España contamos con profesionales y unidades asistenciales que tienen una amplia experiencia en la atención odontológica de pacientes con necesidades especiales, enfermedades sistémicas complejas, discapacidad o dificultades de colaboración. Existen también protocolos clínicos y recomendaciones científicas para abordar determinadas situaciones de riesgo.

Sin embargo, no podemos afirmar que exista una red nacional homogénea, suficientemente desarrollada y accesible en condiciones de igualdad para todos estos pacientes. La disponibilidad de recursos especializados, los circuitos de derivación y la coordinación con el ámbito hospitalario varían considerablemente entre territorios.

Es importante, además, no considerar a todos estos pacientes como un grupo uniforme. Una persona con una enfermedad autoinmune, un paciente oncológico, alguien con una enfermedad neurodegenerativa o una persona con hipersensibilidad sensorial pueden presentar necesidades muy diferentes. Incluso dentro de una misma enfermedad, las condiciones de atención pueden variar según su evolución, el tratamiento farmacológico y la situación clínica individual.

Por eso, defendemos una Odontología basada en una valoración previa rigurosa, que contemple la historia médica, la medicación, las posibles interacciones farmacológicas, la tolerancia al tratamiento y las limitaciones funcionales o cognitivas.

Otro aspecto fundamental es la coordinación multidisciplinar. El dentista debe poder comunicarse eficazmente con los profesionales responsables del seguimiento médico del paciente, especialmente cuando existen enfermedades que pueden aumentar el riesgo de complicaciones durante un procedimiento odontológico.

¿Qué tratamientos se aplazan con más frecuencia por motivos económicos y qué consecuencias se derivan de ese retraso?

Respuesta: Los tratamientos que requieren una mayor inversión económica, como las rehabilitaciones protésicas, los implantes o determinados procedimientos restauradores y periodontales, pueden resultar especialmente difíciles de afrontar para las personas con menos recursos. Sin embargo, también nos preocupa que se retrasen tratamientos más básicos y necesarios, como la reparación de lesiones de caries o el tratamiento de enfermedades de las encías en fase inicial.

Los ciudadanos deben saber que, por ejemplo, una caries que inicialmente podría resolverse mediante una restauración relativamente sencilla puede progresar hasta afectar a la pulpa dental, requerir una endodoncia o, en determinadas circunstancias, acabar provocando la pérdida del diente.

Con la enfermedad periodontal ocurre algo parecido. Cuando no se diagnostica y trata adecuadamente, puede avanzar, destruir los tejidos de soporte y ocasionar movilidad y pérdida dentaria. Y debemos recordar que la periodontitis es una enfermedad crónica que requiere tratamiento y mantenimiento a largo plazo.

La consecuencia es que un problema inicialmente controlable puede terminar convirtiéndose en una situación clínica más compleja, con mayores necesidades de tratamiento y un coste económico superior.</p


“Un derecho sanitario solo es plenamente efectivo cuando el paciente puede ejercerlo”

¿Qué ‘tratamientos de moda’ en redes sociales le preocupan más por sus riesgos reales? ¿Qué daños se vienen observando en los colegios?

Respuesta: Nos preocupan especialmente aquellos procedimientos que se promocionan en redes sociales como si fueran tratamientos sencillos, rápidos e inocuos, que se pueden hacer sin visitar al dentista, cuando en realidad todo esto puede provocar daños importantes e incluso irreversibles.

Uno de los ejemplos más claros es la comercialización de alineadores dentales directamente al paciente, sin un diagnóstico adecuado ni un seguimiento presencial suficiente por parte de un dentista. Los alineadores son parte de una técnica de ortodoncia perfectamente válida y aceptada. Pero la ortodoncia requiere una valoración clínica completa, porque estamos desplazando dientes dentro del hueso y modificando las relaciones entre las arcadas dentarias. Si el tratamiento no está correctamente planificado y supervisado, pueden producirse movimientos inadecuados, alteraciones de la oclusión, problemas periodontales y, en los casos más graves, daños que comprometan la conservación de los dientes.

También nos preocupa la banalización de determinados tratamientos estéticos, como los blanqueamientos caseros con sustancias o concentraciones inadecuadas, la utilización de productos abrasivos, el limado de dientes realizado por los propios pacientes y determinados dispositivos que prometen modificar la mandíbula o corregir problemas dentales sin intervención profesional.

Los riesgos incluyen lesiones de las encías y de las mucosas, hipersensibilidad, desgaste del esmalte, alteraciones de la mordida y complicaciones periodontales.

De hecho, desde la Organización Colegial llevamos años denunciando estas prácticas y hemos trasladado a las autoridades competentes situaciones relacionadas con la comercialización irregular de productos sanitarios y tratamientos odontológicos.

Nuestro mensaje es muy sencillo: un tratamiento odontológico es un acto sanitario, no un producto de consumo que pueda adquirirse únicamente por su precio, por su popularidad en redes sociales o por la recomendación de un influencer. Debe estar precedido de un diagnóstico realizado por un dentista y contar con la supervisión profesional correspondiente.

Para terminar… ¿Cómo debería organizarse la atención dental de una persona que padece la enfermedad de alzhéimer u otras demencias o enfermedades neurodegenerativas, cuando pierden autonomía para cepillarse los dientes o expresar dolor?

Respuesta: La atención odontológica de las personas con alzhéimer u otras enfermedades neurodegenerativas debe organizarse desde las primeras fases de la enfermedad, sin esperar a que aparezcan problemas graves o a que el paciente pierda completamente su autonomía.

En cuanto se establece el diagnóstico, es recomendable realizar una evaluación bucodental completa, identificar las necesidades de tratamiento y planificar un programa preventivo individualizado. El objetivo es resolver, en la medida de lo posible, los problemas existentes mientras la persona conserva una mayor capacidad para colaborar en la consulta y tomar decisiones sobre su atención.

A medida que avanza la enfermedad, la participación de los familiares y cuidadores adquiere una importancia fundamental. Son ellos quienes, en muchas ocasiones, deben ayudar al paciente con su higiene diaria, supervisar el estado de sus prótesis y detectar posibles alteraciones en la boca.

En las fases más avanzadas, las prioridades clínicas pueden cambiar. Debemos centrarnos especialmente en prevenir infecciones, controlar el dolor, mantener el confort oral y preservar, en la medida de lo posible, la capacidad para alimentarse. No siempre será conveniente realizar procedimientos complejos si sus riesgos o las molestias que generan superan los beneficios esperables.

En definitiva, cuando una persona pierde la capacidad de cuidar su propia boca, esa responsabilidad debe ser compartida por los profesionales sanitarios, sus familiares y sus cuidadores. No podemos permitir que una persona con demencia sufra una infección, tenga dificultades para alimentarse o conviva con un dolor que no puede expresar y que nadie haya sabido identificar.

 

 

 

 

 

José Angel Jarne
José Angel Jarne
Miembro de ANISALUD (La Asociación Nacional de Informadores de la Salud), José Ángel Jarne ha sido el responsable de varios gabinetes de prensa del sector de periodismo sanitario (de una asociación de pacientes y director de comunicación de una fundación de investigación de células madre). Durante los últimos años se ha dedicado a la gestión de gabinetes de prensa y la organización de eventos en el ámbito privado. Es el director del portal.

Deja tu comentario

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_imgspot_imgspot_img

Articulos relacionados

Síguenos...

80FansMe gusta
9SeguidoresSeguir
26SeguidoresSeguir
1SuscriptoresSuscribirte

Últimas entradas