Con la llegada del verano es muy frecuente en algunas zonas de la geografía española la llegada de las típicas olas de calor. Una ola de calor no es otra cosa que un efecto sostenido de temperaturas extremadamente altas.

Aunque durante estos últimos años este efecto es recurrente, siempre es oportuno recordar qué medidas son oportunas adoptar para evitar que las altas temperaturas produzcan alteraciones graves en el organismo de las personas.
No cabe duda que la exposición a altas temperaturas pueden provocar “una respuesta fisiológica insuficiente” del sistema termorregulador del cuerpo. También puede alterar las funciones vitales cuando el organismo es incapaz de compensar las variaciones de temperatura corporal.
Es habitual que las altas temperaturas pérdida de agua y electrolitos. Son elementos necesarios para el normal funcionamiento de los órganos.
Las personas más vulnerables a las altas temperaturas son:
- Las personas mayores de 65 años.
- Lactantes y menores de 4 años.
- Embarazadas.
- Enfermos con patologías cardiovasculares, respiratorias y mentales (demencias, Parkinson, Alzheimer,…).
- Enfermos crónicos.
- Personas bajo ciertos tratamientos médicos (diuréticos, neurolépticos, anticolinérgicos y tranquilizantes).
- Aquellas con trastornos de la memoria, dificultades de comprensión o de orientación o poca autonomía en la vida cotidiana.

Pero tampoco podemos olvidar a otro segmento de la población que tiene unas circunstancias especiales. Nos referimos a las personas que viven solas; las que viven en la calle o en condiciones sociales y económicas desfavorables; las que residen en viviendas difíciles de refrigerar que no tienen climatización; o las que por su trabajo tienen una exposición excesiva al calor.
En época de altas temperaturas aumenta la mortalidad, especialmente de las personas con patologías previas, si no se cuidan adecuadamente de las olas de calor. Éstas pueden ocasionarles infartos o ictus.
Esto mismo puede sucederles a las personas mayores porque con la edad se van deteriorando los mecanismos de termorregulación del cuerpo, de forma que tardan más en tener sed o en sudar.
Existen estudios científicos que indican que el cuerpo humano necesita alrededor de quince días para habituarse al calor. Una vez transcurrido este tiempo, la asimilación del calor es más rápida. Por tanto, el cuerpo responde antes. La distribución de la sangre también cambia para mantener la temperatura constante.

Recientemente, el Ministerio de Sanidad ha recordado el decálogo “Disfruta este verano con salud”. Se trata de unas recomendaciones con el fin de que la población disfrute del verano sin sobresaltos, previniendo los efectos de las altas temperaturas.
- Bebe agua y líquidos con frecuencia, aunque no sientas sed y con independencia de la actividad física que realices.
- Evita las bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas, ya que pueden favorecer la deshidratación.
- Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con el calor, presta especial atención a: bebés y menores, lactantes y mujeres gestantes, así como personas mayores o con enfermedades que puedan agravarse con el calor .
- Permanece el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados, y refréscate cada vez que lo necesites.
- Procura reducir la actividad física y evita realizar deportes al aire libre en las horas centrales del día.
- Usa ropa ligera, holgada y que deje transpirar.
- Nunca dejes ninguna persona en un vehículo estacionado y cerrado (especialmente a personas menores de edad, mayores o con enfermedades crónicas).
- Consulta a tu profesional sanitario ante síntomas que se prolonguen más de una hora y que puedan estar relacionados con las altas temperaturas.
- Mantén tus medicinas en un lugar fresco; el calor puede alterar su composición y sus efectos.
- Haz comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, zumos, etc.)
Por tanto, es importante seguir estas recomendaciones, estar atentos a las indicaciones de los perfiles oficiales de las Administraciones Públicas y de las diferentes sociedades médicas. Y algo mucho más importante: no prestar ninguna atención a los bulos y desinformaciones que frecuentemente circulan en las redes.
Es importante disfrutar un buen verano para la salud mental. Pero se debe hacer desde la prevención y el cuidado ante las altas temperaturas.
(Fotografía de cabecera: El Independiente)


