La ranolazina es un fármaco que se emplea habitualmente para el tratamiento de pacientes con angina de pecho estable. En adelante, podría tener otra utilidad frente al melanoma. Así se ha confirmado a través de un estudio clínico realizado desde el Centro de Investigación biomédica Navarrabiomed, el IRB de Barcelona y el Instituto de Neurociencias CSIC-UMH de Alicante. Los primeros datos del estudio obtenidos en modelos animales son prometedores. Este medicamento mejora la eficacia de las terapias que actualmente se emplean en el tratamiento del melanoma. Como ya sabemos, el melanoma es el tipo de cáncer de piel más agresivo. Por tanto, estamos poniendo barreras al melanoma. Los resultados de este estudio se han publicado en la revista Nature Metabolism.

Salvador Aznar-Benitah es investigador ICREA, jefe de los laboratorios de Células Madre y Cáncer y Alteraciones Metabólicas Sistémicas en el Cáncer del IRB de Barcelona y uno de los principales firmantes de la investigación. A este respecto ha manifestado que uno de los problemas a los que nos enfrentamos actualmente con el melanoma es que desarrolla resistencias a los tratamientos. Ha explicado que «la mayoría de los pacientes responden bien en un primer momento a las terapias dirigidas contra BRAF», una mutación clave para la progresión del tumor que está presente en aproximadamente el 50% de los afectados. Pero después de unos meses, el tumor desarrolla resistencias y dejan de ser efectivas».
De entrada, los investigadores pudieron comprobar que las resistencias del tumor se corresponden con un cambio en su metabolismo de las grasas. Observaron que el tumor ‘al verse cercado’, comienza a utilizar la quema de grasas. Se trata de un mecanismo de supervivencia, para poder seguir creciendo. Entonces se plantearon si utilizar un fármaco que bloqueara el uso de ácidos grasos por parte de las células podría ser útil para frenar esa vía de escape del cáncer.
Imanol Arozarena es responsable de la Unidad de Señalización en Cáncer de Navarrabiomed y coordinador del trabajo. Ha explicado que aunque no es su función clave, se había descrito la capacidad de la ranolazina para bloquear el uso de los ácidos grasos por parte de las células. Es un fármaco ya aprobado para su uso en pacientes, por lo que decidimos estudiarlo.
Y estos experimentos funcionaron. En los estudios en animales realizados, la acción de la ranolazina era capaz de ralentizar la progresión tumoral. Y lo más importante, se logró que el cáncer fuera susceptible a la acción de la inmunoterapia. Todo un éxito rotundo.
Según el doctor Arozarena, el tratamiento consigue, explicándolo de forma sencilla, hacer más visibles las células tumorales para el sistema inmunitario.
En la investigación se ha comprobado que la combinación de ranolazina junto con un tipo de inmunoterapia (anticuerpos anti-PD-L1) consiguió mejoras muy significativas. Tanto en la respuesta al tratamiento como en la supervivencia de los animales tratados.
En las conclusiones del trabajo, los científicos señalan que sus datos muestran que la ranolazina podría ser útil para hacer sensibles a la inmunoterapia a los tumores resistentes. Pero matizan que sería absolutamente necesario hacer ensayos en humanos para ratificar esa relación.
Además de esta vía, los científicos quieren explorar la utilidad del fármaco en otros tipos de cánceres que también utilizan el metabolismo de las grasas como fuente de energía. Resulta necesario avanzar en el conocimiento de cómo actúa este fármaco en las células tumorales y el sistema inmunitario.
Con motivo del Día Mundial del Melanoma, el pasado mes de mayo, en este mismo portal publique un artículo titulado: «Hablando del melanoma, un cáncer visible y curable». Entre otras cosas señalaba: «El melanoma maligno es uno de los tumores más letales, ya que representa el 75% de todas las muertes por cáncer de piel. Se presenta en forma de lunares inusuales e irregulares (existentes o de nueva aparición) o por cambios de tamaño, forma o color de una parte de la piel».
Hoy estamos ante una puerta abierta a la esperanza para hacer frente a este tipo de tumores. Pero queda un largo camino por delante.
«La inmunoterapia se ha consolidado como una estrategia terapéutica fundamental en melanoma y otros tipos de cáncer. A pesar de ello, numerosos pacientes no responden de manera óptima a estos tratamientos. Este trabajo muestra el impacto beneficioso de la combinación de ranolazina con inmunoterapia en modelos preclínicos de melanoma, lo que respalda su posible aplicación en pacientes», ha destacado en un comunicado Berta Sánchez-Laorden, investigadora principal del grupo Plasticidad Celular en Desarrollo y Enfermedad del Instituto de Neurociencias CSIC-Universidad Miguel Hernández, que también ha participado en la investigación. Sus palabras son canto a la esperanza. Siempre que hay un proyecto de investigación hay una canto a la esperanza. Hay futuro.
(Fotografía de cabecera: Hospital Vall d’Hebrón)
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