El doctor Juan Solera Albero es natural de Caudete (Albacete).
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia, es médico especialista en medicina de familia y comunitaria, y diplomado de especialización en alcoholismo por la Universidad Autónoma de Madrid; specialista en organización y gestión de servicios sanitarios, y en derecho sanitario y bioética por la Universidad de Castilla La Mancha, y Máster en Adicciones por la Universidad Rey Juan Carlos.
Su trayectoria profesional comenzó en 1983 en el ámbito rural como Médico APD en Alcaraz (Albacete), donde ejerció durante más de 20 años y donde destacó por su cercanía, su compromiso con la comunidad y su calidad humana en la atención a los pacientes.
Desde 2001 desarrolla su actividad en el medio urbano y, desde 2005 hasta la actualidad, desempeña labores asistenciales como Médico de Familia en el Equipo de Atención Primaria zona 6, compatibilizándolas con la Coordinación Médica del Centro de Salud, un papel clave en la gestión y organización de los recursos sanitarios.
La carrera del doctor Solera también ha estado vinculada a la docencia universitaria y a la formación de nuevos profesionales. Ha sido profesor asociado de Medicina (2006–2009) y profesor tutor de Prácticas (2005–2025), además de codirigir cinco tesis doctorales.
Su labor científica incluye la edición de ocho libros médicos, la autoría de doce capítulos de libro y la publicación de más de cincuenta artículos indexados, lo que lo sitúa como una figura consolidada dentro del ámbito de la Medicina Familiar y Comunitaria.
En el ámbito institucional, además de secretario y vicesecretario de la Sociedad Castellano-Manchega de Medicina General y de Familia (2003–2024), ha sido vocal del Colegio de Médicos de Albacete, y secretario General de la Sociedad de Medicina y Cirugía de Albacete (2009–2019), contribuyendo al desarrollo profesional y científico de estas organizaciones.
¿Qué supone para usted recibir el Premio de Medicina General y de Familia de la Real Academia Nacional de Medicina, tanto a nivel personal como profesional?
Respuesta.- Un auténtico honor y satisfacción, por poner el broche final a mi actividad laboral tras tantos años de trabajo y entrega. El reconocimiento a toda una vida dedicada, a la Medicina, especialmente rural.
Este galardón lo concede una institución con un enorme peso histórico. ¿Cree que reconoce solo una trayectoria individual o también el valor de la Medicina de Familia en su conjunto?
Respuesta.- Una mínima parte, el galardón reconoce una trayectoria personal, pero el peso se lo lleva la gran importancia de la Medicina Familiar en el área más cercana donde se enfrenta, de forma continua y con desafíos, en ocasiones, únicos, el médico de familia.
¿Qué aporta la Medicina de Familia al sistema sanitario que a veces no se ve desde fuera?
Respuesta.- Tiene un papel crucial como puerta de entrada y eje central de la Atención Primaria. Aborda al paciente de forma integral y continua, con claros objetivos, como son la promoción de la salud y la prevención en su mejora.
«La Medicina Familiar apuesta por una asistencia personalizada, con una confianza y confidencialidad médico-paciente y especialmente una comunicación para empoderar a los pacientes»
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Considero que otro gran aporte, que no podemos olvidar, es la formación de un equipo, siendo consciente que no se puede asumir todas las responsabilidades de forma aislada y discrecional.
Desde su experiencia, ¿cuáles son hoy los principales retos clínicos a los que se enfrenta un médico de Atención Primaria?
Respuesta.- La dispersión poblacional y la despoblación, complican y mucho, la actividad sanitaria. La falta de vocación y la falta de estímulos en lo profesional por parte de las administraciones, también suman. Debemos de pensar en el envejecimiento poblacional, cronicidad y sobre todo que el gasto centrado en la enfermedad debe de repensarse dado que todo es limitado. El papel de la Atención Primaria si es el eje vertebrador del sistema sanitario, el uso responsable de los recursos y los nuevos que cada van en aumento, caso de la salud mental, requieren una profunda reflexión y, no para muy tarde.
¿Cree que la Medicina de Familia está suficientemente presente en los espacios de decisión y reflexión científica de alto nivel?
Respuesta.- No, y así nos va. Es necesario que cualquier estudio de recursos, equipamientos, investigación se considere a la Atención Primaria como de primera línea a la hora de opinar y reconocer su labor en la mejora de la salud.
¿Cómo ha cambiado la relación médico-paciente en Atención Primaria en los últimos años?
Respuesta.- Mucho, aunque con matices importantes. De siempre se ha tenido un referente con el médico “mi médico”, con nombre y apellidos. Hoy en dia queda muy poco de esta confianza. Evidentemente, en los pueblos y áreas despobladas, hay restos, pero se ha tecnificado mucho la medicina y encontrar la humanización. Y eso debemos de tenerlo muy presente.
¿Nota una mayor complejidad clínica y social en los pacientes que atiende hoy respecto a hace una década?
Respuesta.- Si, pero lo básico no podemos olvidarlo. Palpar, preguntar, escuchar, se está devaluando. Ahora primas más las pruebas diagnósticas, las analítica y eso van con la sociedad, con las redes sociales, con la IA.
¿Qué papel cree que debe jugar la investigación en la Medicina de Familia y por qué es clave impulsarla desde Atención Primaria?
Respuesta.- Clave, desde que nos ponemos la bata debe de primaría la investigación, en el dia a dia, vemos y comprobamos la evolución, respuesta de nuestros pacientes. Y esa es la atentica investigación.
¿Qué mensaje lanzaría a los estudiantes de Medicina que dudan si elegir o no esta especialidad?
Respuesta.- El ejercicio de la medicina se realiza con vocación y disfrutar de lo que uno hace cada día… Alguna que otra lectura, como de nuestro Marañón o Sir Wiliam Osler
Para terminar… Después de este premio, ¿qué le sigue motivando cada día para ponerse la bata y seguir ejerciendo como médico de familia?
Respuesta.- Nunca me he arrepentí de nada y cada dia que ha pasado y paciente atendido, me ha creado una sensación de no haberme equivocado en mi profesión. Si volviera nacer, es seguro que me quedaría como médico de pueblo.
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