Los invisibles

Desde que hace un año nos vimos envueltos en la pandemia de la Covid-19 la comunidad científica y la comunidad sanitaria se han convertido en “los invisibles”. Nos hemos hinchado a aplaudirles, hemos vitalizadlo vídeos y vídeos, hemos hechos nuestras sus palabras… pero en definitiva, todo se ha transformado en papel mojado. Se han convertido en las recomendaciones. Nos importa un comino lo que digan ellos. Yo, a mi bola. Éste es el lema de la clase política y de muchos sectores económicos, entre ellos la hostelería.

Fotografía Madrid Diario

La comunidad científica y la comunidad sanitaria son los bastiones de esta pandemia; son los pilares fundamentales que se están dejando la piel, y la vida, (literalmente) para ganar la batalla al virus y lograr controlarlo lo más pronto posible. No entiendo cómo hay gente capaz de rebatir su teorías científicas. Ellos están en las trincheras de los hospitales: de las UCIs, de las Urgencias, acarician a diario la muerte más próxima y más lejana. Ante esta cruda realidad, no entiendo ¿como hay todavía gente capaz de desoír sus consejos? ¿Como hay personas capaces de no cumplir las normas? ¿Como hay personas capaces de desafiar a nuestra Policía en pleno Estado de Alarma? ¿Como hay gente capaz de negar la pandemia? Ni tampoco entiendo que haya personas que, se entiende, que son cultas, que se abracen al abrigo de seudo conspiraciones mundiales. Otra estupidez mayúscula.

Seamos serios. Nombres como Marga del Val, Alfredo Corell, JAL, César Carballo, Julio Mayol, Juan Pérez Macho, Olga Mediano López Acuña y otros muchos son un lujo. Su trabajo, sus investigaciones, su labor es imprescindible. Lo ha sido. Lo es. Y lo será. Gracias a ellos hoy a la Covid se le puede hacer frente más y mejor porque se le conoce más.

Por esta razones y otras muchas éstos colectivos tienen que dejar de ser invisibles. Tienen que ser respetados por todos los estamentos de la sociedad, empezando por nuestra clase política y nuestros sectores económicos.

Cuando nuestros científicos dicen que hay que quedarse en casa o que no toca concentraciones o manifestaciones (aunque sea el 8M), digo que habrá que hacerles caso y evitar riesgos innecesarios. salvo que estemos posicionados al muro estilo de los cachorros de la CUP en las terribles noches catalanas. Todo es posible, claro.

Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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