El doctor Emilio Sánchez Alvarez es un nefrólogo de reconocido prestigio a nivel nacional. Es Doctor en Medicina. Ha ejercido cómo médico nefrólogo en el Hospital Universitario Central de Asturias (Oviedo) y en el Hospital del Oriente de Asturias (Parres, Arriondas). Además, ha ocupado la Jefatura de Servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Cabueñes (Gijón). Actualmente, es el director del área de Nefrología del Hospital Universitario Central de Asturias, y Profesor asociado de la Universidad de Oviedo, cargos de compatibiliza con la Presidencia de la Sociedad Española de Nefrología.
En noviembre asumió la Presidencia de la Sociedad Española de Nefrología, ¿Cómo está siendo este reto, especialmente compatibilizándolo con el reciente nombramiento de jefe de la unidad de gestión clínica de Nefrología del Hospital Universitario Central de Asturias?
Como bien dice la pregunta, está siendo todo un reto. La Sociedad Española de Nefrología (SEN) es una organización con 3000 socios y muchísima actividad docente e investigadora. Se organiza la formación extra hospitalaria de todos los residentes de Nefrología en España y también eventos específicos de las distintas áreas de la especialidad; tenemos nuestras publicaciones y congresos nacionales. A esto se junta el buenísimo momento que vive la Nefrología merced a los avances en nuestra especialidad.
Por otro lado, acabo de volver al Hospital Universitario Central de Asturias. Esta vez en calidad de Director de la Unidad de Gestión de Nefrología. Abordo un gran proyecto organizativo para visibilizar la calidad y experiencia del grupo de nefrólogos del HUCA; pero también de toda Asturias, al tratarse nuestro hospital del buque insignia de la sanidad asturiana.
¿Cómo está la salud renal de los españoles?
Es francamente mejorable. Se calcula que uno de cada siete españoles tiene algún grado de enfermedad renal crónica. Vivimos un momento de gran esperanza para las personas con enfermedad renal crónica porque disponemos de nuevos fármacos que van a ralentizar la progresión de ésta, y así menos pacientes van a llegar a los programas de diálisis y trasplante. De todas maneras, considero que todo el sistema sanitario está fallando en la prevención primaria; las tasas de obesidad y diabetes no dejan de crecer, no conseguimos disminuir de forma significativa el número de personas que fuman, etc. No hay mejor gestión de una patología que no padecerla; y ahí todos somos corresponsables.
“Los avances científicos permiten aumentar el diagnóstico genético de muchas enfermedades
y la mejoría de las técnicas de imagen y la aportación de la inteligencia artificial aseguran diagnósticos más certeros”
¿A qué llamamos Enfermedad Renal Crónica?
Se considera Enfermedad Renal Crónica a la disminución del filtrado glomerular y/o la presencia de microalbuminuria en al menos dos muestras separadas durante tres meses en el tiempo.
En Gaceta Médica usted ha declarado que «Hay que lograr que los ciudadanos se preocupen por su función renal, igual que lo hacen con sus niveles de colesterol o ácido úrico»…
El problema de la enfermedad renal crónica es que se trata de “una epidemia silenciosa”. En general, las personas de la calle no conocen qué es la Nefrología o a qué se dedica un nefrólogo. No hemos sido visibles. Desde la SEN, y ahora desde el HUCA, mi misión es visibilizar la Enfermedad Renal Crónica. El esfuerzo debe centrarse especialmente en aquellas personas con un perfil de riesgo de desarrollarla como los mayores de 50 años, diabéticos, hipertensos, con problemas de colesterol, obesos, que fuman o con antecedentes familiares de enfermedades renales.
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Usted también ha manifestado que «‘Si no se hace nada’ en pocos años, un tercio de las personas mayores de 65 años tendrán ERC y ésta será la segunda causa de muerte en España». Estamos hablando de datos muy serios, que merecerían una importante reflexión.
Sin duda. Somos conscientes de lo que supone la Enfermedad Renal Crónica y lo que puede pasar en los próximos años. Por eso, el momento es ahora. Debemos promover de forma decidida la prevención primaria y los hábitos de salud cardio-reno saludables. Debemos hacer un diagnóstico precoz e instaurar medidas que frenen la progresión de la enfermedad. Ahora que tenemos las herramientas para todo eso no debemos fallar a la sociedad en aras de visibilidad y de transmitir que cualquiera podemos quedar atrapados en las redes de la dolencia renal.
¿Qué está aportando la ciencia a la Enfermedad Renal Crónica?
El cambio fundamental es la aparición de nuestras estrategias de tratamiento que nos van a ayudar a disminuir la progresión de la enfermedad. Hasta hace un par de años teníamos muy pocas herramientas, pero la Nefrología ha cambiado el paradigma de abordaje de la enfermedad.
Además, los avances científicos permiten aumentar el diagnóstico genético de muchas enfermedades y la mejoría de las técnicas de imagen y la aportación de la inteligencia artificial aseguran diagnósticos más certeros.
“El problema de la enfermedad renal crónica es que se trata de ‘una epidemia silenciosa'”
La pandemia de la Covid-19 reventó todas las costuras del sistema sanitario, ¿cómo se está trabajando conjuntamente entre Atención Primaria y Nefrología para frenar la Enfermedad Renal Crónica?
No solo es cierto lo que usted comenta, sino que la pandemia por COVID19 afectó de forma muy significativa a los pacientes con Enfermedad Renal Crónica, especialmente a aquellos pacientes en programas de hemodiálisis o trasplantados renales. La afectación fue mucho menor en aquellas personas en diálisis domiciliaria. Las tasas de mortalidad fueron casi inasumibles.
La Enfermedad Renal Crónica tiene su punto de diagnóstico e inicio de tratamiento en el ámbito de la atención primaria. En España, se calcula que hay unos 7 millones de ciudadanos que la padecen y los Servicios de Nefrología no podemos asumir ese tsunami de pacientes. El contacto inicial debe hacerse en los centros de salud y debemos ser los nefrólogos los que compartamos con los médicos de atención primaria responsabilidades y conocimientos. Juntos, somos más fuertes.
¿Cómo afectan las patologías renales a nuestros menores y adolescentes?
Afortunadamente la enfermedad renal es más prevalente en personas de edad más avanzada. De todas maneras, hay enfermedades que afectan más a las personas más jóvenes y tenemos que proporcionar el máximo de conocimiento y atención. Me preocupa el progresivo deterioro del autocuidado o del cuidado que las familias proporcionan. Vivimos en una sociedad acelerada, sin tiempo para muchas cosas, como por ejemplo para cocinar; optamos por productos ultra procesados, ricos en grasas insanas, sal, fosfatos, hipercalóricos; nuestro ejercicio físico es interaccionar con nuestro teléfono móvil y los niños cada vez tienen más sobrepeso; el acceso al tabaco o a otras drogas se produce a edades cada vez más tempranas y esto redundará en una peor salud cardiovascular y renal pasados unos años.
¿Qué nos dice de la hemodiálisis domiciliaria…? ¿Es recomendable…?
Las terapias de diálisis domiciliaria (diálisis peritoneal y hemodiálisis domiciliaria) no sólo son recomendables, sino que son la mejor opción de diálisis para la mayoría de los pacientes. Para decir esta afirmación me baso en estudios clínicos que indican que empezar diálisis por una terapia domiciliaria aporta menos visitas a Urgencias, menos ingresos, menos infecciones, infecciones menos graves, mejores resultados después del trasplante renal, mejor preservación de la función renal residual lo que aporta más libertad para comer y beber) y una mejor supervivencia. Además, otorga una mejor calidad de vida al hacerse en el domicilio sin perder tiempo en desplazamientos, sin horarios, sin necesidad de una localización fija (permite irse de vacaciones o de viajes por motivos laborales); finalmente concilia mejor la vida social, familiar, laboral y de enfermo.
“Hay que evitar el sobrepeso y la obesidad,
fomentando también el ejercicio físico adaptado a la realidad de las personas”
Por último, ¿qué consejos ofrecería para que cuidásemos adecuadamente nuestros riñones…?
Son tan sencillos que nadie debería no conocerlos.
Debemos instruir sobre una dieta cardio y nefrosaludable, rica en frutas y verduras, sin abusar de la sal. Hay que evitar el sobrepeso y la obesidad, fomentando también el ejercicio físico adaptado a la realidad de las personas. Debemos de convencer (de la manera que sea) a la población de que deben dejar de fumar. Finalmente, es importante estar bien hidratados; esto no supone estar todo el día bebiendo; implica beber cuando se tiene sed (alrededor de 1.5 litros diarios); hay que tener especial precaución en aquellas personas que no tienen libre acceso al agua como son los bebés y las personas ancianas con algún grado de discapacidad que le impide beber lo que necesitan.


