Más del 20 % de los pacientes con EPOC grave no tienen un control clínico adecuado, lo que se agrava con una realidad que afecta a todos los pacientes con esta patología crónica: la falta de adherencia al tratamiento
Las enfermedades crónicas presentan distintos desafíos, uno de los más relevantes: no tienen cura, su tratamiento se alarga en el tiempo y, en muchos casos, no se cumple correctamente. Distintos estudios destacan que el incumplimiento farmacológico en las patologías crónicas presenta una tasa de alrededor del 50% y en el caso de las recomendaciones sobre estilos de vida, la falta de adherencia oscila entre el 70-90%. Ocurre en asma, en diabetes, en hipertensión… y en enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). En esta patología se estima que la tasa de incumplimiento en los tratamientos varía entre el 30 y el 50%.
La EPOC es una enfermedad respiratoria crónica frecuente, asociada principalmente al tabaquismo. Entre 2 y 3 millones de personas en España la padecen, aunque se estima que, dado el alto infradiagnóstico asociado a esta patología, serían muchas más. La mortalidad ha caído en los últimos veinte años un 43 %, pero sigue suponiendo una tasa bruta elevada, del 29,3 por 100.000 habitantes.
La falta de adherencia suele responder a distintos factores: la edad del paciente, la complejidad de las pautas terapéuticas, el número de fármacos, el entorno social o la relación del paciente con su enfermedad. En general, son pacientes que no empiezan el proceso por voluntad propia, son escépticos con el tratamiento, banalizan su estado de salud o no tienen conocimientos sobre su patología y de manera involuntaria no cumplen con lo prescrito. Asimismo, distintos estudios han relacionado la complejidad del uso de un dispositivo como un inhalador en la adherencia en estas patologías.
Como ha señalado a este medio en distintas ocasiones el Dr. Javier de Miguel, especialista en Neumología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, el escaso incumplimiento farmacológico en EPOC “compromete la efectividad de las intervenciones terapéuticas, aumenta el riesgo de exacerbaciones y hospitalizaciones, y dificulta el control sostenido de la enfermedad”.
Mejorar el control clínico
Los actuales tratamientos de la EPOC pueden llegar a frenar su avance y controlar los síntomas de esta enfermedad. El arsenal terapéutico “ha avanzado de forma notable”, señala el Dr. Fernando Navarro, miembro del Grupo de Trabajo de Respiratorio de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen). Como indica, actualmente se cuenta con inhaladores combinados de alta eficacia cuya optimización puede incluso reducir la mortalidad, y con terapias biológicas administradas en el ámbito hospitalario que modifican el curso natural de la enfermedad en subgrupos seleccionados. “Todo ello representa un salto cualitativo en el manejo de la EPOC avanzada”, añade.
Sin embargo, el uso de los inhaladores y la toma de distintos tratamientos pueden resultar complejos a los pacientes. En este sentido, un estudio publicado en la Journal of Allergy and Clinical Inmunology in Practice indica que la reducción de las tomas de los medicamentos recetados a una diaria en vez de dos hace que los pacientes con asma y EPOC “tengan más probabilidades de cumplir con sus inhaladores”. De hecho, según dicha investigación, alcanzan una adherencia mayor del 80%.
Esta falta de adherencia a los tratamientos farmacológicos, además, se une a la falta de los cambios en el estilo de vida. Como indica el profesional de Atención Primaria, “los pilares no farmacológicos continúan siendo esenciales”. Estos son: el abandono del tabaco, el ejercicio físico regular y mantenimiento de masa muscular, la nutrición saludable, la vacunación y el tratamiento inhalado optimizado según gravedad y fenotipo. Sin embargo, si la falta de adherencia farmacológica asciende al 50 % de los pacientes con EPOC, la de estilo de vida casi al 90 %.
En consecuencia, empeora el control de los pacientes, aumentando las exacerbaciones, los ingresos, el consumo de inhaladores de rescate… Como recuerda el Dr. Navarro, “la combinación de estas medidas con los avances terapéuticos actuales permite mejorar sustancialmente el control clínico, especialmente si se implementan antes de que la enfermedad alcance los estadios graves y se mantiene un seguimiento del paciente que permita mejorar la adherencia”.


