La investigación en cánceres hematológicos poco frecuentes: “Asistimos a un cambio de paradigma”

Los cánceres hematológicos raros son muy variados, su investigación es especialmente compleja, pero la biología molecular está cambiando el curso de estas patologías

¿Qué tienen en común distintos tipos de leucemias; las neoplasias mieloproliferativas como la mielofibrosis, la policitemia vera o la trombocitemia esencial; o los linfomas periféricos? Todos son cánceres que se originan en la médula ósea, donde se producen las células de la sangre; estos cánceres hematológicos comparten su dificultad de diagnóstico, pues causan síntomas muy inespecíficos; y, principalmente, son especialmente poco frecuentes. Cada una de estas patologías afecta a menos de 3.000 personas en España, con una incidencia que no supera los 5 casos por 100.000 habitantes.

De esta forma, investigar en estos tumores es “complejo y costoso”, como señala el Dr. Valentín García Gutiérrez, vicepresidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y médico adjunto del Servicio de Hematología del Hospital Ramón y Cajal. “El número limitado de pacientes dificulta la realización de ensayos clínicos amplios”, indica. No obstante, añade el experto, “la investigación en cánceres hematológicos menos frecuentes está avanzando de forma extraordinaria en los últimos años, gracias sobre todo al desarrollo de la inmunoterapia y de los tratamientos dirigidos”.

En general, los cánceres hematológicos son poco frecuentes, pero dentro de este grupo de neoplasias los citados son incluso más raros. Son patologías incurables, pero que en los últimos años han mejorado su pronóstico con supervivencias que superan la década. Además, los nuevos tratamientos están mostrando importantes efectos positivos: “En la actualidad ya es una realidad para algunos tipos de linfomas, leucemias y mielomas lograr respuestas duraderas tras haber agotado otras opciones”.

Nuevas opciones de tratamiento

En hematología la gran revolución ha venido de la mano de las nuevas terapias como las CAR-T y los tratamientos dirigidos a BCMA. En el caso de las terapias CAR-T, indica el Dr. García Gutiérrez, estas “han supuesto una de las mayores revoluciones en la hematología moderna, y se espera que en los próximos años pueda aplicarse a un número cada vez mayor de enfermedades, incluso fuera del ámbito hematológico”. Esta inmunoterapia permite un tratamiento más preciso, aunque su logística es compleja y requiere centros especializados. “El reto es identificar nuevas “dianas” frente a las que dirigir estos linfocitos modificados y hacer que la terapia CAR-T sea más accesible, segura y eficaz en un mayor número de enfermedades”.

En cuanto a los tratamientos dirigidos específicamente a BCMA, un antígeno presente de forma constante en las células plasmáticas de los pacientes con mieloma a lo largo de toda las fases de la enfermedad y que no se expresa en otros tipos celulares, explica la Dra. Marta Sonia González, hematóloga en el Hospital Universitario Santiago de Compostela.

“Los resultados de todas estas nuevas terapias son excelentes, con tasas de respuesta entre el 70 y el 90% de los pacientes y la duración de respuesta es muy superior a la obtenida con las terapias tradicionales no basadas en inmunoterapia”, indica la experta. De hecho, las nuevas indicaciones de anticuerpos conjugados dirigidos a BCMA, que se adelantan a primera línea de recaída, no solo solucionan lo que hasta ahora era un “invisible” arsenal terapéutico, sino que, además, cambian el pronóstico del paciente alcanzando largas remisiones. Además, la Dra. González señala que, al tratarse de distintas estrategias, “podemos seleccionar a los pacientes en función de su estado funcional o las características de la enfermedad para ofrecerles la modalidad que mejor se adapte a cada uno”.

Todo ello ha sido posible gracias al conocimiento alcanzado sobre la biología de los tumores. “Ha permitido diseñar terapias que actúan sobre una diana molecular concreta, independientemente del tipo de cáncer en el que aparezca. Esto ha abierto la puerta al llamado “reposicionamiento de fármacos”, es decir, utilizar un mismo medicamento en distintas enfermedades cuando comparten un mecanismo biológico común”, subraya el Dr. García.

Estos avances permiten vislumbrar un futuro prometedor en todos los cánceres hematológicos, inclusive los menos frecuentes. Han supuesto un cambio de paradigma gracias a la medicina de precisión, la inmunoterapia y las terapias celulares. Sin embargo, continúan existiendo distintos desafíos. “La investigación en tumores raros sigue siendo compleja y costosa, ya que el número limitado de pacientes dificulta la realización de ensayos clínicos amplios”. Por ello, el Dr. García recuerda que es esencial “la implicación de todos los actores —centros de investigación, grupos cooperativos, administraciones y también la industria farmacéutica— para que puedan desarrollarse nuevas opciones de tratamiento y asegurar que lleguen a los pacientes que más las necesitan”.

A su vez, es importante que España, país en el que gracias a la gran cantidad de ensayos clínicos los pacientes acceden de forma temprana a terapias innovadoras, acelere la financiación e incorporación de estos tratamientos al Sistema Nacional de Salud una vez aprobados y comercializados. “Es cierto que desde la administración se están realizando esfuerzos importantes para agilizar los procesos de evaluación y financiación, y se percibe una mayor voluntad de colaboración con sociedades científicas y grupos cooperativos”, reconoce el hematólogo. Aun así, continúa, “sería deseable seguir avanzando en la simplificación de los circuitos administrativos, en la homogeneización del acceso entre comunidades autónomas y en la incorporación de mecanismos de evaluación dinámica del valor terapéutico que permitan una introducción más ágil y equitativa de los nuevos tratamientos”.

En cuanto a la atención, “es esencial consolidar una red asistencial y de investigación bien estructurada”, que permitirá garantizar la equidad en el acceso a los tratamientos y ensayos clínicos y “concentrar la experiencia en centros de referencia con capacidad diagnóstica avanzada y equipos multidisciplinares”, indica el vicepresidente de la SEHH.

Además, añade “necesitamos seguir invirtiendo en formación, en recursos humanos especializados y en herramientas de evaluación que midan no solo la eficacia clínica, sino también la calidad de vida y el impacto a largo plazo de las nuevas terapias”. Con una apuesta continuada de la investigación traslacional y la colaboración internacional y su seguimiento se seguirán alcanzando grandes objetivos en estas patologías que, siendo todavía incurables, puede que pronto alcancen una cura. “Solo así podremos asegurar que la innovación se traduzca en una atención más eficaz, humana y sostenible”, concluye el experto.

Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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