Tras la publicación de la Memoria de Donación e implante de tejidos 2024, la ONT destaca el papel clave de la generosidad de los donantes, la coordinación en red y el Plan Estratégico de Tejidos como los elementos que explican un año histórico en este campo
El impacto de una donación no siempre se mide en titulares espectaculares ni en urgencias vitales inmediatas. A veces, su verdadero alcance se refleja en cambios profundos y duraderos en la calidad de vida de miles de personas. Recuperar la visión, volver a caminar sin dolor o evitar una discapacidad permanente son logros silenciosos que, en 2024, han alcanzado en España cifras sin precedentes gracias a la donación y el implante de tejidos.
Los datos recogidos en la última memoria de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) confirman un año histórico. “Son cifras de récord. Realmente este año hemos superado todas las cifras”, subraya la Dra. Dolores Hernández, médico adjunto de la ONT y responsable del área de donación e implante de tejidos, en una entrevista concedida a ConSalud.es. El récord no se limita a un único ámbito: afecta tanto a la donación de fallecidos como a la donación en vida y también a los donantes de órganos que, además, han donado tejidos.
Este crecimiento se ha traducido de forma directa en la actividad clínica. “La actividad de implante también es de récord, lo cual indica que los tejidos son muy necesarios, aunque no son menos espectaculares que los órganos en cuanto a la posibilidad de salvar una vida”, explica la Dra. Hernández. Aunque no existen las denominadas “urgencias cero” en tejidos, sí hay situaciones críticas. “Por ejemplo, las córneas. Recuperar la visión para una persona es un cambio absoluto de expectativa de vida”, recalca.
Detrás de estos resultados hay factores estructurales que se repiten año tras año. Para la ONT, el primero es incuestionable. “Siempre lo primero, y para nosotros lo fundamental, es la generosidad de los donantes”, recalca la Dra. Hernández. A ello se suma el trabajo de las coordinaciones hospitalarias, que desempeñan un papel clave en el momento del fallecimiento. “La labor que se realiza para aproximar a las familias, para sensibilizar sobre la necesidad de la donación integral, de donar absolutamente todo lo que tenemos, órganos y tejidos, es fundamental”, señala.
Desde el ámbito de la planificación, la responsable del área de tejidos destaca el impulso que ha supuesto el Plan Estratégico de Tejidos, que se puso en marcha en 2022. “Un plan estratégico es un gran buque que llevamos todos a una, hacia un mismo objetivo”, destaca. Este modelo se basa en fijar metas comunes, desarrollar acciones concretas y trabajar en red, una de las señas de identidad del sistema español de trasplantes. “Coordinamos a nivel nacional con las comunidades autónomas, pero trabajamos directamente con los establecimientos de tejidos y con los clínicos, que son los que al final nos dicen qué necesidades tienen”, añade.
El modelo catalán, un ejemplo a exportar
La memoria de 2024 también pone de manifiesto importantes diferencias entre comunidades autónomas. Cataluña destaca especialmente por sus elevadas tasas de donación e implante. La Dra. Hernández contextualiza estos datos dentro de un sistema descentralizado. “Somos conscientes de las diferencias, porque vivimos en un Estado descentralizado y los sistemas sanitarios son muy diferentes”, apunta. En el caso catalán, señala un modelo claramente identificado. “Tienen un modelo de donación, lo que ellos llaman el Donor Center, gestionado desde el Banc de Sang i Teixits, dedicado a obtener y expandir el pool de donantes y a dar respuesta a la actividad clínica tan importante que tienen”, explica.
Lejos de interpretarlo como una excepción aislada, la ONT considera estos ejemplos una oportunidad de aprendizaje. “Lo que hacemos con el Plan Estratégico es traer los modelos que funcionan e intentar exportarlos a las distintas comunidades, teniendo en cuenta la realidad de cada una”, detalla la Dra. Hernández. El objetivo, subraya, no es la homogeneidad absoluta, sino que “en todas las comunidades se experimente un crecimiento”, algo que, según afirma, se ha conseguido en 2024.
Las diferencias territoriales también se reflejan en el peso relativo de la donación en vida y la donación post mortem. “Depende de qué equipos y en qué contextos tenemos dedicación a la donación”, explica. En algunos territorios se potencia que el coordinador hospitalario incorpore la donación de tejidos en el proceso de evaluación del donante de órganos, mientras que en otros se fomenta la donación en vida asociada a determinadas cirugías. “Son diferentes modelos sanitarios”, resume.
La lista de espera de trasplante de córnea, novedad en la Memoria
Una de las principales novedades de la memoria es la incorporación, por primera vez, de datos sobre la lista de espera para trasplante de córnea. La Dra. Hernández pide prudencia en la interpretación. “Son datos que hay que tomarlos con cautela, porque es la primera vez que recabamos esta información”, advierte. En estas listas influyen múltiples factores más allá de la disponibilidad de tejido, como quirófanos, equipos quirúrgicos o periodos vacacionales. “No es lo mismo estar esperando un trasplante de córnea un mes que nueve meses”, señala, y sitúa en “tres o cuatro meses” una media aceptable.
De cara al futuro, la ONT trabaja para afinar estos registros. “Vamos a intentar depurar al máximo los datos y extraer aquellos pacientes cuya espera se deba a la falta de disponibilidad de tejido”, explica. Pero pese al aumento de la actividad, la responsable del área de tejidos descarta, por ahora, un problema de suministro. “En este momento diría que no, que el suministro no está comprometido”, afirma, aunque reconoce que situaciones inesperadas, como la pandemia de COVID-19, han demostrado la necesidad de anticiparse.
En este sentido, pone de relieve el nuevo reglamento europeo de sustancias de origen humano, que será plenamente aplicable en agosto de 2027 y que pone el acento en garantizar el suministro de sustancias críticas como las córneas. Y concluye insistiendo en una idea clave: “Ninguna córnea se debe desperdiciar”. Para ello, recuerda que existe una coordinación nacional que permite solicitar tejidos a otras comunidades cuando es necesario.


