“Las alteraciones que dan lugar a la EII, en algunos pacientes, lastiman también la piel y no es de sorprender que los pacientes tengan a la vez EII y psoriasis”

La doctora Yamile Zabana Abdo es Doctora en Medicina por la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB); Diplomada en Estadística. Realizó el MIR en Aparato Digestivo del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol.

En la actualidad es Profesora colaboradora de la Universitat de Barcelona (UB) y profesora colaboradora del Màster d’Aparell Digestiu de la Societat Catalana de Digestiu (Universitat de Lleida).

Ejerce como médica adjunta (gastroenteróloga) en el Hospital Universitari Mutua Terrassa, además de ser la coordinadora de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal. También forma parte del Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBERehd).

Gracias a los trabajos de su tesis doctoral entró en el mundo de la medicina traslacional, en la línea de la recurrencia post-quirúrgica de la enfermedad de Crohn. La investigación básica aplicada le encanta. Por otra parte se dedica a las infecciones en la EII, al estudio molecular de la inflamación intestinal y a la colitis microscópica.

Su trayectoria en GETECCU, el Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa, ha incluido roles como coordinadora del Grupo Joven, vocal del área de docencia, secretaria y vicepresidenta. Ello refleja su compromiso continuo con la investigación y la mejora de tratamientos de la EII.

Asumió la presidencia de GETECCU en octubre del año 2023, sucediendo a la doctora Ana Gutierrez Casbas. Su mandato tiene una duración prevista de dos años, durante los cuales continuará con el plan estratégico 2023-2026.

 

 

 

 

Usted es la Presidenta de GETECCU, el grupo español de trabajo en Crohn y colitis ulcerosa. ¿A qué llamamos ‘enfermedad inflamatoria intestinal’? ¿Qué datos manejan de prevalencia, tanto en adultos como en la población joven?

Respuesta.- Llamamos Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) al grupo de patologías crónicas que cursan con inflamación del tubo digestivo, fundamentalmente enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa. En España, estimamos más de 300.000 personas conviviendo con EII, en un contexto de incremento sostenido de casos. En la población pediátrica y juvenil la incidencia también ha aumentado de forma llamativa en la última década, lo que exige detección y derivación precoces.

Ante el aumento de la prevalencia, ¿qué factores explican este aumento de casos?

Respuesta.- Confluyen varios factores: un mejor diagnóstico y registro, cambios ambientales y de estilo de vida (dieta, microbiota), y el hecho de que hay un mayor control y supervisión, en las enfermedades crónicas. Esta tendencia coincide con la observada en países de nuestro entorno.

¿Qué papel juegan hoy los tratamientos biológicos en la EII?

Respuesta.- Los tratamientos biológicos son sustancias que actúan frente a los responsables de la inflamación mantenida propia de la EII. Estas terapias han cambiado por completo la vida de muchas personas con EII.

Hace años, las opciones eran más limitadas y a menudo no conseguíamos controlar bien la inflamación. Hoy, gracias a los biológicos, podemos actuar de forma más precisa.

“Esto es importante para los pacientes porque les permite una mayor probabilidad del control de la inflamación de forma mantenida, evitar las recaídas y sobre todo el uso de corticoides”.

Así mismo, su uso ha impactado en una reducción de hospitalizaciones y cirugías debidas a la enfermedad, lo que mejora la calidad de vida de las personas que la padecen.

Por último, cada vez tenemos más tipos de biológicos con mecanismos distintos. Esto nos permite personalizar el tratamiento, elegir la opción que mejor encaja con cada persona y momento y cambiar de estrategia si algo no funciona.

 

 

 

 

 

¿Qué indicadores clínicos hacen decidir a un gastroenterólogo cuándo escalar a un biológico?

Respuesta.- La decisión de empezar un tratamiento biológico se basa en cómo está la enfermedad y en cómo se siente la persona. Lo consideramos cuando, a pesar de los tratamientos iniciales, los síntomas siguen afectando a la vida diaria, cuando vemos inflamación persistente en las pruebas, o cuando existe dependencia de corticoides para estar bien. También lo planteamos en situaciones en las que la enfermedad presenta características de mayor riesgo y sabemos que actuar antes puede evitar complicaciones, como por ejemplo en la enfermedad perianal o en un brote grave de colitis ulcerosa. Por tanto, iniciar un tratamiento biológico no debería ser visto como un fracaso, sino como el hecho de elegir un tratamiento más eficaz y seguro para proteger el intestino, mejorar la calidad de vida y avanzar hacia un control más estable y duradero de la EII.

¿Cuáles son en la actualidad los efectos adversos más relevantes asociados a los biológicos?

Respuesta.- Los biológicos son tratamientos muy eficaces y, en general, tienen un perfil de seguridad bueno, pero como cualquier medicación pueden producir efectos adversos. Los más relevantes hoy en día suelen ser, desde pequeñas reacciones en la zona de la inyección o durante la infusión, como enrojecimiento o picor, que normalmente son leves y transitorios, hasta infecciones, sobre todo respiratorias o urinarias leves, ya que algunos biológicos pueden disminuir un poco las defensas; por eso insistimos tanto en las vacunas y en consultar ante fiebre o síntomas persistentes.

En casos poco frecuentes, pueden aparecer infecciones más serias, y por eso realizamos controles y cribados antes y durante el tratamiento.

Por último, recordemos que se asocia a muchos más efectos adversos el tener activa la EII por miedo a un tratamiento efectivo.

En este sentido, ¿hasta qué punto la EII, o los tratamientos biológicos, influyen en la aparición de las enfermedades de la piel, como psoriasis, eccemas, manchas, granos, o incluso hérpes zóster…?

Respuesta.- La piel y el intestino están muy relacionados, y por eso en las personas con EII pueden aparecer problemas cutáneos por dos motivos: por la propia enfermedad o por los tratamientos.

Por otra parte, algunos biológicos pueden favorecer cambios en la piel, como psoriasis paradójica, irritaciones o pequeños brotes de acné. Además, al modular el sistema inmunitario como parte del tratamiento, puede aumentar ligeramente el riesgo de herpes zóster, motivo por el que recomendamos vacunarse cuando corresponde. Lo importante es que la mayoría de estos problemas se pueden prevenir o tratar de forma sencilla, y por eso pedimos que nos avisen ante cualquier cambio en la piel.

“Las alteraciones que dan lugar a la EII, en algunos pacientes, lastiman también la piel y no es de sorprender que los pacientes tengan a la vez EII y psoriasis, por un mecanismo alterado que coexiste para generar las dos enfermedades”

¿Qué señales de alarma en la piel deben llevar a un paciente a consultar de inmediato?

Respuesta.- Aunque muchos cambios en la piel son leves, hay algunas señales que sí deben llevar a consultar cuanto antes. Especialmente si aparecen manchas muy rojas y dolorosas, ampollas, úlceras, o una erupción que se extiende rápido. También si surge una psoriasis muy intensa, fiebre acompañando a lesiones cutáneas, o si un herpes (por ejemplo, un zóster) provoca dolor fuerte o afecta zonas cercanas a los ojos. En general, cualquier lesión que duela, pique mucho, se infecte, o no mejore en pocos días merece una revisión.

Un brote de EII puede desencadenar un brote cutáneo y viceversa?

Respuesta.- Exactamente. Como he comentado previamente, la piel y el intestino comparten mecanismos de inflamación que pueden ser comunes. Por tanto, un brote de EII puede ir acompañado de lesiones cutáneas como manchas rojas, eritema nodoso, aftas o eccemas. Y al revés: en algunas personas, un empeoramiento importante de la piel, como una psoriasis intensa, puede indicar que la inflamación general del cuerpo está más activa y hacernos sospechar un brote intestinal.

¿Funciona bien la coordinación entre digestivo y dermatología en el manejo de estos casos?

Respuesta.- Por eso, en las unidades acreditadas de EII solemos contar con dermatólogos con experiencia específica, que trabajan mano a mano con nosotros. Esta colaboración es fundamental para identificar rápido cualquier problema cutáneo, tratarlo adecuadamente y asegurar que la piel y el intestino se controlen de forma coordinada.

Para terminar… ¿qué mensaje trasladaría a los pacientes que observan que su EII está controlada gracias a un tratamiento biológico, pero que, sin embargo, en su cuerpo aparecen diversos síntomas de enfermedades de la piel?

Respuesta.- Lo primero que les diría es que no están solos y que estos síntomas son relativamente frecuentes.

“Que aparezcan problemas en la piel no significa que el tratamiento biológico haya dejado de funcionar ni que la EII se esté descontrolando”

La mayoría de estas alteraciones cutáneas tienen solución y muchas veces se pueden manejar sin retirar el tratamiento que les mantiene bien del intestino o haciendo un cambio de tratamiento a un fármaco más específico para la piel.

Lo más importante es avisarnos pronto, para poder valorar las lesiones, tratarlas a tiempo y, si hace falta, coordinarnos con dermatología. Nuestro objetivo es que el tratamiento siga funcionando y que la persona se sienta bien en su conjunto, no solo a nivel intestinal.

 

 

José Angel Jarne
José Angel Jarne
Miembro de ANISALUD (La Asociación Nacional de Informadores de la Salud), José Ángel Jarne ha sido el responsable de varios gabinetes de prensa del sector de periodismo sanitario (de una asociación de pacientes y director de comunicación de una fundación de investigación de células madre). Durante los últimos años se ha dedicado a la gestión de gabinetes de prensa y la organización de eventos en el ámbito privado. Es el director del portal.

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