Es una enfermedad muy prevalente, pero infradiagnosticada, que afecta de forma directa a la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo
Hasta el 40% de los niños pequeños y más de un tercio de las mujeres embarazadas presentan anemia a nivel mundial, siendo la falta de hierro su causa más frecuente
También afecta a los varones, con una frecuencia que oscila entre el 5-6% en gente joven, y el 50% en mayores de 80 años
La anemia no debe normalizarse: el cansancio persistente, la debilidad o la falta de concentración pueden ser señales de alerta
Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado permiten prevenir complicaciones, mejorar la calidad de vida y, en muchos casos, salvarla
La anemia es un problema de salud pública global, especialmente frecuente en niños pequeños, mujeres en edad fértil, embarazadas y personas mayores. Se estima que hasta el 40% de los niños de entre 6 meses y 4 años, el 37% de las mujeres embarazadas, y el 30% de las mujeres de 15 a 49 años presentan anemia a escala mundial, siendo la deficiencia de hierro (anemia ferropénica) su causa más común. No obstante, esta enfermedad también afecta a los varones, con una frecuencia que oscila entre el 5-6% en gente joven, y el 50% en mayores de 80 años.
“La anemia no es solo una cifra baja en una analítica; es la manifestación de que algo no está funcionando correctamente en el organismo y siempre debe investigarse su causa”, explica Marta Morado, hematóloga experta en Eritropatología y directora médica de la SEHH.
El papel clave del hematólogo en el diagnóstico de la anemia
Desde la SEHH se subraya que el hematólogo es el especialista de referencia para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la anemia. “Más allá de corregir el descenso de la hemoglobina, el abordaje especializado permite identificar el origen del problema, que en nuestro entorno se debe con frecuencia a sangrados crónicos, problemas de absorción o aumentos de las necesidades de hierro, como ocurre durante el embarazo o el crecimiento”, señala la experta.
“La anemia ferropénica es un proceso progresivo. Primero se agotan los depósitos de hierro y, si no se corrige la causa, acaba apareciendo la anemia. Detectarla a tiempo evita complicaciones y mejora claramente la calidad de vida del paciente”, comenta la doctora Morado.
Aunque la anemia ferropénica es la más frecuente en el mundo, hay muchas otras casusas de anemia, no relacionadas con el déficit de hierro, y que se pueden deber a estados inflamatorios, enfermedades autoinmunes, enfermedades neoplásicas, insuficiencias medulares o alteraciones congénitas en la formación de los eritrocitos.
Impacto en la calidad de vida y necesidad de concienciación
El cansancio persistente, la debilidad, la palidez o la dificultad para concentrarse son algunos de los síntomas más habituales, aunque no siempre se reconocen como señales de alerta. La anemia es, además, una de las principales causas de absentismo laboral y de limitación funcional, especialmente en mujeres.
Por ello, la SEHH insiste en “la necesidad de no normalizar el cansancio, acudir al médico ante síntomas persistentes y realizar un diagnóstico adecuado, que incluya la valoración de los depósitos de hierro y un estudio de la causa subyacente”.
Anemia: prevenible, tratable y superable
Una dieta equilibrada, el seguimiento médico en personas con factores de riesgo y el tratamiento adecuado, ya sea con hierro oral o intravenoso, según el paciente, permiten revertir la enfermedad y prevenir recaídas.
“Concienciar es transformar la información en acción. Un diagnóstico precoz y un tratamiento correcto mejoran la calidad de vida y, en muchos casos, salvan vidas”, concluye Marta Morado.








