Del reconocimiento legal a la aplicación legal
A pesar de la existencia de esta normativa, no existe actualmente un protocolo de desconexión generalizado y obligatorio implantado en los hospitales. “En los hospitales no existen protocolos y es habitual que se recurra a médicos que están en periodo de descanso para cubrir huecos asistenciales, ya sea por ausencias inesperadas o, simplemente, por falta de personal. Esta práctica se disfraza bajo el concepto de “necesidad del servicio”: si una noche falta un cirujano, no se deja de operar, sino que se llama al compañero que estaba descansando. En este caso, la desconexión digital es cero”, explica Víctor Pedrera, secretario general de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM).
“Cuando no se respetan ni la desconexión, ni los descansos, ni los límites razonables de carga laboral, la presión sobre la salud y la vida personal de los profesionales se dispara. Estos regímenes laborales tan poco cuidados están directamente relacionados con las elevadas tasas de estrés, agotamiento y problemas de salud que sufre hoy el colectivo médico”, concluye el secretario de CESM.
Los médicos andaluces piden un protocolo
Los médicos andaluces han puesto el tema sobre la mesa estos últimos días. En un comunicado de finales de enero, el Sindicato Médico Andaluz (SMA) recuerda que solicitarán este protocolo en todos los centros del Servicio Andaluz del Salud (SAS) y que les parece conveniente que el tema se elabore y negocie en la mesa técnica de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) del SAS.
En julio, el SMA ya solicitó instrucciones para elaborar este protocolo, pero la petición fue rechazada por los Servicios Centrales de PRL del SAS, que atribuyeron la competencia a la Junta de Andalucía. No obstante, un requerimiento de la Inspección de Trabajo en los Distritos Sanitarios Córdoba y Guadalquivir —tras denuncia del Sindicato Médico de Córdoba— ha obligado a estos centros a elaborar un protocolo de desconexión digital con participación de los delegados de prevención, lo que abre un nuevo escenario.
El SMA defiende que el derecho a la desconexión digital es una cuestión de salud laboral y debe garantizarse especialmente fuera de la jornada ordinaria, estableciendo que “no existe obligación de atender llamadas, mensajes, correos u otras comunicaciones laborales” y que “la falta de respuesta no puede generar perjuicios ni consecuencias disciplinarias, evaluadoras u organizativas”.
El SMA considera prácticas expresamente prohibidas contactar con médicos que no estén de guardia o en disponibilidad declarada; llamar o enviar mensajes durante el descanso para buscar sustitutos; apelar a la vocación o responsabilidad profesional fuera de un marco normativo y organizativo; y usar listados informales, cadenas de mensajería o contactos personales para cubrir incidencias asistenciales.
La salud mental de los médicos
En términos de salud mental, los sanitarios se encuentran en peores condiciones que el resto de la población. El estrés, el desgaste profesional, la depresión, la ansiedad, los trastornos por el consumo de sustancias y la conducta suicida son los principales problemas de salud mental que enfrentan los sanitarios, según el Estudio de Mortalidad en la Profesión Médica del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM).
El Estudio de Mortalidad de la Profesión Médica del CGCOM revela que el porcentaje de suicidios es mayor entre los médicos que en la población general, con un promedio de 1,3 por ciento frente al 0,8 por ciento. Además, las médicas tienen un porcentaje de suicidios un 7,5 por ciento más alto que las mujeres de la población general.
La oscuridad digital
La oscuridad digital se refiere a la reducción intencional de la exposición a dispositivos y estímulos tecnológicos con el objetivo de favorecer la recuperación cognitiva y emocional. No implica rechazar la tecnología, sino establecer períodos libres de pantallas, notificaciones y sobrecarga que permitan al cerebro disminuir su estado de hiperalerta. Desde una perspectiva de salud, la oscuridad digital contribuye a regular el estrés, mejorar el descanso y prevenir el technostress y el burnout, especialmente en contextos profesionales con alta demanda cognitiva y emocional como el ámbito sanitario.
Carlos Cenalmor, psiquiatra clínico y psicoterapeuta, especializado en salud mental laboral y burnout, destaca que el derecho a la desconexión implica recuperar el control de cuándo uno está disponible y cuándo no. Señala que, si no hay descanso real, el cerebro no se repara y el cuerpo no se recupera, lo que perpetúa el estrés y favorece la fatiga y el burnout. “Desconectar es también una forma de cuidar. Desconectar no significa desaparecer. Significa estar presente cuando toca y ausente cuando hace falta. El descanso no es solo importante para seguir produciendo. El descanso, el ocio, el disfrute… son elementos centrales de la vida plena en sí mismos”, concluye.
© 2026 Grupo SANED
Citar: Laura Clavijo. Apagar para sanar: el poder de la desconexión digital – Noticias de El Médico Interactivo – 6 feb. 2026.