• Los especialistas recuerdan que su tratamiento debe plantearse con revisiones periódicas, metas realistas y ajustes según la evolución de cada persona.
Madrid, 19 de mayo de 2026. La obesidad es una enfermedad crónica que todavía se interpreta, con demasiada frecuencia, desde una visión simplificada. En muchos casos se asocia únicamente a los hábitos de vida o a la fuerza de voluntad, lo que puede generar culpa, retrasar la búsqueda de ayuda y dificultar un abordaje adecuado. Sin embargo, la evidencia científica muestra que se trata de una patología compleja, en la que intervienen factores metabólicos, hormonales, emocionales y del entorno.
Según datos del INE, la obesidad afecta al 15% de la población adulta española. Su impacto no se limita al peso corporal, ya que puede alterar la salud de forma progresiva y requerir seguimiento a largo plazo. Por ello, los especialistas insisten en que el tratamiento debe plantearse con la misma continuidad que otras enfermedades crónicas, con revisiones periódicas y ajustes según la evolución de cada paciente.
“Durante mucho tiempo se ha trasladado a las personas con obesidad la idea de que todo dependía de su voluntad. Sin embargo, el organismo no siempre responde de forma lineal a los cambios en la alimentación o en la actividad física. Tener en cuenta esta complejidad ayuda a individualizar el tratamiento y a definir metas realistas, tanto en la pérdida de peso como en la mejora de otros indicadores de salud”, explica Christian Alvarado, director médico de Drop, el programa digital de Sanitas especializado en el tratamiento y seguimiento de la obesidad.
Uno de los aspectos más relevantes es evitar que el peso se convierta en el único indicador de éxito. En muchos casos, los primeros avances tienen que ver con mejorar la relación con la alimentación, recuperar confianza en el propio cuerpo, ganar regularidad en las rutinas o reducir conductas que favorecen el abandono del tratamiento. Estos cambios no siempre son visibles de inmediato, pero pueden marcar la diferencia en la evolución.
Además, el estigma que rodea a la enfermedad puede empeorar la situación. Los comentarios despectivos, las experiencias negativas en consulta o la exposición constante a mensajes simplificados sobre pérdida de peso pueden aumentar la vergüenza y retrasar la búsqueda de ayuda. También pueden favorecer ciclos de restricción, abandono y frustración que dificultan mantener hábitos estables en el tiempo.
Para favorecer un abordaje más eficaz, los expertos de Sanitas recomiendan tener en cuenta algunas claves:
• Cambiar el enfoque de la culpa al cuidado: la obesidad no debe abordarse desde el reproche. Reconocerla como enfermedad ayuda a reducir el juicio y facilita que la persona se implique en el tratamiento.
• Plantear metas alcanzables: los objetivos demasiado ambiciosos suelen generar frustración cuando no se cumplen en poco tiempo. Avanzar de forma progresiva permite consolidar cambios y adaptar el plan a la respuesta real del organismo.
• Cuidar el lenguaje: la forma de hablar sobre el peso influye en la experiencia del paciente. Evitar etiquetas, comentarios culpabilizadores o comparaciones ayuda a construir una relación terapéutica más segura y respetuosa.
• Entender que puede haber recaídas: en una enfermedad crónica, los estancamientos forman parte del proceso. Lo importante es ajustar el acompañamiento y evitar que una recaída se interprete como un fracaso definitivo.
• Incluir la dimensión emocional: la ansiedad, el estrés, la baja autoestima o la historia previa de intentos fallidos pueden influir en la evolución. Por eso, el apoyo psicológico puede ser necesario dentro del tratamiento.
“Abordar la obesidad sin estigma no significa minimizar sus riesgos. Significa tratarla con rigor, escuchar al paciente y ofrecerle un acompañamiento que pueda mantenerse en el tiempo. Cuando la persona deja de sentirse juzgada, es más fácil que pueda sostener el proceso”, añade Christian Alvarado.
Bajo esta perspectiva, Sanitas cuenta con Drop, una unidad digital especializada en el tratamiento y seguimiento del sobrepeso y la obesidad. El servicio ofrece acompañamiento continuado a través de un equipo multidisciplinar y está disponible desde cualquier lugar de España, tanto para asegurados de Sanitas como para personas que no lo son. Su objetivo es facilitar un plan personalizado, con seguimiento clínico y apoyo mantenido en el tiempo.








