La planta de Kite Pharma en Ámsterdam prioriza garantizar su universalización por encima del descubrimiento científico
Durante siglos, los neerlandeses desafiaron al mar para ganar terreno donde construir ciudades, impulsar el comercio y convertirse en unareferencia mundial de la innovación. Hoy, esa capacidad para transformar lo imposible en realidad se expresa en un escenario muy distinto. En Ámsterdam, lejos de los canales que marcaron la historia de la ciudad, Kite Pharma, biofarmacéutica de Gilead, fabrica terapias CAR-T a partir de los propios linfocitos de pacientes de todos los rincones del mundo. Se trata de un proceso de alta complejidad que reprograma estas células inmunitarias para una única misión: reconocer y destruir el cáncer. Actualmente, las terapias CAR-T de la compañía cuentan con cinco indicaciones aprobadas y han llegado a más de 33.000 pacientes en todo el mundo. Sin embargo, el gran reto ya no pasa únicamente por seguir perfeccionando estas terapias, sino por garantizar que cualquier paciente que las necesite pueda acceder a ellas a tiempo.
FUENTE: Redaccion Médica


