• La 44ª Reunión Anual de la Sociedad Española de Epidemiología y el 21º Congresso da Associação Portuguesa de Epidemiologia ha reunido en Pamplona a más de 700 profesionales que analizaron los principales retos de la epidemiología y la salud pública
• La vigilancia frente a las alertas sanitarias, las desigualdades en salud, la vivienda y los alojamientos colaborativos, la soledad no deseada y la emergencia climática han centrado parte de los debates de este encuentro científico
• La próxima Reunión Anual de la Sociedad Española de Epidemiología tendrá lugar en junio de 2027 en Cartagena, Murcia
Pamplona, 29 de junio de 2026.- La puesta en marcha efectiva de la Agencia Estatal de Salud Pública es uno de los principales retos que debe afrontar España para reforzar la preparación y la respuesta ante las próximas emergencias sanitarias. Este ha sido uno de los principales mensajes lanzados en la 44ª Reunión Anual de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y el 21º Congresso da Associação Portuguesa de Epidemiologia (APE), celebrados la semana pasada en Pamplona.
Aunque la creación de la Agencia ya ha sido aprobada, la SEE considera necesario avanzar ahora en su desarrollo para que disponga de medios y capacidad operativa. “La Agencia Estatal de Salud Pública ya está aprobada sobre el papel, pero necesitamos que se ponga en marcha, que tenga un reglamento, una sede, una estructura, una dotación económica y personal formado”, ha señalado Maria João Forjaz, presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología.
La necesidad de reforzar las estructuras de salud pública estuvo presente en muchos de los debates del encuentro científico. La equidad, la preparación, la coordinación entre administraciones, la comunicación basada en la evidencia y la protección de las poblaciones más vulnerables fueron algunos de los ejes comunes de la reunión.
Prepararse antes de que llegue la siguiente emergencia
El congreso ha coincidido con la primera gran ola de calor del verano, lo que ha permitido poner el foco en una amenaza crónica, vinculada al cambio climático, pero con consecuencias sanitarias agudas. La SEE ha insistido en que la respuesta requiere coordinación entre las diferentes administraciones y sectores, así como medidas globales, urbanísticas y arquitectónicas que permitan reducir la exposición y proteger especialmente a las poblaciones más vulnerables. “Los excesos de mortalidad durante el invierno han sido muy estudiados, pero las muertes asociadas a las olas de calor pasaban más desapercibidas o no se estudiaban tanto, y ahora se están empezando a evaluar más”, ha afirmado Iván Martínez-Baz, presidente del Comité Científico del congreso.
La preparación debe extenderse, además, al conjunto de las emergencias previsibles. “Hay que continuar haciendo hincapié en la preparación; después del verano y los fuegos, vendrá el otoño y las DANAS. Los planes de preparación y respuesta son muy importantes”, ha afirmado Forjaz. “Estamos mejor preparados que anteriormente porque con cada una de estas crisis vamos aprendiendo. Pero nos faltan recursos; sin tener una salud pública bien dotada de personal que trabaje en buenas condiciones de estabilidad, no es posible estar bien preparados”, ha señalado.
La reciente alerta por hantavirus ha sido otro de los asuntos abordados durante el congreso. De acuerdo con la mesa de expertos, este episodio ha confirmado la capacidad de la red de vigilancia epidemiológica para coordinarse y responder con rapidez, pero también ha evidenciado la necesidad de reforzar los recursos humanos, mejorar las condiciones laborales y evitar la pérdida de talento joven. A ello se ha sumado la denominada “infodemia”, caracterizada por la rápida propagación de bulos y mensajes sin respaldo científico. En este sentido, según Forjaz, una Agencia Estatal de Salud Pública plenamente operativa habría ayudado a trasladar a la ciudadanía información basada en la evidencia, rigurosa y no alarmista.
La gestión de las alertas sanitarias ha puesto en relieve su dimensión internacional. La SEE ha reivindicado la importancia de la coordinación entre países y la cooperación con los territorios más desfavorecidos desde una perspectiva de derechos humanos y salud global. “Es importante ayudar a los países más desfavorecidos por dos razones: primero, por derechos humanos; y segundo, porque lo que pasa en otros países nos afecta a nosotros. Los virus viajan con las personas”, ha recordado Forjaz.
La preparación ante los riesgos exige también identificar qué grupos se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. La equidad ha sido el hilo conductor de este congreso, en el que se han abordado los efectos del racismo, el sexismo y el clasismo sobre la salud, y la utilidad de la epidemiología para visibilizar estas desigualdades y orientar políticas dirigidas a reducirlas. “El objetivo es garantizar que el conocimiento científico, las políticas públicas y las acciones de prevención y promoción de la salud alcancen a toda la ciudadanía. La equidad debe seguir siendo una guía para nuestra investigación, nuestra práctica profesional y nuestra forma de entender la salud pública”, ha apuntado Almudena Sánchez Villegas, presidenta del Comité Organizador del encuentro.
Además, se ha presentado el Índice de Privación 2021 de la SEE, una herramienta estadística que analiza las desventajas de la población según el empleo, la educación, los ingresos y la vivienda, con el objetivo de apoyar la toma de decisiones.
En este análisis de las desigualdades, la vivienda ha sido otro de los determinantes sociales abordados durante el encuentro. Una mesa abierta a la ciudadanía ha analizado su relación con la soledad no deseada y la salud, y ha llamado a repensar el modelo residencial ante los efectos de la precariedad habitacional y la falta de redes comunitarias sobre el bienestar físico y mental. Los modelos de vivienda/ alojamiento colaborativo o cohousing se han planteado como una alternativa para reforzar las redes de apoyo, favorecer la convivencia y combatir la soledad no deseada.
Más de 800 comunicaciones para seguir avanzando en salud pública
Durante cuatro jornadas, la 44ª Reunión Anual de la SEE y el 21º Congresso da APE han reunido en la Universidad Pública de Navarra a cerca de 700 profesionales de la epidemiología y la salud pública. El programa ha incluido tres cursos precongreso, ocho sesiones plenarias y 102 mesas en las que se han presentado más de 850 comunicaciones científicas.
El encuentro ha cerrado así una edición marcada por la equidad, la preparación ante las emergencias y la necesidad de reforzar las estructuras y los recursos de la salud pública.
La próxima Reunión Anual de la Sociedad Española de Epidemiología se celebrará en Cartagena, Murcia, donde continuará el intercambio de conocimiento y experiencias para dar respuesta a los principales retos de salud pública.


