Las partículas finas de los incendios (PM2,5) son más tóxicas que las del tráfico, alcanzan las zonas más profundas del pulmón e incrementan la mortalidad, especialmente en pacientes respiratorios crónicos.
La SEMI recomienda consultar a diario el Índice de Calidad del Aire, permanecer en interiores y utilizar mascarillas FFP2 o N95 para reducir la exposición al humo.
Los pacientes respiratorios deberían elaborar con su médico un plan de actuación antes de la temporada de incendios.
30 de julio de 2026.- La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) alerta de que el humo de los incendios forestales ya constituye un problema de salud pública. La evidencia más reciente muestra que, durante los incendios de Los Ángeles de 2025, las consultas respiratorias urgentes aumentaron un 41% en las zonas más expuestas. Ante los incendios en España, la SEMI pide consolidar un plan nacional coordinado frente a incendios y humo, que dé continuidad a la primera guía específica del Ministerio de Sanidad, con el compromiso de todas las administraciones.
Por ello, la SEMI considera prioritario reforzar la capacidad asistencial durante estos episodios, especialmente de la teleconsulta, las urgencias y las unidades de cuidados intensivos (UCIs), para responder al aumento de las complicaciones respiratorias, mejorar los sistemas de alerta sobre la calidad del aire y garantizar la protección de los pacientes más vulnerables mediante estrategias preventivas y una adecuada planificación asistencial.
El humo de los incendios forestales contiene una mezcla de partículas finas (PM2,5), partículas gruesas (PM10), ozono y compuestos orgánicos volátiles. Mientras las PM10 quedan retenidas en las vías respiratorias superiores, las PM2,5 alcanzan las zonas más profundas del pulmón, atraviesan el epitelio respiratorio y pueden llegar a la circulación sanguínea.
Según la guía “Recomendaciones sanitarias en situaciones de incendios forestales 2026”, primera guía específica elaborada por el Ministerio de Sanidad de España, las partículas finas pueden ser más tóxicas que las del tráfico rodado por su potencial oxidativo y se asocian a un aumento de la mortalidad, especialmente por enfermedades respiratorias.
“En personas sanas, la exposición al humo suele provocar irritación de ojos, nariz y garganta, tos, sensación de opresión torácica y una disminución transitoria de la función pulmonar. Sin embargo, el impacto es mucho mayor en quienes padecen enfermedades respiratorias crónicas, ya que parten de unos pulmones con menor reserva funcional”, explica la Dra. Belén Alonso Ortiz, especialista en Medicina Interna y miembro del Observatorio del Cambio Climático de la SEMI.
En estos pacientes, el humo actúa como desencadenante de exacerbaciones, aumenta la obstrucción de las vías aéreas, la disnea y los episodios de broncoespasmo; asimismo, eleva el riesgo de agudizaciones graves cardiorrespiratorias y de ingreso en las UCIs.
Las señales de alarma por exposición al humo de incendios que requieren valoración médica urgente son la dificultad respiratoria que aparece en reposo o no mejora con la medicación habitual, el dolor torácico, la coloración azulada de labios o dedos, la tos con sangre o el empeoramiento importante de los síntomas en pacientes respiratorios.
Ante episodios de mala calidad del aire, la SEMI recomienda consultar a diario el Índice de Calidad del Aire (ICA) antes de salir al exterior, permanecer en espacios interiores con puertas y ventanas cerradas, utilizar mascarillas homologadas (o certificadas) FFP2 o N95 si resulta imprescindible salir, evitar realizar actividades físicas al aire libre, disponer de purificadores de aire con filtro HEPA, evitar acciones que deterioren el aire interior, como fumar o encender velas, y acudir a los refugios climáticos habilitados si el domicilio no garantiza una adecuada calidad del aire.
Además, la SEMI recuerda que los pacientes con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), fibrosis pulmonar u otras enfermedades cardiorrespiratorias deberían elaborar, junto con su equipo médico, un plan de actuación antes de la temporada de incendios, mantener siempre su tratamiento de base, disponer de la medicación de rescate y asegurar el suministro de fármacos ante una posible evacuación.
Sobre la Sociedad Española de Medicina Interna
La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) integra a más de 8.000 médicos internistas de toda España. Entre sus objetivos prioritarios, se encuentran el de potenciar la investigación en este campo, así como aunar los esfuerzos de los distintos grupos de trabajo que conforman parte de la Sociedad. En la actualidad, son un total de 21 los grupos de trabajo centrados en distintas patologías prevalentes y áreas de interés clínico dentro de la Medicina Interna, especialidad médica que se define por la visión global del paciente y desempeñar un papel central en la atención a los pacientes crónicos complejos.
FOTOGRAFÍA DE CABECERA: RTVE


