El Hospital Universitario La Luz advierte de que las altas temperaturas descompensan a los pacientes cardiovasculares y aumentan el riesgo de eventos cardíacos, especialmente en mayores y personas con enfermedades crónicas.
Madrid, 7 de julio de 2026. Las olas de calor ya no son un fenómeno puntual del verano, sino un episodio cada vez más frecuente y prolongado que supone un riesgo creciente para la salud cardiovascular. Las altas temperaturas, especialmente cuando superan los 35º C durante el día y las noches permanecen por encima de los 25º C durante varios días consecutivos, incrementan el riesgo de infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca y arritmias, especialmente en personas mayores y pacientes con enfermedades cardiovasculares previas.
El calor extremo ha dejado de ser un fenómeno exclusivamente meteorológico para convertirse en una de las principales amenazas para la salud pública. En la última década ha provocado en España más de 27.500 fallecimientos, una cifra superior a la registrada por los accidentes de tráfico en el mismo periodo. Solo durante el verano de 2025, aproximadamente uno de cada tres días estuvo bajo condiciones oficiales de ola de calor, una tendencia que refleja el creciente impacto del cambio climático sobre la salud, según datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo)-Instituto de Salud Carlos III.
“La mayoría de los pacientes cardiovasculares no fallecen por un golpe de calor, sino porque el calor actúa como el desencadenante que rompe un equilibrio ya frágil y precipita un infarto, un ictus o una descompensación de insuficiencia cardíaca”, explica el Dr. Roberto Martín Reyes, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Luz. “El corazón tiene que trabajar más para mantener la temperatura corporal y, en pacientes vulnerables, ese sobreesfuerzo puede desencadenar complicaciones muy graves”.
El especialista advierte de que el calor extremo provoca una importante sobrecarga para el sistema cardiovascular. La vasodilatación, la pérdida de líquidos y la deshidratación obligan al corazón a realizar un esfuerzo adicional para mantener la presión arterial y la temperatura corporal, una situación que puede descompensar a pacientes con patologías cardiovasculares previas.
“Las personas mayores, los pacientes con insuficiencia cardíaca, hipertensión o antecedentes de enfermedad coronaria son especialmente vulnerables durante las olas de calor. En estos periodos aumenta el riesgo de infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca y arritmias, por lo que la prevención resulta fundamental”, señala el especialista.

La calima también afecta al corazón
Al impacto de las altas temperaturas se suma, en muchas ocasiones, la presencia de calima y partículas contaminantes en suspensión. Estas micropartículas, además de agravar las enfermedades respiratorias, también pueden afectar al sistema cardiovascular.
“Las partículas de pequeño tamaño pueden atravesar los pulmones y llegar al torrente sanguíneo, favoreciendo procesos inflamatorios que empeoran patologías cardiovasculares ya existentes y aumentan el riesgo de complicaciones”, explica el Dr. Martín Reyes.
Hidratación y evitar las horas centrales del día, claves para prevenir complicaciones
Los especialistas recuerdan que una correcta hidratación constituye la principal medida preventiva. Se recomienda ingerir al menos litro y medio de agua al día, incluso aunque no exista sensación de sed.
“Con la edad disminuye la percepción de sed y eso favorece que muchas personas mayores lleguen a estados de deshidratación sin ser conscientes. Es importante beber agua de forma regular durante toda la jornada y no esperar a tener sed”, subraya el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Luz.
Asimismo, se aconseja evitar la actividad física al aire libre entre las 12:00 y las 20:00 horas, permanecer en espacios climatizados o bien ventilados y mantener una temperatura ambiental cercana a los 24-26º C.
Especial precaución con determinados tratamientos
Las personas que reciben tratamiento con diuréticos o medicamentos para controlar la hipertensión deben extremar las precauciones durante las olas de calor. La combinación de vasodilatación y pérdida de líquidos puede provocar descensos importantes de la presión arterial.
“En algunos pacientes puede ser necesario ajustar temporalmente la medicación, pero nunca debe hacerse por iniciativa propia. Cualquier modificación del tratamiento debe realizarse siempre bajo supervisión médica”, insiste el Dr. Martín Reyes.
El deporte, mejor a primera o última hora del día
El riesgo no afecta únicamente a personas mayores o pacientes crónicos. El ejercicio físico intenso durante las horas de mayor calor también puede desencadenar problemas cardiovasculares incluso en personas jóvenes y sanas.
“Hacer deporte en las horas centrales del día durante una ola de calor supone un riesgo innecesario. Lo recomendable es trasladar la actividad física a primera hora de la mañana o al anochecer, cuando las temperaturas son mucho más seguras”, explica.
El cardiólogo recuerda que el cambio climático está modificando el perfil de riesgo cardiovascular de la población. “El estrés térmico está llamado a convertirse en uno de los grandes factores de riesgo cardiovascular de los próximos años. Ya no hablamos de episodios aislados, sino de periodos prolongados de calor intenso que ocupan buena parte del verano y frente a los que debemos aprender a protegernos”.
Y concluye con un mensaje de concienciación: “Debemos dejar de considerar las olas de calor como un problema exclusivamente ambiental. Son un problema sanitario y cardiovascular de primer orden. Igual que protegemos a la población frente al frío o la contaminación, debemos aprender a protegernos del calor extremo, especialmente quienes padecen enfermedades cardiovasculares. La prevención puede evitar muchas complicaciones y salvar vidas”.
Sobre el Hospital Universitario La Luz
El Hospital Universitario La Luz, del grupo Quirónsalud, es un centro hospitalario de referencia en Madrid, reconocido por su excelencia asistencial, su apuesta por la innovación tecnológica y su compromiso con la calidad y la seguridad del paciente. Con una amplia cartera de especialidades médico-quirúrgicas, el hospital ofrece una atención integral y personalizada, basada en el trabajo coordinado de equipos multidisciplinares y en la aplicación de los últimos avances diagnósticos y terapéuticos.
Como hospital universitario, mantiene un firme compromiso con la docencia y la investigación, participando activamente en la formación de profesionales sanitarios y en el desarrollo de proyectos científicos orientados a mejorar los resultados en salud y la experiencia del paciente.
Su modelo asistencial combina tecnología de vanguardia, humanización y rigor clínico, con el objetivo de ofrecer una atención sanitaria de máxima calidad adaptada a las necesidades de cada persona.
Sobre Quirónsalud
Quirónsalud es el grupo de salud líder en España y, junto con su matriz Fresenius-Helios, también en Europa. Además de su actividad en España, Quirónsalud está también presente en Latinoamérica. Conjuntamente, cuenta con más de 50.000 profesionales en más de 180 centros sanitarios, entre los que se encuentran 57 hospitales con más de 8.000 camas hospitalarias. Dispone de la tecnología más avanzada y de un gran equipo de profesionales altamente especializado y de prestigio internacional. Entre sus centros, se encuentran el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Centro Médico Teknon, Hospital Ruber Internacional, Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, Hospital Universitario La Luz, Hospital Quirónsalud Barcelona, Hospital Universitari Dexeus, Policlínica Gipuzkoa, Hospital Universitari General de Catalunya, Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, etc.
El Grupo trabaja en la promoción de la docencia (once de sus hospitales son universitarios) y la investigación médico-científica (cuenta con el Instituto de Investigación Sanitaria de la FJD, acreditado por el Ministerio de Ciencia e Innovación).
Asimismo, su servicio asistencial está organizado en unidades y redes transversales que permiten optimizar la experiencia acumulada en los distintos centros y la traslación clínica de sus investigaciones. Actualmente, Quirónsalud está desarrollando multitud de proyectos de investigación en toda España y muchos de sus centros realizan en este ámbito una labor puntera, siendo pioneros en diferentes especialidades como oncología, cardiología, endocrinología, ginecología y neurología, entre otras.


