La SEN reclama reforzar las plantillas de Neurología ante la presión asistencial que sufre la especialidad, coincidiendo con el Día Mundial del Cerebro, que se celebra mañana bajo el lema “Salud cerebral: acceso para todos”.
Más del 40% de la población mundial vive actualmente con una enfermedad neurológica, que son ya la principal causa de discapacidad y la segunda causa de muerte en el mundo.
21 de julio de 2026.- Los pacientes españoles esperan una media de 109 días para acceder a una consulta de Neurología, lo que convierte a esta especialidad en la segunda con mayores tiempos de espera del sistema sanitario español, solo por detrás de Dermatología (127 días). Para la Sociedad Española de Neurología (SEN), esta demora refleja una presión asistencial creciente sobre una especialidad con un número de especialistas insuficiente: el último estudio disponible sobre la ratio de neurólogos en España, realizado hace ya algunos años por la SEN, situaba el déficit en torno a los 800 especialistas respecto a la recomendación de la Federación Europea de Sociedades de Neurología (EFNS) —5 especialistas por cada 100.000 habitantes—.
“El progresivo envejecimiento de la población y el aumento de la prevalencia de enfermedades neurológicas están incrementando la demanda asistencial, lo que hace imprescindible reforzar la capacidad del sistema sanitario para dar respuesta en condiciones de equidad y calidad. Las enfermedades neurológicas son, en muchos casos, tiempo-dependientes: cada retraso diagnóstico supone una oportunidad perdida para reducir discapacidad, preservar la autonomía de los pacientes y mejorar su calidad de vida”, explica el Dr. Jesús Porta-Etessam, Presidente de la Sociedad Española de Neurología.
La Sociedad Española de Neurología (SEN) hace este llamamiento coincidiendo con el Día Mundial del Cerebro, que se celebra mañana 22 de julio bajo el lema “Salud cerebral: acceso para todos”, con el que la Federación Mundial de Neurología (WFN) busca promover la equidad en el acceso a la atención neurológica, reducir las desigualdades y tratar de situar a la salud cerebral como una prioridad en las políticas sanitarias internacionales.
Según datos de la WFN, más de 3.400 millones de personas —más del 40% de la población mundial— viven actualmente con alguna enfermedad neurológica, lo que convierte a estas patologías en la principal causa de discapacidad en el mundo y en su segunda causa de muerte, con unos 11 millones de fallecimientos al año. El 81% de estas muertes se producen en países de ingresos bajos y medios, donde el acceso a la atención especializada es especialmente limitado: en algunas regiones de África y Asia hay menos de un neurólogo por cada millón de habitantes, y hasta el 80% de las personas con epilepsia en estos países no recibe tratamiento a pesar de existir fármacos de bajo coste.
Y esta desigualdad no se limita a los recursos humanos o terapéuticos, sino también al acceso diagnóstico. En zonas rurales de países de ingresos bajos y medios, la distancia media hasta una herramienta de diagnóstico puede superar los 200 kilómetros, lo que convierte patologías tratables en discapacidades permanentes. Además, los pacientes pueden experimentar retrasos medios de hasta 5,4 años entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico especializado.
“Aunque en España el acceso a la atención neurológica sea significativamente superior al de muchas otras regiones del mundo, esto no implica que no se deba poner esfuerzo tratar de reforzar la capacidad del sistema sanitario para dar respuesta en condiciones de equidad y calidad. Porque cuando hablamos de enfermedades neurológicas, además de que constituyen la principal causa de discapacidad y la segunda causa de muerte, tenemos que tener en cuenta que su impacto seguirá aumentando en las próximas décadas debido al envejecimiento de la población, al incremento de la supervivencia de los pacientes y, por lo tanto, al previsible aumento de los casos de ictus, demencias, Parkinson, epilepsia, migraña o esclerosis múltiple, entre otras”,explica el Dr. Jesús Porta-Etessam. “La campaña de este año de la WFN quiere subrayar que el acceso temprano al diagnóstico y al tratamiento puede ser determinante para cambiar el curso de las enfermedades neurológicas y que la salud cerebral debe ser un derecho de todas las personas, independientemente de su lugar de origen o de su situación socioeconómica”.
La prevención, una herramienta clave
En el Día Mundial de Cerebro también se quiere poner el foco en el importante papel de la prevención. Hasta el 90% de los ictus están relacionados con factores de riesgo modificables, como la hipertensión arterial, por lo que intervenciones tan básicas como el control de la tensión pueden evitar millones de casos de discapacidad y mortalidad. Asimismo, se estima que alrededor del 40% de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse actuando sobre 14 factores de riesgo modificables a lo largo de la vida.
Por todo ello, la SEN hace un llamamiento a las administraciones sanitarias para situar la salud cerebral entre las prioridades de las políticas públicas: reforzando las plantillas de Neurología, reduciendo las demoras diagnósticas y asistenciales, garantizando la equidad territorial en el acceso a pruebas diagnósticas y tratamientos innovadores, e impulsando estrategias nacionales de prevención en salud cerebral.
“Mejorar la salud cerebral no depende únicamente de los tratamientos disponibles, sino de la capacidad de los sistemas sanitarios para garantizar equidad en el acceso y asegurar una atención coordinada entre niveles asistenciales. Y también, muy importante, reforzar la prevención, impulsando la promoción de hábitos de vida saludables”, concluye el Dr. Jesús Porta-Etessam. “La salud cerebral constituye uno de los grandes desafíos sanitarios del siglo XXI. Invertir en prevención, investigación y atención neurológica no solo mejora la calidad de vida de millones de personas, sino que también contribuye a la sostenibilidad del sistema sanitario y al bienestar de la sociedad en su conjunto. Solo mediante el fortalecimiento de los sistemas sanitarios, la formación de profesionales, la promoción de la investigación y el acceso universal a la atención neurológica será posible reducir la carga global de las enfermedades neurológicas”.
La WFN estima que actualmente el coste mundial de las enfermedades neurológicas se sitúa en 5 billones de dólares anuales e irá en aumento. Por lo tanto, si no se implementan fórmulas de mejora, las enfermedades neurológicas cada vez supondrán una mayor presión sobre los sistemas sanitarios y las economías nacionales.


