El humo contiene partículas y gases tóxicos que afectan al aparato respiratorio y torrente sanguíneo, con efectos especialmente graves para niños, mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades respiratorias o cardiovasculares
SEMES recuerda las principales medidas de autoprotección y primeros auxilios en caso de incendios tanto en la vivienda como al aire libre, instando a seguir siempre las instrucciones de Protección Civil.
28 de julio de 2026 – España atraviesa una de las crisis de incendios forestales más graves de los últimos años. Desde el inicio de 2026 han ardido alrededor de 153.000 hectáreas y se han registrado 32 grandes incendios forestales, con una superficie afectada seis veces superior a la del mismo periodo de 20251. En las últimas semanas, la situación se ha agravado con incendios de gran magnitud, como el de Burgohondo (Ávila), que, según los últimos datos facilitados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ya se considera el mayor incendio forestal registrado en la historia de España1. Ante este escenario, desde la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) insisten en la importancia de que la población conozca las principales medidas de autoprotección para reducir riesgos para la salud y facilitar la labor de los servicios de Protección Civil y Urgencias y Emergencias.
Aparte de las quemaduras por el contacto directo con el fuego, el principal riesgo para la población de los incendios está la exposición al humo, ya que contiene partículas y gases tóxicos que afectan al aparato respiratorio y entran al torrente sanguíneo, favoreciendo procesos de inflamación y estrés oxidativo2. Sus efectos (irritación de ojos, nariz y garganta, tos, mareos, taquicardia, asma, etc.) pueden ser especialmente graves en personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, así como en la población infantil, las personas mayores y las embarazadas2.
Desde SEMES recuerdan una serie de recomendaciones para actuar con seguridad y reducir los riesgos para la salud en caso de incendio, tanto si se producen en la propia vivienda como al aire libre. Conocer unas nociones básicas de autoprotección y primeros auxilios permite actuar con mayor seguridad hasta la llegada de los servicios de emergencia.
Cómo actuar si el incendio se produce en una vivienda
Muchos incendios se producen en la vivienda, habitualmente en la cocina, apunta el Dr. Rafael Castro, miembro del Grupo de Incidentes de Múltiples Víctimas y Desastres de SEMES y profesor titular de la Universidad de Oviedo. “Lo primero que hay que hacer es valorar si el fuego es controlable o no. Por eso es recomendable siempre tener extintores en las viviendas y saber cómo usarlos, para actuar inmediatamente si es un pequeño fuego”.
En caso de que no sea posible controlarlo, hay que valorar si se puede realizar la evacuación de la casa con seguridad. Si el fuego o el humo impiden una salida segura, la recomendación es permanecer en una estancia protegida, cerrar la puerta y sellar las rendijas por donde pueda entrar el humo con paños o toallas húmedas3. En estos casos, hay que avisar inmediatamente al 112, situarse en una ventana o balcón para facilitar la localización por parte de los servicios de emergencia y evitar utilizar el ascensor en cualquier circunstancia3.
Si es necesario desplazarse, hay que hacerlo agachado o gateando, ya que el aire más respirable suele encontrarse cerca del suelo3. Asimismo, si la ropa prende fuego, la pauta es detenerse, tirarse al suelo y rodar hasta apagar las llamas2.
“Si el incendio ha superado nuestra capacidad de respuesta, no debemos intentar apagarlo ni asumir riesgos innecesarios, como entrar a rescatar una persona. Es el momento de ponerse a salvo y facilitar la actuación de los servicios de Protección Civil”, recuerda el Dr. Rafael Castro.
Qué hacer si el incendio se produce en el exterior
Si el incendio se produce en el exterior, según donde estemos y la gravedad de la situación, las autoridades pueden recomendar el confinamiento en la propia vivienda o bien la evacuación. El principio fundamental es alejarse del humo y del avance del fuego, siguiendo siempre las indicaciones de los Protección Civil2.
En el caso de confinamiento, se recomienda mantener puertas y ventanas cerradas, evitar actividades que deterioren la calidad del aire interior —como fumar o utilizar aspiradoras— y limpiar las cenizas con paños húmedos, evitando barrer para impedir la resuspensión de partículas2.
En el caso de evacuación, las personas deben buscar un lugar seguro, evitando permanecer en zonas donde el humo sea denso. Al respecto, el Dr. Castro señala que “es muy importante las autoridades establezcan los mecanismos de evacuación en las zonas de riesgo de incendios antes de que ocurran, como ya se hace con las zonas de riesgo volcánico”.
Una vez la población afectada esté en un lugar seguro, si alguien presenta dificultad para respirar, mareo, dolor en el pecho, confusión o cualquier otro síntoma compatible con una intoxicación por humo, es necesario solicitar atención sanitaria de inmediato2.
Al aire libre, aunque se esté alejado del foco del incendio, es recomendable limitar la actividad física y utilizar mascarillas FFP2 para para disminuir la inhalación de partículas en suspensión2. Hay que tener en cuenta que el uso de pañuelos o las mascarillas quirúrgicas no sirven para filtrar de forma adecuada las partículas del humo.
Primeros auxilios en caso de incendios
También es importante conocer los primeros auxilios en caso de incendios. Por ejemplo, para tratar las quemaduras leves, el primer paso consiste en enfriar la zona afectada con agua corriente fría durante varios minutos. “No deben aplicarse pasta de dientes, aceites, pomadas caseras ni otros productos sobre la lesión. Asimismo, si la ropa ha quedado adherida a la piel, no debe retirarse, ya que podríamos quitar también fragmentos de la piel y agravar la lesión”, apunta el portavoz de SEMES. En el caso de quemaduras graves, lo más adecuado es no aplicar agua, sino cubrir a la persona con un paño o manta limpia y seca para reducir la pérdida de calor y prevenir el shock.
Si una persona ha inhalado humo, señala Castro, “lo prioritario es trasladarla a un lugar con aire limpio y avisar inmediatamente a los servicios sanitarios”. La valoración médica es fundamental, ya que, por una parte, puede tener las vías respiratorias irritadas y, por otra, puede sufrir una intoxicación por monóxido de carbono, para lo que se necesita una intervención profesional con oxígeno a alto flujo.
Después del incendio: no bajar la guardia
La exposición al humo puede prolongarse más allá del incendio y seguir afectando a la calidad del aire, especialmente en las zonas próximas al foco. Por ello, antes de regresar a una zona evacuada o retomar la actividad habitual, hay que seguir siempre las indicaciones de las autoridades competentes.
A medio y largo plazo la exposición al humo puede favorecer la aparición o el agravamiento de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Además, situaciones como la evacuación, la incertidumbre sobre el estado de la vivienda o la pérdida de bienes pueden generar ansiedad, estrés o incluso trastorno por estrés postraumático, por lo que también es importante prestar atención a la salud mental de las personas afectadas2,4.
Desde SEMES insisten en la importancia de aprender sobre primeros auxilios, valorar riesgos y seguir siempre las indicaciones de los servicios de Protección Civil y Emergencia y consultar únicamente información procedente de canales oficiales. La colaboración de la ciudadanía y una actuación responsable son fundamentales para proteger la seguridad de las personas y favorecer una respuesta eficaz ante cualquier emergencia.


