Vinculación con la cefalea, la diabetes y enfermedades cardiovasculares
El trabajo ha analizado la vinculación entre diversos tipos de traumas y quince patologías, todas de alta prevalencia. El listado incluye enfermedades autoinmunes y cardiovasculares, diabetes, esclerosis múltiple, síndrome del intestino irritable o VIH, entre otros. Y se ha podido encontrar una alta correlación entre haber sufrido cualquier tipo de trauma infantil y todas ellas. Los resultados indican que las personas que han sufrido algún abuso traumático durante su infancia y adolescencia tienen 1,57 veces más riesgo de desarrollar cualquiera de las enfermedades somáticas analizadas. Las asociaciones más fuertes se producen en los casos de abusos de cualquier clase, de abuso físico o sexual y de acoso escolar.
Por patologías, hay una fuerte correlación, precisamente, entre el acoso escolar y la cefalea. Así, las personas que lo han sufrido tienen el doble de posibilidades de sufrir cefaleas en la edad adulta. “También hay una asociación clara entre el abuso sexual y la obesidad, con 1,45 veces más riesgo, y entre la obesidad y la separación o muerte de los progenitores, con 1,58 veces más riesgo”, comenta la Dra. Alicia Valiente, primera autora del estudio e investigadora del Hospital del Mar Research Institute. En general, cualquier abuso muestra una correlación alta con patologías como la cefalea, la diabetes y la enfermedad cardiovascular. A la vez, el estudio revela que las mujeres que han sufrido cualquier clase de trauma, pero especialmente los vinculados al abuso sexual y físico, presentan un riesgo más elevado que los hombres de desarrollar enfermedades físicas.
Todo ello tiene un impacto en la mortalidad y morbilidad de las personas que han vivido algún tipo de trauma durante los primeros años de su vida. Esto lleva al Dr. Amann a pedir que se tenga en cuenta “la necesidad de situar la prevención del trauma infantil como una de las prioridades políticas y sociales por su impacto social y en la salud”. Y añade que “hay que detectar el trauma infantil de forma precoz para tratarlo con intervenciones focalizadas en el trauma. Todo ello, acompañado de un trabajo social y político en el campo de la prevención y agilitando la derivación de los pacientes para trabajar el origen de su patología mental con terapias focalizadas en estas situaciones”. En este punto, destaca la necesidad de fortalecer la relación entre los diferentes profesionales de la salud para detectar los casos y derivarlos a los especialistas en salud mental.
El trabajo no analiza los factores que vinculan trauma infantil y patología física en edad adulta, pero apunta que los abusos pueden tener un impacto negativo en el desarrollo psicosocial, afectando tanto el modo de vida como los hábitos, la cual cosa puede llevar a comportamientos que afecten a la salud. Al mismo tiempo, los trastornos mentales pueden afectar a la salud a largo plazo. En todo caso, los investigadores no han establecido una relación causal entre trastorno y patología somática, sino su asociación.
En el estudio han colaborado investigadores de la Universidad de Rio Grande do Sul y del Hospital Clínicas de Porto Alegre, en Brasil, de la Universitat Pompeu Fabra, de la Universidad de Munich, en Alemania, y de la Universidad de Pavía, en Italia.