El avance se ha difundido en una nota de prensa en la que no se ofrecen datos concretos de mejora de supervivencia. De confirmarse, se trataría de un hito histórico
Las farmacéuticas Moderna y MSD (Merck en EE UU) han anunciado que el ensayo de su vacuna personalizada contra el melanoma, que aún sigue en marcha, ha alcanzado el éxito en varios de sus hitos. Aunque en la nota de prensa que han difundido para publicitar el resultado de su ensayo de fase 3 (el previo a la aprobación de un fármaco) no hay datos sobre cuánto se ha incrementado la supervivencia o cuánto se han reducido las posibilidades de recaída, en ella se afirma que la combinación de la vacuna (intismeran autogene) con una inmunoterapia (pembrolizumab) alcanzó los objetivos de supervivencia libre de recaída y sin que el cáncer se extienda a otros órganos. Tras la publicación de la nota, las acciones de Moderna cerraron la sesión con una subida del 177%, mientras que las de MSD avanzaron un 12%.
A falta de conocer detalles, se trata de un hito histórico porque es la primera vez que una vacuna de este tipo logra un resultado positivo en un ensayo de fase 3, el más avanzado. Y también es la primera vez que lo hace un tratamiento oncológico basado en ARN mensajero, la misma tecnología que sirvió para hacer las vacunas frente a la covid.
Como referencia, en el ensayo previo (fase 2) en el que se probó este tratamiento, que se presentó el pasado junio en el congreso de la Sociedad Estadounidense de Oncología Médica (ASCO), se logró reducir un 49% el riesgo de recaída o muerte y un 59% el riesgo de metástasis. Eran 157 pacientes.
El nuevo tratamiento se probó en 1.137 personas con melanoma (el cáncer de piel más peligroso) a las que ya se les había extirpado el tumor quirúrgicamente, pero que tenían un riesgo alto de recaída. En el ensayo, se dividió a los pacientes en dos grupos. Un tercio recibió únicamente pembrolizumab, una inmunoterapia de eficacia demostrada (que comercializa MSD como Keytruda), mientras que los dos tercios restantes recibieron la combinación de pembrolizumab y la vacuna personalizada (desarrollada por MSD y Moderna, que aporta la plataforma tecnológica, y que podrá aprovechar contra otros tumores).
Esta vacuna no funciona exactamente como las que se utilizan contra los virus, que se fabrican en masa y a todo el mundo le funcionan más o menos igual y se utilizan como protección frente a la enfermedad. En este caso, se elabora de forma personalizada para el cáncer de una persona una vez que ha aparecido. Se analiza una muestra del tumor extirpado al paciente para identificar sus características únicas y con esta información se diseña una vacuna de ARN mensajero a medida. Esa vacuna enseña al sistema inmunitario del paciente a reconocer y atacar sus células cancerosas concretas en caso de que reaparezcan.
El anuncio se suma a otros resultados positivos en el uso de las vacunas de ARN mensajero contra el cáncer. En febrero de este año, Özlem Türeci y Uğur Şahin, el matrimonio de inmunólogos cofundadores de la empresa farmacéutica BioNTech, la gran competidora de Moderna en la tecnología de ARN mensajero, anunciaron resultados positivos en el tratamiento de cáncer de mama triple negativo, el más agresivo. Aunque el ensayo era mucho más pequeño que el que ha presentado Moderna, la primera fase de pruebas en pacientes muestra respuestas positivas en la mayoría de ellas. De las 14 mujeres tratadas, 11 de ellas respondieron completamente y llevan seis años sin cáncer.
La llegada de las buenas noticias ha sido fruto de un trabajo de muchos años y muchos investigadores que empezaron con las fases más básicas de la investigación. En la década de 1990, Katalin Karikó y Drew Weissman plantearon la idea de utilizar el ARN mensajero para curar enfermedades. Su trabajo en este campo mereció el Nobel de Medicina de 2023. Sahin y Türeci fundaron BioNTech en 2008 y ya en 2016 explicaban a EL PAÍScómo la tecnología producía respuestas inmunitarias en pacientes con melanoma y podían convertirse en una vacuna universal para el cáncer.
“Cada tumor es diferente y tiene rasgos característicos, por lo que no puedes utilizar una vacuna idéntica para cada paciente”, decía entonces Sahin. Sin embargo, “el enfoque de la vacuna es como un sobre en el que puedes introducir cualquier información vacunal”, añadía. “Eso significa que podemos personalizar e incluso individualizar la vacuna utilizando este concepto universal”, concluía hace una década.
Marisol Soengas, jefa del grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), comenta que a los investigadores les habría gustado ver los datos detrás de este anuncio, más allá de la nota. “Pero, dada la trayectoria y el prestigio de las compañías, con cautela, hay motivo para ser optimistas”, afirma. Soengas destaca el poderío tecnológico que hace posible este tipo de tratamientos. “Es una terapia dirigida contra más de 30 mutaciones distintas”, destaca. “Identifican mutaciones tumorales y comprueban que el ARN de esas mutaciones se expresa realmente. Además, cuentan con una plataforma que permite determinar cuáles de ellas son antigénicas. También analizan el perfil inmunogénico del tumor para seleccionar las alteraciones con más capacidad de desencadenar una respuesta inmune”.
La tecnología que hace posibles estos resultados tiene el problema del coste. “Habrá que ver cómo podría integrarse en el sistema sanitario y hasta qué punto sería factible asumir esos costes”, advierte Soengas. “Queda por comprobar también cómo sería su proceso de aprobación y acceso en España, donde la incorporación de terapias innovadoras suele presentar plazos prolongados”, concluye.
Tras este primer anuncio, MSD y Moderna presentarán los datos completos en un congreso médico internacional y empezarán a hablar con las autoridades reguladoras para pedir la aprobación del tratamiento. Además, ambas compañías tienen ya en marcha ocho ensayos más con la misma tecnología de vacunas personalizadas en otros tipos de cáncer como pulmón, vejiga y riñón.
Para Soengas, “es razonable pensar que esta aproximación podría ser eficaz en otros tipos tumorales con una elevada carga mutacional, como algunos cánceres de pulmón”. “La duda es si funcionará igual de bien en tumores más silenciosos desde el punto de vista inmunológico, como el cáncer de páncreas”, añade. En la presentación del estudio de fase II de este tratamiento, Luis Álvarez-Vallina, jefe de la Unidad de Investigación Clínica en Inmunoterapia del Cáncer CNIO-HMarBCN, advertía que “el melanoma es un tumor especialmente inmunogénico, por lo que no está claro que estos resultados sean extrapolables a otros tipos de cáncer”.
FUENTE: El País


