24 de septiembre de 2026 – Desde la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) queremos poner en valor la importancia de avanzar en la aprobación del título de Enfermera Especialista en Urgencias y Emergencias. En este sentido, consideramos que las particularidades y necesidades asistenciales propias de este ámbito hacen recomendable contar con una formación especializada y diferenciada, que permita dar respuesta a las características del trabajo enfermero en Urgencias y Emergencias, con independencia de otras áreas de especialización.
Para SEMES, crear un “cajón de sastre” de ámbitos completamente diferenciados podría dar lugar a una formación que no recogiera plenamente las competencias, conocimientos y necesidades específicas de Urgencias y Emergencias. Se trata además de una postura avalada por los socios de SEMES, la sociedad más representativa en el sector con más de 13.000 socios, 2500, profesionales de Enfermería de Urgencias y Emergencias. Esta posición está respaldada por una encuesta interna, donde el 86% apoyan la creación de una especialidad única de urgencias y emergencias por necesidad asistencial, profesional y conjunto de competencias y contenidos. No se puede ni se deben tomar decisiones de esta importancia que afectan directamente a la seguridad y la calidad de la asistencia a nuestros pacientes en Urgencias y Emergencias ignorando la opinión mayoritaria del colectivo.
Desde SEMES consideramos conveniente trasladar esta propuesta a las Consejerías de Sanidad de las 17 comunidades autónomas, en línea con el reconocimiento de esta especialidad en el ámbito de la Medicina. Por otra parte, los Parlamentos de Murcia, Galicia y Canarias ya han expresado su apoyo a esta iniciativa.
De optar por otras vías anómalas, existe el riesgo de repetir el problema que se produjo con la especialidad de Enfermería Médico-Quirúrgica, que finalmente nunca llegó a desarrollarse tras su aprobación al intentar abarcar demasiados ámbitos diferentes.
Una especialidad de Enfermería de Urgencias y Emergencias con entidad propia permitiría ordenar la formación, homogeneizar competencias en todo el territorio, reforzar la seguridad del paciente, mejorar la continuidad asistencial y aumentar la eficiencia del sistema sanitario. A nivel internacional, España se homologaría a numerosos países de nuestro entorno que ya cuentan con programas de enfermería de práctica avanzada o especialidades diferenciadas en emergencias, tales como Bélgica, Dinamarca, Holanda, Polonia, Suecia y Reino Unido.
Es evidente que Urgencias y Emergencias y Cuidados Intensivos son dos ámbitos que deben colaborar, pero sus competencias son claramente diferentes al igual que su entorno de trabajo; como ocurre con otras especialidades enfermeras, hay varios factores y necesidades específicas que hacen que lo recomendable sea una formación especializada independiente.
Por ejemplo, la enfermería de Urgencias y Emergencias se caracteriza por la asistencia en situaciones de caos e incertidumbre, incluyendo emergencias en la vía pública y en los domicilios, en la ambulancia, incidentes con múltiples víctimas, catástrofes, etc., mientras que Cuidados Intensivos trabaja en un entorno controlado, tecnificado y protocolizado, limitado exclusivamente a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) o reanimación hospitalaria. De hecho, se estima que menos de un 5% de los pacientes atendidos en Urgencias van luego a las unidades de críticos. En estos casos, las enfermeras se limitan a identificar y tratar el riesgo vital del paciente por un periodo breve, antes de llegar a la UCI.
En Urgencias y Emergencias, la actuación de la enfermera muchas veces requiere una toma de decisiones sin un diagnóstico, sin pruebas o sin historia clínica, funcionando como vía de acceso al sistema sanitario. En el área de Críticos, la atención de la enfermera se centra en el seguimiento continuo, monitorización y un soporte vital avanzado mantenido, a menudo después de que el paciente ya esté estabilizado.
Para SEMES, integrar las áreas de Urgencias y Emergencias y Cuidados Críticos en una única especialidad no refleja las particularidades propias de cada ámbito ni las competencias que requiere cada uno. Desde nuestra perspectiva, este planteamiento tampoco permitiría definir con claridad los distintos itinerarios profesionales ni responder de forma específica a las necesidades de los pacientes, ya que, aunque ambas áreas son esenciales, presentan diferencias relevantes en cuanto a la formación y la práctica asistencial.
Es importante señalar también que tras la reciente creación de la Especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, la puesta en marcha de unidades docentes multiprofesionales (sobre las actuales UUDD) donde se formen especialistas médicos y de enfermería en Urgencia y Emergencias es la fórmula más acertadas y eficiente para el sistema, reforzando por otra parte el valor del trabajo en equipo, aspecto clave en esta especialidad.
En este contexto, confiamos en que el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas puedan valorar estas consideraciones a la hora de avanzar en el reconocimiento de la especialidad de Enfermería de Urgencias y Emergencias. Para esta sociedad científica, contar con una formación especializada en este ámbito contribuiría a dar respuesta a las necesidades presentes y futuras del sistema sanitario y a seguir reforzando la seguridad y la calidad de la atención a los ciudadanos. Nuestra disposición es máxima para construir el mejor futuro para nuestros pacientes.
LA JUNTA DIRECTIVA
Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES)


