Integrantes equipo de profesionales sanitarios que atiende a los pacientes de Neumología intervencionista en el Hospital Clínico de Valladolid. (Aida Barrio) «Si son pacientes oncológicos, es muy importante ser sensibles a que puedan ser tratados. Si no consigues optimizarle para que pueda recibir radioterapia o quimioradioterapia pues, a lo mejor, el paciente si no se actúa rápido, se puede morir… Ahora, con los tratamientos oncológicos de que disponemos, muchos pacientes pueden recuperarse bastante y vivir un tiempo largo en tumores que eran anteriormente intratables. Es importante facilitarles esa posibilidad», apunta el jefe de Neumología del Clínico. Un camino que los avances en oncología dirigida a dianas de inmunoterapia y quimioterapia han abierto en supervivencia y calidad de vida para diagnósticos de cáncer de pulmón.
Aproximadamente cada semana o semana y media llega al área de Neumología Intervencionista una persona con una obstrucción grave. Los especialistas del Clínico de Valladolid atienden alrededor de 40 pacientes al año. No es algo de alta frecuencia, por lo que al tratarse de una técnica de endoscopia pulmonar compleja es primordial centralizar los casos. Eso permite mantener la destreza de los profesionales que intervienen y aumentar la seguridad del paciente. «La curva de aprendizaje para quienes empiezan es es difícil, porque la broncoscopia rígida requiere una formación intensa», indica Carlos Disdier, que apunta que la subespecialidad de Neumología intervencionista, dentro de la general de Neumología, requiere un entrenamiento específico que puede equivaler a un año de formación.
Y para que despegue esta subespecialidad en un hospital es necesario el apoyo de todo el servicio. «Todos los demás neumólogos también colaboran con las guardias, con el cuidado de alguno de estos pacientes. Y dentro del personal de la Unidad de Neumología Intervencionista, las enfermeras tienen que estar especializadas, tiene que haber gente bien formada, auxiliares, celadores. Esto es, fundamentalmente, un trabajo en equipo», valora el doctor Disdier Vicente.
El otro perfil de pacientes para los que el Clínico de Valladolid pasa a ser centro de referencia nacional en caso de que necesiten una broncoscopia de reducción de su volumen pulmonar son personas con un enfisema avanzado. Coronan la cúspide de afectación de la bolsa en la que terminan uno de cada seis fumadores, a los que el tabaco acaba provocando un enfisema. Se trata de pacientes que no pueden exhalar el aire que respiran por la pérdida de elasticidad pulmonar, dado que el humo del cigarro ha destruido los alveolos pulmonares. Eso se soluciona colocando una válvulas mediante la broncoscopia para ocluir la parte más deteriorada del pulmón, la que lastra la función respiratoria, y aumentar el rendimiento de las áreas que se encuentran en mejor situación.
El doctor Disdier Vicente, en la zona del Clínico en la que realizan las broncoscopias. (A. Barrio) «Son pacientes que han dejado de fumar, en los que los broncodilatadores no mejoran la fatiga, y que ya después de todos los tratamientos son muy sintomáticos. Si reúnen estas condiciones de que tienen los pulmones muy distendidos y tienen unas características anatómicas que lo permiten y podemos poner válvulas, se pueden beneficiar de esto. Son pacientes que hay que estudiar muy exhaustivamente», incide el experto en Neumología sobre la intervención mediante esta broncoscopia que se sitúa en el escalón previo a la valoración del trasplante pulmonar. «Es un tratamiento puente al trasplante, para retardar todo lo que sea posible el trasplante o en algunos pacientes que no son candidatos a trasplante», concreta el doctor Disdier.
Los especialistas del Clínico atienden alrededor de 15 casos al año, principalmente enfisemas, pero también de enfermos con fístulas entre los bronquios, los alveolos o la pleura. Estos últimos fueron un perfil creciente en la época de la covid por las características de los pacientes que ingresaban en la UCI. Las personas que se someten a estas broncoscopias de reducción del volumen pulmonar suelen permanecer ingresadas cuatro días, para vigilar que no surjan complicaciones como el neumotórax (fugas de aire internas) en unos pulmones muy patológicos.
La certificación como centro de referencia en Neumología Intervencionista del Clínico pucelano llegó este verano. «Supone un reconocimiento para el servicio y para el conjunto del hospital, porque son tratamientos para enfermos que requieren un abordaje multidisciplinar, de neumólogos, anestesistas, cirujanos torácicos…», señala Carlos Disdier.
El centro vallisoletano ya era referencia para estas broncoscopias para la mitad de la comunidad (Salamanca atiende a la otra mitad del mapa autonómico) y recibía puntualmente pacientes de otros territorios españoles. A esto último se le da ahora carta de oficialidad. «Han llegado pacientes de Zaragoza, de Extremadura, de La Rioja, incluso de Canarias, sobre todo con obstrucción de la vía aérea central, casos complejos», concluye el responsable de Neumología del Hospital Clínico Universitario de Valladolid.