Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, este 21 de septiembre, el especialista destaca la importancia de la prevención y aborda los principales retos del sistema sanitario frente a la enfermedad
Ignacio Casado, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Cáceres, acumula 42 años de experiencia en el ejercicio de la neurología. Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora cada 21 de septiembre con el objetivo de concienciar y sensibilizar a la sociedad sobre esta enfermedad neurodegenerativa, el especialista analiza el estado actual del alzhéimer, desde sus posibles causas y los últimos avances en investigación hasta los tratamientos disponibles y las perspectivas de futuro.
Además, Casado aborda las actividades que se desarrollarán en Cáceres con motivo de esta jornada, que busca dar visibilidad a una enfermedad que afecta tanto a quienes la padecen como a su entorno familiar y social.
En 2026 se cumplen 120 años desde que el profesor Alois Alzheimer presentó, en una reunión de psiquiatras y neurólogos celebrada en Alemania, el caso clínico de una paciente que presentaba una serie de alteraciones poco habituales. Alzheimer describió entonces lo que definió como “una enfermedad peculiar del sistema nervioso”. Años después, en 1910, el psiquiatra alemán Emil Kraepelin, una de las figuras más influyentes de la psiquiatría de la época, incorporó por primera vez el término “enfermedad de Alzheimer” para referirse a este cuadro clínico, en reconocimiento a las investigaciones del psiquiatra alemán.
Cuatro décadas de cambios en el diagnóstico
“Cuando comencé mi formación como neurólogo, en 1984, se publicaron, en octubre de ese mismo año, los primeros criterios diagnósticos de la enfermedad de Alzheimer. Hasta entonces no existían unos criterios establecidos. Aquellos primeros criterios, hace 42 años, eran probabilísticos y contemplaban tres niveles: posible, probable y definitivo. Este último requería obligatoriamente el estudio del cerebro, lo que significaba que había que esperar al fallecimiento de la persona para poder analizarlo anatomopatológicamente. Además, había algo muy importante, el diagnóstico se realizaba cuando el paciente ya presentaba una demencia. Desde 1984 hasta 2007 no se modificaron los criterios diagnósticos de la enfermedad. A partir de entonces se produjo una evolución, pasando de un criterio clínico, basado en una serie de síntomas graves, a un criterio clínico-biológico. Gracias a la investigación, se empezaron a desarrollar los llamados biomarcadores. Sin embargo, en aquel momento se encontraban todavía en fase de investigación y no tenían una aplicación clínica, salvo en el ámbito de determinados proyectos de investigación. Desde 2007 hasta 2024, estos criterios se han ido modificando parcialmente. Actualmente existen dos corrientes a nivel mundial. Una, más americana, considera la enfermedad como una entidad biológica, es decir, si una persona presenta esos biomarcadores, se considera que tiene la enfermedad. Otra corriente, más europea, la considera una enfermedad clínico-biológica, los biomarcadores son necesarios para confirmar la enfermedad, pero deben interpretarse dentro de un contexto clínico adecuado. Ese contexto clínico puede ser incluso muy leve, como pequeños despistes. Y en esa situación nos encontramos actualmente”, explica Casado.
La prevención, clave frente al deterioro cognitivo
Por otro lado, en cuanto a la prevención del deterioro cognitivo, el experto destaca la importancia de actuar sobre aquellos factores de riesgo que pueden modificarse a lo largo de la vida. En este sentido, señala que en 2024 la comisión de The Lancet publicó un artículo en el que identificaba 14 factores de riesgo relacionados con el desarrollo de la demencia. Según explica, si estos factores pudieran controlarse, se podrían prevenir casi uno de cada dos casos de alzhéimer. Casado considera que estos datos ponen de manifiesto la importancia de la prevención, que, a su juicio, debe desempeñar un papel fundamental tanto para reducir la aparición de nuevos casos como para contribuir a ralentizar el avance de la enfermedad.
Nuevos tratamientos
Asimismo, en relación con los tratamientos disponibles actualmente y con las perspectivas para los próximos años, Casado destaca que el conocimiento sobre la enfermedad está avanzando a gran velocidad. En la actualidad existen tratamientos sintomáticos que no modifican el curso del alzhéimer, pero que pueden mejorar el rendimiento cognitivo de los pacientes durante un periodo de tiempo limitado. Sin embargo, en los últimos dos años se han publicado los primeros resultados de dos fármacos dirigidos contra una de las lesiones características de la enfermedad. Estos tratamientos han demostrado resultados beneficiosos y actúan sobre el cerebro para eliminar parte de la acumulación relacionada con el alzhéimer. Según explica el especialista, se trata ya de una realidad terapéutica y ambos fármacos han sido aprobados en varios países
España no financiará los nuevos tratamientos
La Comisión Europea aprobó el año pasado su utilización, un paso previo para que cada Estado miembro determine si incorpora estos tratamientos a su sistema público de financiación. En este contexto, Casado señala que Alemania es, actualmente, el único país miembro que parece estar en disposición de financiar estos tratamientos. En España, por el contrario, este verano se decidió no financiarlos a través del sistema público, debido a que la magnitud del efecto y la mejoría observada se consideran insuficientes, a lo que se suman sus posibles efectos secundarios y su elevado coste. A estas dificultades se añade la necesidad de contar con una infraestructura hospitalaria específica para administrar estos tratamientos, de la que todavía no disponen muchos centros. De cara al futuro, Casado apunta a la llegada de nuevos fármacos que serán progresivamente más seguros y potentes, lo que podría ampliar las posibilidades terapéuticas frente a la enfermedad.
Información y prevención para combatir el alzhéimer
Por último, con motivo del Día Mundial del Alzhéimer, el experto destaca la importancia de desarrollar actividades que permitan concienciar a la población sobre una enfermedad que, a día de hoy, se encuentra entre las que más preocupan a la sociedad. En Cáceres, el próximo 21 de septiembre se celebrarán distintas iniciativas dirigidas a informar sobre la enfermedad, su detección precoz y su prevención. Durante la mañana se instalará una carpa en el paseo de Cánovas, que permanecerá abierta al público y en la que participarán residentes del Servicio de Neurología y del Servicio de Geriatría, así como profesionales de Enfermería. Los asistentes podrán acceder a material informativo y resolver sus dudas sobre la detección precoz y las medidas de prevención.
Por la tarde, a las 18.00 horas, el Colegio de Médicos acogerá una jornada abierta, con entrada libre, dirigida a profesionales sanitarios, pacientes, familiares y al conjunto de la ciudadanía. En ella participarán especialistas de los ámbitos de la Neurología, la Geriatría y la Neumología, además de dar voz a los familiares, para abordar el presente y el futuro de una enfermedad con un importante impacto sanitario, familiar y social.
FUENTE: El Periódico de Extremadura


