“Hay que ser fuerte”, “tienes que aceptar la situación” o “lo importante es ser positivo” son frases habituales ante la enfermedad que, según Raquel, pueden hacer más daño que bien
Hay trabajos que cambian para siempre la forma de ejercer la Medicina. No porque nos enseñen nuevas técnicas, sino porque transforman por completo la forma en la que tenemos de mirar al paciente. Así lo reafirma Raquel, quien asegura cómo desde que empezó a trabajar como médica en cuidados paliativos ha cambiado, no solo su forma de acompañar a las personas, sino las palabras que utiliza en ese acompañamiento y que adquieren un gran peso en los últimos momentos de una vida. “Uno de los mayores errores que podemos cometer es convertir a alguien en solo ‘el paciente’ y olvidarnos de todo lo demás que sigue siendo”, señala en su post de Instagram.
“No hay que ser fuerte todo el tiempo”
El primer cambio del que habla Raquel tiene que ver con la manera de afrontar las emociones que aparecen durante la enfermedad. Para ella, decirle a alguien que “hay que ser fuerte” puede terminar convirtiéndose en una exigencia que le impida expresar lo que realmente está sintiendo. “También se puede tener miedo, llorar, enfadarse o sentirse perdido“, ejemplifica. Desde su experiencia en cuidados paliativos, permitir que una persona pueda mostrarse vulnerable puede ser mucho más terapéutico que pedirle que mantenga la fortaleza en todo momento.
Algo parecido ocurre con la aceptación. “Tienes que aceptar la situación” es otra de las frases que ha dejado de utilizar. No todas las personas aceptan su enfermedad de la misma manera ni al mismo tiempo. E incluso, según destaca, “puedes entender lo que está pasando y, aun así, no estar preparado para vivirlo”.
Tampoco cree que sea necesario buscar siempre una respuesta positiva frente a una situación llena de miedos e incertidumbre. En este sentido, la frase “Lo importante es ser positivo” puede parecer una forma de animar a alguien, pero no siempre es lo que necesita una persona enferma. En su opinión, hay momentos en los que basta con poder decir “tengo miedo” y recibir como respuesta: “Lo entiendo. Estoy aquí“.
FUENTE: Redacción Médica


