SEPAR avisa: Los fármacos no bastan para respirar bien y reclama potenciar ejercicio, técnicas de drenaje y control de la respiración y hábitos saludables dentro del tratamiento

  • Respirar bien implica responder de forma eficiente a las demandas, adaptando el ritmo respiratorio al esfuerzo, coordinando la respiración con el movimiento y recuperándola eficazmente

  • SEPAR apuesta por desplazar el foco de la culpa del paciente a la responsabilidad compartida con el equipo sanitario para mejorar la adherencia al tratamiento farmacológico y no farmacológico

  • Vencer el miedo a la disnea es clave para romper el círculo de inactividad, pérdida de forma física y mayor sensación de falta de aire

24 de septiembre de 2026.- La Sociedad Española de Neumología (SEPAR) avisa de que respirar bien implica mucho más que tener los pulmones sanos, una espirometría normal o tratar las enfermedades respiratorias con fármacos. Respirar de forma eficiente requiere adaptar el sistema respiratorio a las demandas del organismo, también durante el ejercicio, y combinar el tratamiento farmacológico, cuando esté indicado, con actividad física, técnicas de drenaje y control de la respiración, junto con hábitos de vida saludables. En este contexto, esta Sociedad científica reclama potenciar estas intervenciones no farmacológicas como parte del abordaje de las enfermedades respiratorias, con motivo del Día Mundial del Pulmón, que se celebra este 25 de septiembre, y en el marco del Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027, centrado en el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y las bronquiectasias.

“Respirar bien no consiste solo en que los pulmones funcionen con normalidad en reposo, sino en lograr que el sistema respiratorio responda eficientemente al aumentar las demandas. Esto implica adaptar el ritmo respiratorio al esfuerzo, coordinar la respiración con el movimiento y recuperarla de forma eficaz, aspectos en los que influyen el patrón respiratorio, la frecuencia y el volumen movilizado, así como la coordinación entre inspiración y espiración. Incluso personas sanas pueden mantener una respiración superficial, predominantemente torácica o demasiado rápida, patrón que puede acentuarse con el estrés y ser más difícil de modificar durante el ejercicio”, explica Beatriz Herrero Cortina, miembro del comité científico del Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027, del comité científico e investigación de SEPAR, y fisioterapeuta de la Universidad San Jorge y del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón, en Zaragoza.

Los fármacos son necesarios, pero no lo son todo

Los tratamientos farmacológicos son imprescindibles para controlar muchas enfermedades respiratorias, pero respirar bien también depende de la condición física y de la interacción entre los pulmones, el sistema cardiovascular y la musculatura respiratoria y periférica. El sedentarismo puede alimentar un círculo de menos actividad y más disnea que el ejercicio ayuda a romper. A ello se suman las técnicas de control de la respiración y drenaje, así como otros factores como la postura y los hábitos de vida.

Por eso, el abordaje debe personalizarse a partir de los rasgos tratables de cada paciente. No todos necesitan lo mismo: el ejercicio es fundamental ante la disnea y el desacondicionamiento; las técnicas de drenaje, en quienes acumulan secreciones; y las técnicas de control de la respiración, son especialmente útiles en pacientes con asma. La nutrición, la deshabituación tabáquica y evitar la exposición a contaminación y otros irritantes completan este abordaje.

La eficacia de estas intervenciones depende también de su continuidad. La adherencia al ejercicio y a las técnicas respiratorias es tan importante como la adherencia al tratamiento inhalado, pero SEPAR considera necesario apostar por desplazar el foco de la culpa del paciente: mantener estas medidas no es solo una cuestión de voluntad. Requieren tiempo, esfuerzo y cambios de conducta, por lo que no basta con “prescribir y esperar a que el paciente cambie”, sino que es necesario conocer las circunstancias y barreras de cada persona. La adherencia es, por tanto, una responsabilidad compartida entre el paciente y el equipo sanitario, que debe acompañarle y proporcionarle, cuando sea necesario, apoyo psicológico para facilitar el cambio conductual.

Uno de los principales obstáculos para cambiar de conducta y realizar más actividad física es el miedo a la disnea (o falta de aire). La idea de que “si me falta el aire, mejor no me muevo” puede alimentar el círculo de inactividad, pérdida de forma física y mayor sensación de falta de aire. Respirar más y con mayor intensidad durante el ejercicio es una respuesta fisiológica normal ante el aumento de las demandas del organismo. En las personas con enfermedades respiratorias, esta sensación puede aparecer antes y ser más intensa, pero no significa necesariamente que exista un peligro.

La actividad física debe realizarse de forma progresiva, controlada y adaptada a cada paciente. El ejercicio interválico y las técnicas de control de la respiración pueden facilitar el entrenamiento y la recuperación y, cuando están indicados, el oxígeno o el soporte ventilatorio no invasivo pueden ayudar a determinados pacientes. “El ejercicio, correctamente pautado y supervisado, es una herramienta terapéutica que puede mejorar la capacidad funcional, reducir el impacto de la disnea y favorecer la calidad de vida”, precisa Beatriz.

SEPAR quiere dar a conocer las siguientes recomendaciones para ayudar a respirar bien:

Recomendaciones generales:

  • Mantenerse físicamente activo, reducir el sedentarismo y cuidar la alimentación para preservar la masa muscular.

  • Dejar de fumar y evitar ambientes contaminados o con humos e irritantes.

  • Cuidar la postura, el sueño y el estrés, y aprender a reconocer los síntomas de alarma y a seguir un plan de acción.

Recomendaciones para pacientes:

  • Seguir correctamente el tratamiento inhalado y revisar periódicamente la técnica con el profesional sanitario.

  • Si predomina la disnea (EPOC), priorizar el ejercicio progresivo, combinando actividad aeróbica y fuerza.

  • Si predominan los síntomas variables y las crisis (asma), trabajar el control respiratorio, identificar los desencadenantes y actuar precozmente ante las agudizaciones.

  • Si predominan las secreciones (bronquiectasias), realizar regularmente técnicas de drenaje de secreciones, siguiendo el orden indicado por el equipo sanitario.

Ruth Canal
Ruth Canal
Vinculada al mundo de la salud y la investigación,mantiene un seguimiento constante de la información sanitaria y biomédica. Ha participado en proyectos formativos relacionados con comunicación científica.

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