La OMS recomienda intervenciones estructuradas sobre alimentación, actividad física y conducta para tratar la obesidad infantil y adolescente, y desaconseja los fármacos para perder peso en menores de 10 años1
El 18,4% de los adolescentes de 11 a 18 años en España presenta sobrepeso u obesidad, una prevalencia que alcanza el 24,8% en las familias con menor capacidad adquisitiva, frente al 13,9% en las de mayor capacidad².
La semFYC defiende que la respuesta sanitaria debe priorizar un abordaje integral y accesible, y cuestiona que la prescripción y financiación de fármacos desplacen intervenciones sobre alimentación, actividad física y conducta.
Madrid, 16 de octubre de 2026. Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, que se celebra hoy, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) reclama una respuesta integral a la obesidad, especialmente durante la adolescencia, y advierte del riesgo de convertir los tratamientos farmacológicos para adelgazar en la principal respuesta sanitaria. La sociedad científica recuerda que la obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial que requiere intervenciones adaptadas a cada persona, con atención a su salud física y emocional y a las condiciones sociales que influyen en su desarrollo.
La obesidad no puede explicarse únicamente por la alimentación o la falta de ejercicio. En ella intervienen factores genéticos, ambientales, psicológicos y sociales, junto con aspectos como el sueño, la regulación del apetito y las condiciones de vida. Su abordaje exige actuar sobre estos factores y facilitar que los adolescentes y sus familias dispongan de recursos y acompañamiento profesional para mantener hábitos saludables. En este contexto, la Atención Primaria puede contribuir mediante una valoración individualizada y un seguimiento que tenga en cuenta la situación familiar y social.
Según Idoia Jiménez, doctora en medicina, especialista en medicina familiar y comunitaria y coordinadora del grupo de trabajo de Atención al Adolescente de la semFYC “en la sociedad de la inmediatez, muy influenciada por las redes sociales, donde presentan imágenes de cuerpos perfectos junto a las promesas de soluciones milagro, hace que los y las adolescentes busquen formas rápidas para perder peso y poder encajar en la sociedad. Esto incluye el consumo de medicinas adelgazantes, la adopción de dietas extremas, e incluso, en algunos casos, con riesgo elevado de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)”.
A ojos de la semFYC, no se puede reducir el tratamiento de la obesidad, tanto en adultos como en adolescentes, a una cifra en la báscula. La respuesta sanitaria debe ofrecer tiempo, seguimiento y herramientas para cambiar los hábitos, atendiendo también al contexto familiar y social. “El éxito de un tratamiento en la adolescencia debe medirse en términos de salud metabólica, conservar músculo, permitir un crecimiento normal, desarrollar una relación sana con los alimentos y conseguir que la juventud se pueda vivir sin sentirse estigmatizada por el peso o la imagen corporal” añade Jiménez.
La respuesta clínica empieza antes de la prescripción farmacológica
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado recientemente sus primeras directrices mundiales para el abordaje integral de la obesidad infantil y adolescente. En ellas, recomienda intervenciones estructuradas sobre alimentación, actividad física y cambio conductual, de forma individual o mediante programas multimodales. Asimismo, no recomienda tratamientos farmacológicos para perder peso en menores de 10 años y contempla su posible uso en adolescentes de 10 a 19 años, con medicamentos aprobado, únicamente cuando previamente un programa de estilo de vida multimodal supervisado no haya logrado los resultados deseados1.
Estas recomendaciones refuerzan la necesidad de que la respuesta clínica no se limite a prescribir medicamentos. Antes de valorar un tratamiento farmacológico es necesario realizar una evaluación individualizada, tener en cuenta el desarrollo y la situación clínica del adolescente, valorar los posibles beneficios y riesgos y establecer un seguimiento. Las intervenciones sobre alimentación, actividad física y conducta deben formar parte del plan terapéutico, no quedar relegadas frente a la opción farmacológica. La Medicina de Familia aporta una perspectiva continuada de la salud de la población adolescente y de su entorno.
La semFYC considera necesario evitar que la creciente popularidad de estos medicamentos favorezca una respuesta centrada en la pérdida de peso por estética, en detrimento de la atención integral, especialmente en los más jóvenes ya que durante “la etapa de la adolescencia es una época de la vida donde la percepción de riesgo es menor, dado que se consideran personas sanas con sensación de invulnerabilidad”, explica Idoia Jiménez.
Para la sociedad científica, la prescripción de medicamentos no puede convertirse en la respuesta prioritaria mientras no se garantice una atención adecuada sobre los factores que intervienen en la obesidad. Los fármacos pueden tener un papel cuando existe una indicación clínica, pero deben formar parte de un abordaje integral y no substituir las intervenciones sobre la alimentación, la actividad física y la conducta. “Su éxito real en el sector infanto-juvenil radica en acompañar el fármaco con apoyo psicológico y cambios de estilo de vida”, añade la especialista de familia.
La presión estética puede favorecer la búsqueda de soluciones rápidas
Los datos del estudio HBSC 2022 (Health Behaviour in School-aged Children), muestran que, a los 17 – 18 años, el 40% de las chicas percibe su cuerpo como “algo o demasiado gordo”, frente al 23,5% de los chicos2. Además, el 19,4% de las chicas de esta edad declara una baja satisfacción con su imagen corporal, frente al 4,7% de los chicos2.
La exposición a imágenes corporales idealizadas en las redes sociales, el miedo al rechazo y la insatisfacción con la propia imagen pueden favorecer la búsqueda de métodos rápidos para adelgazar, incluidas las dietas extremas o el uso inadecuado de medicamentos. De hecho, dicho estudio también refleja que las chicas realizan dietas para perder peso con mayor frecuencia a partir de los 15 años².
Por otro lado, la popularidad de los tratamientos farmacológicos puede contribuir a transmitir la idea de que modificar el peso es una cuestión sencilla, desvinculada de una valoración clínica y de las necesidades de salud de cada adolescente. Por ello, la semFYC defiende una comunicación clínica respetuosa, centrada en la persona y libre de estigmatización. “Es importante escuchar al adolescente, conocer cómo se siente con su cuerpo y pedir permiso para abordar el tema del peso. La conversación debe centrarse en su bienestar, su descanso, su energía y su salud emocional, sin reforzar la presión por alcanzar una determinada talla o apariencia”, apunta la coordinadora del grupo de trabajo de Atención al Adolescente de la semFYC.
Las condiciones socioeconómicas también influyen en la salud de los y las adolescentes
La prevalencia de sobrepeso u obesidad alcanza el 24,8% entre los adolescentes de familias con menor capacidad adquisitiva, frente al 13,9% entre quienes pertenecen a hogares con mayor capacidad adquisitiva². Estas diferencias ponen de manifiesto desigualdades sociales de la salud, como el precio y la disponibilidad de alimentos saludables, las oportunidades para realizar actividad física y las condiciones de vida.
La semFYC considera que la respuesta sanitaria debe incorporar una perspectiva de equidad y priorizar también las medidas que faciliten el acceso a una alimentación adecuada, la actividad física y el acompañamiento profesional. En cuanto a los medicamentos, defiende que su financiación se valore en casos clínicamente justificados, con criterios claros y supervisión médica. La atención a la obesidad debe tener en cuenta las desigualdades que condicionan la salud. No basta con recomendar hábitos saludables si no se facilitan las condiciones para mantenerlos. Los recursos sanitarios deben responder a las necesidades de cada persona y garantizar una atención integral, equitativa y basada en la evidencia.
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE MEDICINA DE FAMILIA Y COMUNITARIA (semFYC)
La semFYC es la federación de las 17 Sociedades de Medicina de Familia y Comunitaria que existen en España y agrupa a más de 22.000 médicos y médicas de familia. La especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria trabaja para mejorar la atención a la salud de la ciudadanía a través de una atención cercana, longitudinal, integral y centrada en las personas, sus familias y su entorno comunitario.
Referencias
Organización Mundial de la Salud (OMS). La OMS publica las primeras directrices mundiales sobre obesidad en niños y adolescentes (2026). Disponible en: https://www.who.int/es/news/item/07-10-2026-who-issues-first-global-guidelines-on-child-and-adolescent-obesity
Ministerio de Sanidad. Estudio Health Behaviour in School-aged Children (HBSC) 2022 en España. Disponible en:
https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/entornosSaludables/escuela/estudioHBSC/2022/home.htm


