Daniel Chaverri, presidente de la Sociedad Española de Heridas (SEHER), reivindica una mayor prevención para ahorrar costes y mejorar la calidad de vida de los pacientes
La concepción de las heridas ha cambiado por completo en los últimos años. El envejecimiento de la población y la aparición de cada vez más enfermedades crónicas suponen ya un coste total anual para el Sistema Nacional de Salud de 5.113 millones de euros -2.808 euros por paciente- solo en el tratamiento de heridas de difícil cicatrización, según los últimos datos compartidos por FENIN. Por eso, llegados a este punto, desde la Sociedad Española de Heridas (SEHER) piden no “normalizar” la cronicidad de las heridas y poner el foco en su prevención.
Lo hace su presidente, Daniel Chaverri, con motivo del Día Mundial de las Heridas, que se celebra cada 18 de octubre. Y es que parte de ese cambio en la concepción clásica de las heridas tiene que ver con su origen: ya no son inevitables a causa de algún accidente o enfermedad, sino que en muchos casos, como las lesiones por presión, las úlceras venosas y las producidas por pie diabético, se pueden prevenir. Para ello, Chaverri reclama darle un “giro” al sistema sanitario y enfocarlo más hacia la prevención de las heridas.
“Es un cambio en la cultura sanitaria. Hemos de anticiparnos a la herida antes de que aparezca, y actuar cuando todavía es pequeña, no esperar a que se haga grande, como suele ocurrir. El sistema actual está enfocado al hospital y a tratar la patología, no a prevenirla”, señala el experto. Los datos le dan la razón: las heridas de difícil cicatrización suponen más de 800.000 hospitalizaciones al año en España y tienen un coste unitario de 4.663 euros por ingreso. El impacto económico total de las hospitalizaciones por heridas es de 3.753 millones de euros, esto es, aproximadamente el 73% del citado coste total estimado de más de 5.000 millones.
Atención Primaria registra, no obstante, un volumen mucho más alto de actividad asistencial para tratar heridas, con alrededor de 6,3 millones de visitas médicas y 8,9 de enfermería. Así, defiende Chaverri, la prevención no es solo una cuestión de calidad asistencial y bienestar del paciente, sino también una posible vía para reducir complicaciones y gasto sanitario. “Hay pacientes diabéticos que van a su centro de salud o a urgencias porque tienen una pequeña herida y lo que hacen los profesionales es intentar curarla, cuando igual es el momento para, aprovechando que todavía es pequeña, hacer un buen estudio de ese pie”, comenta.
Las heridas por pie diabético son, de hecho, unas de las más prevalentes. Una de cada cinco personas diabéticas sufrirán alguna herida en el pie a lo largo de su vida, y la tasa de mortalidad a cinco años asociada a una herida en el pie diabético es del 49%. “Hablamos de una tasa de mortalidad más alta que la de algunos cánceres, como el de mama o próstata, pero si visibilidad y dotación presupuestaria es muy pequeña”, lamenta Chaverri.
Más prevenibles aún son las úlceras por presión, antiguamente conocidas simplemente como llagas. Un 10% de los pacientes ingresados en una residencia o centro sanitario tienen este tipo de lesión, que en el 98% de los casos se pueden prevenir. “Hay que poner el foco en todas estas lesiones que se pueden evitar y dejar de asumirlas como si fuesen algo normal”, insiste el cirujano ortopédico y traumatólogo del Hospital MAZ de Zaragoza.
El informe de FENIN señala que casi dos millones de personas, el 4,5% de la población adulta, padece algún tipo de herida actualmente en España. Las divide en tres tipos: heridas crónicas(878.094 personas y un coste anual estimado de 2.117 millones de euros); heridas agudas (731.745 personas y 2.670 millones de euros); y heridas inespecíficas (219.523 personas y 326 millones de euros). Ahora bien, este cálculo no incluye pruebas diagnósticas, dispositivos, productos para el cuidado de heridas ni medicamentos, por lo que los autores advierten de que la cifra total de coste podría rozar los 7.000 millones de euros anuales.
Daniel Chaverri considera también que el cambio de modelo sanitario tiene que pasar por la formación. Los contenidos relacionados con las heridas, denuncia, tienen una presencia insuficiente tanto en el grado de Medicina como en el de Enfermería y en la formación continuada, una carencia que contribuye a dificultar la identificación precoz de las lesiones. “Cuando hablamos de heridas, hablamos de la punta del iceberg, pero realmente habría que intentar que ese iceberg no saliera nunca a la superficie”, sentencia el especialista.
FUENTE: Redacción Médica


