Tres gestores de servicios de salud debaten sobre los retos de atracción de profesionales sin “deslealtad” territorial
Las reivindicaciones laborales de los profesionales sanitarios, como las de cualquier otra persona que trabaja, no son siempre iguales, sino que cambian en la misma medida en la que cambian el paradigma social y las condiciones de vida. La pandemia de coronavirus supuso un antes y un después en ese sentido: desde entonces, los sueldos altos y los incentivos salariales se han quedado obsoletos como único gran reclamo para aspirar a un determinado puesto o destino. Es ahí donde entra la función clave del gestor sanitario en España, que ha de lidiar con esa y con otra circunstancia: la diversidad territorial y competencial del mapa nacional. No hay ningún conejo en la chistera, pero sí una premisa de la que partir: un marco común con una suerte de gran hermano central que marque el camino de la equidad profesional, eso sí, respetando la “competencia sana” entre comunidades autónomas.


