La Dra. Lidia Maroñas advierte de las alteraciones que pueden derivar en patologías dermatológicas y la importancia del acompañamiento
Durante el embarazo el cuerpo de la mujer sufre una serie de cambios que alteran de forma completa el curso vital. Una transformación no solo interna, sino también externa, que puede derivar en problemas en la piel.
Más allá del conocido coloquialmente como “brillo del embarazo”, la gestación puede provocar patologías cutáneas, como las dermatosis, que deben ser tratadas por un especialista.
La mayoría de estas alteraciones son “transitorias y tienden a resolverse de forma espontánea tras el parto. No obstante, algunas pueden requerir tratamiento específico”, señala en una entrevista para ConSalud.es la Dra. Lidia Maroñas, dermatóloga y fundadora de Oneskinmed.
De este modo, existen algunos síntomas que deben ser atendidos rápidamente por los expertos. Por ejemplo, el picor intenso generalizado, en palmas y plantas, aunque parezca normal, debe ser revisado, ya que, según explica la Dra. Maroñas, “puede ser colestasis intrahepática del embarazo, que debe ser valorada de manera urgente con una analítica”.
También “las ampollas tensas, extensas o dolorosas, lesiones cutáneas acompañadas de fiebre, malestar o afectación de mucosas, erupciones bruscas con petequias o moretones sin causa clara y cualquier lesión que surja rápidamente, es de atención urgente”, añade la especialista.
En este sentido, Maroñas advierte de que, realmente, cualquier cambio en la piel de la embarazada que suponga una preocupación “es mejor que lo valoremos”. De hecho, “en nuestro protocolo de consulta valoramos a las embarazadas con piel sana una vez al trimestre para revisar novedades y adaptar el tratamiento a cada etapa de la gestación”, indica.
Además, la doctora subraya que estas enfermedades “suponen un “enorme” impacto emocional debido a los síntomas como el picor intenso, alteraciones en la imagen corporal y la preocupación por el bebe, por ello insistimos en la importancia de un acompañamiento muy cercano.”
Cuando es necesario el tratamiento
Las enfermedades dermatológicas más frecuentes durante el embarazo que requieren tratamiento son, según la especialista, la “erupción atópica del embarazo, la erupción polimorfa del embarazo (PUPPP), el prurigo del embarazo y la penfigoide gestacional (antes ‘herpes gestationis’).
En el caso de la erupción atópica del embarazo, la doctora Maroñas señala como principales síntomas la aparición de placas eccematosas, piel muy seca y un pico intenso. “Es muy frecuente en las mujeres durante esta etapa y no suele suponer riesgo para el feto, pero sí que impacta en la calidad de vida de la madre. Su tratamiento es mediante emolientes intensivos o corticoides tópicos seguros entre otros”, explica.
Respecto a la PUPPP, las placas y habones en el abdomen alrededor del ombligo es una de las primeras señales, y puede extenderse a muslos o brazos. “Es muy incómoda, pero benigna para el bebé”, aclara la dermatóloga.
Al igual que las anteriores, el prurigo del embarazo tampoco supone ningún riesgo para el feto. Se caracteriza por el desarrollo de pápulas pruriginosas sobre todo en tronco y extremidades.
Y, por último, la especialista se refiere a la penfigoide gestacional, una enfermedad ampollosa autoinmune y muy pruriginosa. “Requiere manejo especializado, ya que puede asociar a un mayor riesgo de parto prematuro o bajo peso y se debe tratar con corticoides, junto a Obstetricia”, advierte.
Uso de corticoides durante el embarazo
“Los corticoides son una herramienta muy valiosa. Usados correctamente en pautas guiadas por un dermatólogo son seguros durante el embarazo”, afirma la dermatóloga.
No obstante, la doctora Maroñas aclara que lo idóneo es el uso de corticoides de baja o media potencia, en zonas limitadas y durante tiempos cortos, y siempre bajo supervisión médica. Aquellos más potentes “se reservan para situaciones especiales y/o zonas de piel gruesa como las palmas/plantas y, de nuevo, con control médico”. En cuanto a los corticoides orales, “pueden ser necesarios en algunas enfermedades cutáneas graves como, por ejemplo, ciertas dermatosis ampollosas del embarazo. Aquí valoramos riesgo/beneficio, dosis mínima eficaz, mes de embarazo y tiempo de uso”, destaca la especialista.
Patologías dermatológicas crónicas antes del embarazo
Las patologías dermatológicas crónicas representan un desafío particular para las mujeres que planifican un embarazo. Algunas de ellas pueden mejorar durante la gestación y otras, sin embargo, mantenerse o empeorar.
Como patrón general, explica la dermatóloga, “suelen mejorar la psoriasis en un porcentaje significativo de mujeres y algunos liquen planos o enfermedades autoinmunes cutáneas moderadas”.
Por el contrario, pueden empeorar o reactivarse la dermatitis atópica, “relativamente frecuente y que se agrave al final del embarazo”, el acné inflamatorio y rosácea/reactividad cutánea en mujeres con tendencia previa, y a veces la urticaria crónica.
“Muchas formas de vitíligo o alopecia androgenética, aunque hay variabilidad individual, pueden permanecer estables”, indica la experta.
Ante estas posibilidades, la dermatóloga destaca la importancia de revisar la historia clínica dermatológica previa de la paciente y, de esta manera, adaptar el cuidado de la piel de cada mujer durante esta etapa. “No es lo mismo una mujer con piel sana que una paciente con psoriasis extensa, dermatitis atópica severa o acné noduloquístico previo”.
Consultar con tu dermatólogo antes del embarazo
Las mujeres que ya están bajo tratamiento dermatológico antes del embarazo requieren consideraciones especiales, y lo ideal es planificar muchas decisiones antes de la concepción, cuando la maternidad está en proyecto.
lgunos fármacos orales presentan riesgo teratogénico y deben suspenderse previamente, mientras que ciertos inmunosupresores y biológicos utilizados en psoriasis o dermatitis atópica pueden mantenerse, ajustarse o interrumpirse según la seguridad de cada molécula, el balance beneficio/riesgo y el trimestre del embarazo. “Estas decisiones deben individualizarse y coordinarse con Obstetricia”, aclara la experta.
En cuanto a los tratamientos tópicos, muchas veces es posible simplificarlos hacia rutinas más seguras y cortas, evitando retinoides, determinados despigmentantes o peelings profundos.
No obstante, el mensaje clave, según la especialista, es que si una mujer está en tratamiento dermatológico crónico, especialmente oral, y planea embarazo, “lo ideal es visitar al dermatólogo para planificar los siguientes pasos de manera conjunta. En los casos de mujeres con rutinas de tratamiento tópico que se encuentren el positivo, debemos revisar la rutina y adaptarla a las necesidades de la piel”, concluye la doctora.








