La doctora Isabel Belinchón es profesora titular de Dermatología del Departamento de Medicina Clínica de la Universidad Miguel Hernández de Elche y dermatóloga en el Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante. Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Alicante y doctora en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid, se especializó en Dermatología en el Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid. Su interés se ha centrado en Dermatología General, Psoriasis y Fotobiología, es investigadora en el grupo de investigación en Dermatología Médico-Quirúrgica de ISABIAL, autora de numerosas publicaciones, comunicaciones y ponencias nacionales e internacionales, y ha participado como investigadora en proyectos competitivos financiados. Actualmente es la presidenta de la Academia Española de Dermatología y del patronato de la Fundación Piel Sana, miembro de la Comisión Nacional de la especialidad de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología, jefa de estudios y presidenta de la Comisión de Docencia del Hospital General Universitario Dr Balmis.
Hace unos meses, asumió la Presidencia de la AEDV. ¿Cuál quiere que sea la huella de su mandato?
Respuesta.- Me gustaría que esta etapa se recordara por consolidar una Dermatología más innovadora, inclusiva y conectada con los grandes retos de la sociedad. La AEDV está impulsando una estrategia basada en la formación continua, la investigación, la colaboración internacional y la incorporación responsable de nuevas tecnologías, siempre con el objetivo de mejorar la atención a los pacientes. El Congreso Nacional celebrado en Maspalomas ha reflejado precisamente esa visión de futuro, reuniendo conocimiento, innovación y cooperación científica bajo el lema “Donde la piel respira ciencia”.
También me gustaría dejar como legado una Academia más cercana a los profesionales y a la sociedad, capaz de liderar el debate sobre cuestiones emergentes como la sostenibilidad, la diversidad de fototipos, el envejecimiento saludable o el impacto de los cambios demográficos en la salud cutánea. La Dermatología está viviendo una transformación profunda y la AEDV debe seguir siendo una referencia científica y social en ese proceso.
¿Qué papel juega, y jugará, la AEDV en la educación sanitaria y en la prevención de las enfermedades de la piel?
Respuesta.- La educación sanitaria es una de las principales responsabilidades de la AEDV. A través de iniciativas de divulgación, campañas de prevención y del trabajo desarrollado por la Fundación de la AEDV, la Academia contribuye a trasladar a la población información rigurosa sobre hábitos saludables, fotoprotección, detección precoz del cáncer de piel y cuidado dermatológico a lo largo de todas las etapas de la vida.
“Uno de los errores más frecuentes es pensar que la radiación ultravioleta deja de ser relevante durante los meses fríos. Aunque la intensidad solar pueda disminuir, la exposición acumulada sigue existiendo y continúa siendo un factor determinante en el fotoenvejecimiento y en el desarrollo de cáncer de piel. La protección solar debe mantenerse durante todo el año”
En los próximos años, este papel será aún más relevante. La evidencia científica demuestra que la salud de la piel está estrechamente relacionada con el envejecimiento saludable y con múltiples aspectos de la salud general. Por ello, la prevención ya no debe entenderse únicamente como evitar enfermedades cutáneas concretas, sino como una herramienta para mejorar la calidad de vida y promover una medicina más preventiva y personalizada.
Muchas personas asocian el daño cutáneo únicamente al verano. ¿Qué errores seguimos cometiendo en invierno en relación al cuidado de la piel?
Respuesta.- Uno de los errores más frecuentes es pensar que la radiación ultravioleta deja de ser relevante durante los meses fríos. Aunque la intensidad solar pueda disminuir, la exposición acumulada sigue existiendo y continúa siendo un factor determinante en el fotoenvejecimiento y en el desarrollo de cáncer de piel. La protección solar debe mantenerse durante todo el año.
Además, en invierno solemos descuidar la hidratación cutánea y prestamos menos atención a los hábitos que favorecen la salud de la piel. Factores como el estilo de vida, la nutrición o la inflamación crónica tienen una influencia directa sobre el envejecimiento cutáneo y la función barrera de la piel.
“Cuidar la piel no consiste únicamente en utilizar productos cosméticos. Implica adoptar hábitos saludables, prevenir la exposición excesiva a factores de riesgo, consultar precozmente ante cambios sospechosos y reconocer el valor de la Dermatología como una especialidad médica clave para la prevención y el mantenimiento de la salud a lo largo de toda la vida”
¿El frío envejece la piel o el verdadero problema está en la combinación de la calefacción, sequedad ambiental y malos hábitos?
Respuesta.- El frío por sí solo no es el responsable del envejecimiento cutáneo. Lo que realmente afecta a la piel es la combinación de múltiples factores ambientales y conductuales, como hidratación insuficiente y determinados hábitos de vida que favorecen la inflamación y el deterioro progresivo de las estructuras cutáneas.
Hoy sabemos que el envejecimiento de la piel es un proceso complejo en el que intervienen factores externos e internos. Por eso la Dermatología moderna aborda el problema desde una perspectiva integral, considerando aspectos como la nutrición, la microbiota, el estilo de vida y la prevención continuada, además de los tratamientos dermatológicos específicos.
La incidencia del melanoma sigue creciendo, aunque empiezan a observarse ligeros cambios en generaciones más jóvenes gracias a la concienciación solar. ¿Estamos empezando a ver resultados reales consecuencia de décadas de prevención?
Respuesta.- Todo indica que las campañas de educación y fotoprotección están contribuyendo a una mayor concienciación de las generaciones más jóvenes. La prevención requiere tiempo para mostrar resultados poblacionales, pero cada vez existe una mayor cultura de protección solar y de vigilancia de las lesiones pigmentadas, algo fundamental para reducir el impacto futuro del melanoma.
Aun así, no podemos caer en la complacencia. La incidencia continúa siendo elevada y persisten conductas de riesgo relacionadas con la exposición solar. La prevención debe mantenerse como una prioridad estratégica para los dermatólogos, combinando educación sanitaria, diagnóstico precoz e investigación para seguir mejorando los resultados a largo plazo.
Desde la AEDV se ha hablado del enorme potencial de los biomarcadores y de la IA en dermatología. ¿Qué puede cambiar realmente en la práctica clínica del día a día?
Respuesta.- Estamos entrando en una etapa en la que la inteligencia artificial y los biomarcadores pueden transformar profundamente la forma de diagnosticar y tratar enfermedades dermatológicas. La IA ya está demostrando utilidad en el análisis de imágenes, la clasificación de lesiones, la priorización de casos y el apoyo a la toma de decisiones clínicas, siempre como complemento al criterio médico.
Por su parte, los biomarcadores permitirán avanzar hacia una medicina más personalizada, ayudándonos a predecir la evolución de determinadas enfermedades y la respuesta a los tratamientos. El objetivo final es ofrecer diagnósticos más precisos, optimizar recursos y proporcionar terapias cada vez más adaptadas a las características de cada paciente.
Para terminar… ¿Qué le gustaría que entendiera la sociedad sobre el cuidado de la piel que todavía no entiende?
Respuesta.- Me gustaría que la sociedad comprendiera que la piel no es solo una cuestión estética. Es el órgano más visible del cuerpo y desempeña funciones esenciales para nuestra salud. Cada vez contamos con más evidencia de que la salud cutánea está relacionada con procesos tan importantes como el envejecimiento saludable, la función inmunológica y el bienestar general.
También es importante entender que cuidar la piel no consiste únicamente en utilizar productos cosméticos. Implica adoptar hábitos saludables, prevenir la exposición excesiva a factores de riesgo, consultar precozmente ante cambios sospechosos y reconocer el valor de la Dermatología como una especialidad médica clave para la prevención y el mantenimiento de la salud a lo largo de toda la vida.


