Más cáncer y más inequidad: alertan de los fallos que ponen en riesgo la supervivencia de los pacientes en Europa

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) identifica desigualdades territoriales en los programas de cribado y en la práctica clínica entre los diferentes países europeos

 

 

 

El cáncer continúa consolidándose como uno de los mayores retos para los sistemas sanitarios europeos. Solo en 2024 se estimaron 2,7 millones de nuevos diagnósticos en la Unión Europea, lo que equivale a 5,1 casos cada minuto, una cifra que ha aumentado más de un 28 % desde el año 2000 y que, de mantenerse la tendencia actual, crecerá otro 18 % hasta alcanzar los 3,2 millones de casos anuales en 2040. Ante este escenario, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte en su último informe, ‘Buenas prácticas para brindar atención oncológica de alto valor en los países de la UE’, de que todavía existen importantes carencias en el acceso, la calidad y la coordinación de la atención que lastran tanto la supervivencia de los pacientes como la sostenibilidad de los sistemas de salud.

El organismo internacional alerta de que, pese a que el gasto relacionado con el cáncer ya supone alrededor del 7 % del gasto sanitario total en la UE, muchos recursos siguen utilizándose de forma ineficiente debido a retrasos en el diagnóstico, tratamientos innecesarios y diferencias injustificadas entre países. “Los sistemas de atención oncológica en Europa no están a la altura de las expectativas en cuanto a la calidad de la atención”, resume el informe, que señala los retrasos para acceder al diagnóstico y al tratamiento, junto con la fragmentación asistencial como algunos de los principales obstáculos.

Uno de los problemas más preocupantes es la desigual implantación de los programas de cribado. Mientras Dinamarca y Suecia alcanzan tasas de participación del 83 % en el cribado de cáncer de mama, Grecia apenas llega al 15 %. En el caso del cáncer colorrectal, Finlandia registra una cobertura del 74 %, frente al 9 % de Hungría. Estas diferencias, unidas a las desigualdades socioeconómicas, provocan diagnósticos tardíos y reducen las posibilidades de éxito terapéutico. De hecho, entre el 15 % y el 40 % de los pacientes con cáncer colorrectal son diagnosticados tras acudir a los servicios de urgencias, una vía asociada a peores resultados clínicos.

La OCDE también pone el foco en las enormes diferencias existentes en la práctica clínica entre los distintos países europeos. El informe señala, por ejemplo, que las mastectomías parciales —menos invasivas y con beneficios de supervivencia similares a las mastectomías totales— representan el 79 % de las intervenciones en España, mientras que en Rumanía y Polonia apenas alcanzan la mitad de los procedimientos. Asimismo, las diferencias en el abordaje del cáncer de próstata reflejan tanto problemas de sobrediagnóstico como de infradiagnóstico, lo que conduce, según el organismo, a que algunos pacientes reciban tratamientos innecesarios mientras otros llegan demasiado tarde al diagnóstico.

Las desigualdades también se reflejan en los resultados asistenciales. La mortalidad a los 30 días tras una cirugía por cáncer colorrectal supera el 5 % en algunos países, mientras que en otros como Dinamarca o Noruega apenas alcanza el 1,5 %. Además, cuando la intervención se realiza de urgencia, el riesgo de fallecimiento puede multiplicarse hasta por siete respecto a las cirugías programadas, un dato que evidencia la importancia de la detección precoz y de una planificación asistencial adecuada.

Atención sanitaria centrada en la persona

El informe dedica un apartado específico a la experiencia de los pacientes y concluye que la atención sigue estando lejos de ser verdaderamente centrada en la persona. Solo uno de cada tres pacientes oncológicos atendidos en Atención Primaria considera haber recibido una atención centrada en sus necesidades, con importantes diferencias entre países: del 42 % en Bélgica al 16 % en Grecia. Además, casi un tercio de los pacientes afirma haber tenido que repetir información que ya figuraba en su historia clínica y la mitad asegura no disponer de un plan de cuidados personalizado, reflejo de la escasa integración de los sistemas de información y de la falta de coordinación entre niveles asistenciales.

Para revertir esta situación, la OCDE plantea cuatro grandes líneas de actuación. La primera pasa por desarrollar itinerarios asistenciales integrados que conecten de forma eficiente el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de los pacientes. Países como Dinamarca y Suecia ya han demostrado que establecer circuitos con plazos definidos y equipos multidisciplinares reduce significativamente los tiempos de espera y mejora la supervivencia. En paralelo, el organismo apuesta por impulsar modelos de atención ambulatoria y domiciliaria, ampliar el uso de biosimilares y aprovechar herramientas como la inteligencia artificial para optimizar los programas de cribado y diagnóstico.

Otra de las recomendaciones clave consiste en reforzar las infraestructuras de datos y los sistemas de evaluación de la calidad asistencial. Alemania y Países Bajos aparecen como referentes gracias a sus sistemas de certificación de centros oncológicos, auditorías clínicas y monitorización continua de resultados, herramientas que permiten detectar áreas de mejora y reducir la variabilidad clínica. La OCDE también subraya la importancia de fortalecer los registros nacionales de cáncer, ya que facilitan una mejor planificación sanitaria y permiten evaluar con mayor precisión el impacto de las políticas públicas.

Finalmente, el informe defiende que la atención oncológica debe ir mucho más allá del tratamiento del tumor e incorporar el bienestar psicológico, social, laboral y económico de los pacientes. La organización apuesta por potenciar la toma de decisiones compartida, mejorar el acceso a los cuidados paliativos, ampliar el apoyo en salud mental y desarrollar medidas que faciliten la reincorporación al trabajo y reduzcan la carga económica del cáncer. En definitiva, concluye la OCDE, avanzar hacia una atención oncológica de alto valor exige sistemas más coordinados, basados en la evidencia y realmente centrados en las personas para responder al creciente impacto que esta enfermedad tendrá en Europa durante las próximas décadas.

FUENTE: ConSalud.es

 

Xavi Mascarell
Xavi Mascarell
Colaborador habitual, de profesión sanitario, su interés se centra en las especialidades médicas, las asociaciones profesonales del sector y la actividad hospitalaria. Ha seguido de cerca avances en epidemiología, vacunas y prevención de la salud.

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